Waller abre la puerta a alzas pero rechaza copiar el guion de 2021
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-07-13
El gobernador de la Fed advirtió este lunes que puede necesitar endurecer política si la inflación sigue caliente, aunque descarta actuar por reflejo. El CPI de junio llega mañana y el mercado ya descuenta 25% de probabilidad de subida en julio.
Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, advirtió este lunes que el FOMC podría necesitar alzas de tasas si los datos de inflación subyacente que se publican esta semana muestran presiones amplias de precios. Pero rechazó actuar por inercia: la Fed no debe «luchar la última guerra», dijo en Nueva York, en clara alusión a la tentación de replicar automáticamente la agresividad restrictiva de 2021-2022.
El timing del discurso no es casual. Waller habló el lunes con el CPI de junio publicándose mañana martes 14 de julio a las 8:30 a.m. ET. Ese dato es la última lectura de inflación antes de la reunión del FOMC del 28-29 de julio, y el gobernador dejó claro que una cifra caliente en el core CPI cierra la ventana para la inacción.
Entre dos errores: 2021 y la trampa del reflejo
Waller está atrapado entre dos narrativas opuestas. Por un lado, reconoce el error de 2021: la Fed esperó demasiado tiempo antes de atacar la inflación, confiando en la tesis de «transitoriedad» mientras los precios se disparaban. «Soy consciente del error que cometimos en 2021 al no responder antes a la alta inflación que observamos, y estoy decidido a evitar repetirlo», admitió.
Pero advirtió que el deseo de evitar ese error puede generar otro: actuar por reflejo ante cualquier señal de presión, ignorando el contexto actual. «El deseo de evitar errores pasados suele ser el autor de nuevos errores», dijo. La frase resume la paradoja que enfrenta el FOMC bajo Kevin Warsh: ¿cuándo la prudencia se convierte en parálisis, y cuándo la velocidad en pánico?

Los datos que pesan: inflación en máximos de tres años
La inflación al consumidor en Estados Unidos se mantiene lejos del objetivo del 2%. Los últimos datos disponibles, de mayo, muestran un PCE headline de 4,07% año contra año y un core PCE de 3,41%. El CPI headline de mayo alcanzó 4,2%, con el core en 2,82%.
El mercado espera que el CPI de junio, que se publica mañana, confirme o refute la persistencia de esa presión. Cualquier lectura por encima del 3,8% en el core sería interpretada como señal de que la inflación no cede. Y Waller dejó claro que en ese escenario, el comité debe actuar.
- Headline PCE (mayo): 4,07% año contra año
- Core PCE (mayo): 3,41% año contra año
- CPI headline (mayo): 4,2% en los últimos 12 meses
- Core CPI (mayo): 2,82% año contra año
En junio, el FOMC elevó sus proyecciones de inflación para 2026 a 3,6% (headline) y 3,3% (core), frente al 2,7% para ambas en marzo. La mediana del fondo federal proyectada para fin de año subió a 3,8% desde 3,4%, señalando que al menos una alza de 25 puntos base es necesaria según el consenso interno.
La IA como driver estructural, no transitorio
Waller fue explícito en su diagnóstico: la inflación actual no es solo producto de aranceles o energía. La demanda «insaciable» de infraestructura para inteligencia artificial está presionando precios en semiconductores, centros de datos y electricidad, y esos costos se están trasladando a bienes core.
A diferencia de un shock energético puntual o un arancel que puede revertirse, la inversión en IA es estructural y de largo plazo. Eso cambia el cálculo de temporalidad: si la presión inflacionaria viene de un motor que no se apagará en meses, la Fed no puede esperar a que «pase sola».
Waller reconoció que el conflicto de Oriente Medio aceleró la inflación a partir de enero, pero subrayó que la presión de bienes core tiene raíces más profundas. La narrativa de «transitoriedad» que falló en 2021 no puede repetirse ahora bajo otro nombre.

El mercado en zona gris: 25% de probabilidad para julio
Los futuros del CME FedWatch asignan aproximadamente 25% de probabilidad a una alza de 25 puntos base en la reunión del 28-29 de julio. Hace una semana, esa cifra rondaba el 15-20%; el discurso de Waller y la proximidad del dato de mañana han movido las expectativas.
Pero la probabilidad de que las tasas permanezcan sin cambios sigue en 69,5%, lo que refleja que el mercado no está convencido de que el FOMC actúe tan pronto. Tim Duy, economista jefe para EE.UU. en SGH Macro Advisors, escribió que con nueve funcionarios proyectando necesidad de política más restrictiva este año, una alza está bajo consideración para julio, pero el comité sigue dividido.
Wall Street opera hoy sin dirección clara. El S&P 500 cae 0,74%, el Nasdaq retrocede 1,49% y el Dow Jones cede 0,33% en la sesión del lunes. El nerviosismo por el dato de inflación de mañana pesa más que cualquier certeza sobre lo que hará la Fed.
Shift de riesgos: de empleo a inflación
Waller fue claro en un punto: los riesgos han invertido completamente. Hace seis meses, el mercado laboral era la preocupación principal y la inflación parecía en retirada. Hoy, el empleo está «cerca del objetivo de mandato dual» y la economía real está en «buena forma», pero la inflación aceleró y se convirtió en el riesgo primario.
El gasto de hogares y negocios ha sido resiliente, señaló, lo que mantiene presión de demanda. Eso reduce el margen de maniobra del FOMC: si la economía no frena sola, la política monetaria debe frenarla.
El CPI de mañana dirá si Waller tendrá que respaldar con votos lo que dijo con palabras. Si el dato sale caliente, la reunión del 28-29 de julio deja de ser un trámite y se convierte en la primera prueba real de la era Warsh. Si sale suave, el gobernador habrá comprado tiempo para seguir esperando. Pero el margen se agota.