Los traders blindan Bitcoin con puts mientras dejan el oro sin protección
Andrés Valcárcel · Criptomonedas · 2026-09-15
Pese a que la correlación entre ambos activos marca máximo en seis años, el mercado de opciones revela confianzas asimétricas: oro alcista sin red, Bitcoin cubierto a corto plazo.
Bitcoin y oro comparten la narrativa anti-dólar este septiembre, pero el mercado de opciones dibuja dos estrategias opuestas. Mientras los traders de oro elevan strikes sin comprar protección bajista significativa, quienes operan Bitcoin construyen largos pero se cubren con <abbr title="Opciones que otorgan derecho a vender un activo a un precio determinado, usadas como seguro ante caídas">puts</abbr> de corto plazo. La divergencia se concentra alrededor del 18 de septiembre, fecha de expiración masiva dos días después de que la Fed anuncie tipos.
La correlación de 90 días entre Bitcoin y oro alcanzó 0.86 durante la primera semana de septiembre, el nivel más alto en aproximadamente seis años, según KuCoin. Ambos activos responden al mismo impulso macro: temor a la devaluación del dólar por déficit fiscal creciente. Wall Street ha bautizado esta dinámica como debasement trade —un guiño histórico a cuando soberanos como Enrique VIII diluían monedas con metales baratos—, pero el mercado de derivados señala que esa correlación esconde desconfianzas desiguales.

Oro: largos sin red antes de la Fed
El 24 de agosto, un trader vendió 116,000 calls con strike 420 en el ETF <abbr title="Exchange-Traded Fund, fondo cotizado en bolsa que replica el precio del oro">SPDR Gold Shares</abbr> (ticker GLD) con vencimiento 18 de septiembre, recaudando 202 millones de dólares. Reinvirtió el capital en calls de strike 430, embolsándose 58 millones netos tras la operación. Traducido: tomó beneficios en posiciones alcistas y las reubicó más arriba, apostando a que el oro seguirá subiendo sin necesidad de comprar seguros contra caídas.
En el conjunto del libro de GLD, más de cinco opciones call por cada put están abiertas en torno al 18 de septiembre, según Bloomberg. Ese ratio señala convicción: el oro cotiza hoy en $4,331.8, cediendo apenas 0.46% en la sesión europea, pero los traders institucionales esperan que el metal mantenga su rally incluso si la Fed sube tipos mañana miércoles. La apuesta implícita: la política fiscal vence a la monetaria; el déficit presiona al dólar por más que Powell apriete.
Bitcoin: alcista pero cercado por puts a corto plazo
Del otro lado, Bitcoin cotiza en $76,989 esta sesión del martes (baja 1.52% en el día), con un <abbr title="Ratio entre el interés abierto en opciones put (bajistas) y call (alcistas); un valor bajo indica predominio de posiciones alcistas">put-to-call ratio</abbr> de 0.52 en las opciones que expiran el 25 de septiembre en Deribit. Ese número indica predominio de calls —posicionamiento alcista neto— pero el volumen de 24 horas cuenta otra historia: 11,148.96 BTC en puts negociados frente a 10,504.94 BTC en calls, según Crypto Briefing.
- Interés abierto total: ~$14.63 mil millones en opciones de Bitcoin programadas para expirar el 25 de septiembre.
- Max pain: $72,000, nivel en el que la mayor cantidad de contratos quedaría sin valor.
- Interpretación: traders con exposición larga a vencimiento trimestral, pero comprando protección bajista en el corto plazo.
Esa asimetría —calls dominan el libro, puts dominan el volumen reciente— delata nerviosismo táctico. El mercado espera que Bitcoin suba en las próximas semanas, pero se asegura contra turbulencias antes y justo después de la reunión de la Fed del miércoles. La acumulación institucional sigue activa, pero los traders profesionales no dejan flancos abiertos.

Bessent, déficit y el retorno del temor a la devaluación
El origen macro de esta dinámica se remonta al 19 de agosto, cuando el Secretario del Tesoro Scott Bessent anunció un aumento en las recompras de deuda a largo plazo. El tamaño absoluto de esas compras es marginal frente al mercado de Treasuries, pero el efecto de señalización fue potente: Washington busca abaratar el coste de financiación incluso con la inflación todavía por encima de la meta de la Fed. Stephen Coltman, jefe de macro en 21Shares, lo resumió así para Bloomberg: «El tamaño de las compras anunciadas por Bessent son triviales en comparación con el mercado general, pero el efecto de señalización fue muy poderoso».
Los datos de inflación de agosto refuerzan la presión: <abbr title="Consumer Price Index, índice de precios al consumidor">CPI</abbr> núcleo subió 0.3% mensual (ligeramente por encima de expectativas) y 2.4% anual; el CPI titular avanzó 0.4% mes a mes y 3.4% interanual, impulsado por energía. Con esos números, los mercados descuentan un 90% de probabilidad de que la Fed suba tipos mañana miércoles 16 de septiembre a las 14:00 ET (18:00 UTC). El bono a 10 años opera hoy en 4.99%, extendiendo el ajuste.
El índice del dólar (DXY) cerró ayer lunes en 99.44, subiendo 0.32% en la sesión, tras superar el umbral de 99 el viernes. Pero la tendencia de medio plazo sigue siendo bajista: inversores venden Treasuries, el dólar pierde terreno estructural y oro y Bitcoin recuperan tracción. En marzo ya vimos que Bitcoin puede desvincularse del oro en crisis geopolíticas; ahora la divergencia es de otro tipo: no en precio, sino en la forma en que se cubre el riesgo.
Qué revela esta escisión sobre cada activo
La diferencia de coberturas no es anecdótica. Oro y Bitcoin comparten narrativa —refugio frente a devaluación monetaria— pero el mercado de opciones trata al oro como activo probado bajo presión inflacionaria y a Bitcoin como candidato con historial aún corto. Quien compra oro sin puts asume que el metal aguanta caídas bruscas porque lleva décadas haciéndolo; quien compra Bitcoin con puts reconoce su potencial alcista pero no descarta volatilidad severa en ventanas de 48-72 horas, precisamente las que rodean decisiones de política monetaria.
El volumen promedio diario de futuros de Bitcoin en el <abbr title="Chicago Mercantile Exchange, principal mercado de futuros regulado en Estados Unidos">CME</abbr> alcanzó $4.8 mil millones a fines de agosto, señal de liquidez creciente. Pero esa institucionalización no elimina la percepción de riesgo asimétrico: el put-to-call de 0.52 dice que hay más calls que puts en el libro, pero el flujo reciente invierte esa proporción. Los traders están largos de convicción pero cubiertos de precaución.
La expiración del 25 de septiembre —nueve días después de la Fed— funcionará como test de resistencia. Si Bitcoin cierra por encima de $72,000 (max pain), los vendedores de puts embolsan prima sin entregar monedas. Si cae por debajo, esas coberturas activan flujo vendedor adicional. El oro, en cambio, enfrenta su expiración del 18 de septiembre con apuestas descubiertas al alza. Dos activos, una narrativa macro compartida, dos formas opuestas de gestionarla.

El mercado decidirá mañana si la Fed cumple con la subida esperada y cómo reacciona el dólar. Mientras tanto, el libro de opciones ya votó: confía en que el oro suba sin red; espera que Bitcoin suba, pero con paracaídas.