Precios de importación suben 0.3% contra pronóstico

Andrés Valcárcel · Económicas · 2026-07-17

El Bureau of Labor Statistics reportó un alza mensual cuando los economistas esperaban caída de 0.3%. China marcó su mayor incremento en 18 años y el índice anual aceleró a 7.1%, máximo desde agosto 2022.

Los precios de importación estadounidenses subieron 0.3% en junio, contra un consenso de economistas que esperaba una caída de 0.3%, según datos publicados este viernes por el Bureau of Labor Statistics. El alza mensual llega una semana después de que el CPI de junio cayera a 3.5% anual —su primer descenso en cinco meses— impulsado por el retroceso de precios energéticos tras el alto al fuego parcial entre EE. UU. e Irán.

En junio, el CPI mensual cayó 0.4% desde el alza de 0.5% en mayo, pero la lectura anual subió a 3.5% desde 3.3%, mostrando presión alcista en un contexto donde el mercado había interpretado la caída de precios de energía como señal de que la inflación cede terreno. El índice anual de importaciones aceleró de 6.7% a 7.1%, según datos reportados.

China marca su mayor alza mensual desde 2008

El dato más llamativo del reporte llega desde Asia. Las importaciones procedentes de China subieron 0.9% en junio, el mayor incremento mensual desde enero de 2008 —hace más de 18 años. En términos anuales, el costo de importar desde China avanzó 1.3%, la tasa más alta desde el rango noviembre 2021–noviembre 2022, período en el que los cuellos de botella post-pandemia y los aranceles de la era Trump presionaron los precios.

Precios de importación suben 0.3% contra pronóstico

Bienes de capital impulsan el alza: IA encarece la inversión

La sorpresa alcista en importaciones proviene del renglón de bienes no energéticos, que subió 0.4% en junio tras avanzar 0.7% en mayo. Dentro de ese segmento, los bienes de capital aumentaron 0.4%, impulsados por mayor demanda de equipamiento tecnológico —computadoras, semiconductores, periféricos— mientras empresas aceleran inversión en infraestructura de IA.

El patrón contrasta con el reportado en el PPI y en el CPI de junio, donde la caída de precios petroleros dominó el descenso. En el caso de importaciones, el componente energético no anuló la presión alcista de bienes tecnológicos e industriales, lo que sugiere un traslado de la inflación desde commodities hacia productos manufacturados de mayor valor agregado.

Las exportaciones caen 0.6%: el saldo comercial sigue bajo presión

Del otro lado de la balanza, el Export Price Index cayó 0.6% en junio, tras subir 1.2% en mayo. La divergencia entre importaciones (que suben) y exportaciones (que bajan) amplía el deterioro del saldo comercial en términos de precios relativos. Si en mayo la dinámica ya favorecía el déficit, junio lo agrava: EE. UU. paga más por lo que compra y recibe menos por lo que vende.

Ese movimiento refuerza la alerta que publicamos esta semana sobre el impacto del boom de IA en el déficit comercial: 90% del equipamiento tecnológico necesario para centros de datos se importa de Asia Oriental, según nota de investigación de la Fed citada en una pieza reciente de TheBenchmark.

Precios de importación suben 0.3% contra pronóstico

Fed mantiene cautela: Warsh, Logan y Hammack no declaran victoria

El reporte de importaciones llega en un momento en el que el mercado había comenzado a descontar pausa definitiva en tasas tras la caída del CPI de junio. Esa lectura choca con las señales de la Reserva Federal. El presidente Kevin Warsh dijo en audiencia esta semana que no ve los reportes de inflación más suave de junio como indicación de que «el trabajo del banco central está terminado».

Lorie Logan, presidenta del Fed de Dallas, señaló que las tasas de interés deben ser «modestamente más altas». Beth Hammack, presidenta del Fed de Cleveland, sugirió que la política debe ser más restrictiva. Las tres voces convergen en un mensaje: el alivio del CPI no basta para cerrar el ciclo de política monetaria restrictiva cuando otras fuentes de presión inflacionaria —importaciones, bienes de capital, costos laborales en servicios— siguen activas.

Lectura desde mercados: la inflación no es solo energía

El dato de importaciones desarma el optimismo prematuro. La caída del CPI de junio se explica casi en su totalidad por la baja de precios petroleros, un componente volátil y reversible. En cambio, la aceleración en bienes de capital y en importaciones desde China tiene raíces estructurales: la inversión en IA no va a detenerse a corto plazo, y los aranceles vigentes sobre productos chinos tampoco desaparecen sin negociación política.

El índice anual de 7.1% implica que el costo promedio de importar un bien a EE. UU. es hoy 7.1% más alto que hace un año. Para contexto, en agosto 2022 —pico del ciclo inflacionario previo— el índice anual de importaciones llegó a 10.3%. La distancia se ha acortado: en febrero de este año, el índice anual estaba en 4.2%; en cuatro meses, la tasa casi se duplicó.

Ese ritmo de aceleración es el que mantiene alerta a la Fed y el que justifica la resistencia de Warsh y sus colegas a declarar victoria sobre la inflación. El mercado de futuros de tasas había comenzado a descontar recortes para septiembre tras el CPI de junio; con los datos de importación, esa apuesta vuelve a enfriarse.