Stablecoins amenazan depósitos bancarios europeos aunque 99% está en dólares, no euros

Patricia López · Regulación Cripto · 2026-07-19

Cipollone advierte en Roma que la adopción masiva drenaría la base de financiación de los bancos. La paradoja: el mercado global suma $300.000 millones, pero apenas €450 millones están en euros.

Piero Cipollone, miembro del consejo ejecutivo del BCE, advirtió el viernes pasado en Roma que la adopción generalizada de stablecoins podría erosionar la base de depósitos minoristas de los bancos comerciales europeos. El dato que enmarca la paradoja: el mercado global de stablecoins ronda los 300.000 millones de dólares, pero las stablecoins denominadas en euros apenas alcanzan €450 millones a enero de 2026, nueve veces más que los €50 millones de principios de 2024 pero una fracción mínima del ecosistema total.

La advertencia llegó en una conferencia de la Federación Italiana de Cooperativas de Crédito. Cipollone articuló una amenaza escalonada: primero los bancos perdieron comisiones cuando llegaron los pagos móviles, luego perdieron datos de transacciones cuando esos sistemas cerraron el flujo de información, y ahora podrían perder lo que realmente duele — los depósitos que financian créditos a empresas e hipotecas.

La amenaza en tres capas: comisiones, datos, depósitos

«Cuando sus clientes usan pagos móviles, los bancos suelen pagar comisiones más altas que las asociadas con tarjetas de débito y a menudo no reciben información sobre el pago», explicó Cipollone. Los pagos móviles ya superan 1 de cada 10 transacciones en punto de venta en Irlanda, Países Bajos y Finlandia. Dos tercios de los pagos con tarjeta en la eurozona se canalizan a través de esquemas no europeos, y 13 de los 21 países de la zona euro no tienen un esquema de tarjeta nacional propio.

Cipollone advirtió sobre «tenencias ilimitadas de stablecoins»: si no hay techo en cuánto valor puede fluir hacia activos digitales privados, la salida de depósitos bancarios podría ser rápida y desestabilizadora. Los bancos enfrentarían costos de financiación volátiles que endurecerían automáticamente los estándares de préstamo, con efectos que se propagan a la economía real de formas que el BCE no puede compensar fácilmente solo con recortes de tasas.

Stablecoins amenazan depósitos bancarios europeos aunque 99% está en dólares, no euros

El problema de soberanía: 99% dólar, infraestructura estadounidense

Aquí aparece la paradoja geopolítica. El 99% de la emisión global de stablecoins está vinculado al dólar estadounidense. Europa no solo enfrenta riesgo de fuga de depósitos, sino de eurodolarización silenciosa por la vía cripto: los europeos podrían usar monedas digitales en dólares para pagos cotidianos mientras el euro queda relegado a reserva bancaria tradicional.

Ese desequilibrio explica por qué el BCE ve el euro digital como una solución estructural, no solo regulatoria. MiCA —el reglamento de criptoactivos europeo— rige stablecoins denominadas en euros emitidos en Europa, pero los gigantes del sector (Tether, Circle) están denominados en dólares y emitidos fuera de la UE. Regulación territorial contra un mercado deslocalizado y dolarizado.

Euro digital: diseño sin interés, límite de tenencia y objetivo 2029

Cipollone defendió el euro digital como herramienta para preservar el papel del dinero público y garantizar que los bancos permanezcan en el ecosistema de pagos. El diseño propuesto tiene dos características clave que buscan evitar el éxodo de depósitos bancarios: no generará intereses y tendrá un límite en cuánto puede tener cada individuo.

El Parlamento Europeo votó 416 a 169 para comenzar negociaciones legislativas formales en la segunda semana de julio. Días después, el BCE nombró 36 proveedores de servicios de pago —entre ellos Deutsche Bank, UniCredit y Revolut— para un piloto que comenzará en la segunda mitad de 2027. El cronograma es claro: legislación este año, piloto el próximo, emisión en tres años.

Stablecoins amenazan depósitos bancarios europeos aunque 99% está en dólares, no euros

El BCE también impulsa proyectos complementarios. «Pontes» se enfoca en liquidar transacciones que involucren activos tokenizados usando dinero del banco central, con lanzamiento esperado en el tercer trimestre de este año. «Appia» apunta más amplio: crear un ecosistema público-privado para finanzas tokenizadas. Todos convergen en la misma tesis — si el sector privado construye la infraestructura de pagos del futuro sin participación del dinero público, los bancos centrales pierden palanca de política monetaria.

MiCA regula emisores europeos, pero no alcanza a Tether ni Circle

Bajo MiCA, vigente desde 2023, los emisores de stablecoins denominados en euros deben mantener al menos el 30% de sus activos de reserva en instituciones de crédito europeas. Para emisores clasificados como «significativos», ese umbral sube al 60%. La intención es clara: anclar parte de las reservas al sistema bancario tradicional y reducir riesgo de corrida.

Pero esa regulación solo aplica a emisores con licencia europea que lancen stablecoins en euros. Tether (USDT) y Circle (USDC) —que juntos representan más del 90% del mercado global— están fuera de ese perímetro. Un usuario español puede comprar USDT en una exchange offshore y usarlo para pagos transfronterizos sin tocar el sistema bancario europeo. MiCA pone límites a la oferta local, pero no frena la demanda de stablecoins en dólares.

El crecimiento de stablecoins en euros —de €50 millones a €450 millones en dos años— muestra que hay mercado, pero la escala sigue siendo residual. Mientras tanto, la infraestructura de pagos europea se fragmenta: esquemas no europeos dominan las transacciones con tarjeta, la mayoría de países no tienen red nacional propia, y ahora las stablecoins en dólares amenazan con capturar flujos transfronterizos que antes circulaban por corresponsalía bancaria tradicional.

Para bancos cooperativos y regionales —el público al que Cipollone habló el viernes en Roma— el riesgo es concreto. Sus balances dependen de depósitos locales estables. Si esos depósitos migran a stablecoins, pierden capacidad de préstamo. Y si esos stablecoins están en dólares, Europa pierde soberanía monetaria por goteo. El euro digital llega tarde al diagnóstico, pero el BCE apuesta a que tres años de desarrollo legislativo y técnico puedan cerrar la brecha antes de que la erosión sea irreversible.