Snowball fiscal devora $857 mil millones en intereses mientras déficit corre a $2 billones

Andrés Valcárcel · Económicas · 2026-07-25

El Tesoro gastó $23.8 mil millones semanales en servir deuda durante los primeros nueve meses del año fiscal. Con déficit de $1.4 billones acumulado, el gobierno va camino a tomar prestados $2 billones antes de septiembre.

El Tesoro estadounidense gastó $857 mil millones en intereses de la deuda federal entre octubre de 2025 y junio de 2026, según el reporte mensual de presupuesto del Congressional Budget Office publicado el 9 de julio. La cifra equivale a $23.8 mil millones por semana, o $737 mensuales por cada hogar del país. Si el ritmo continúa, el gasto en intereses superará $1 billón al cierre del año fiscal el 30 de septiembre.

El déficit presupuestario federal totalizó $1.4 billones en los nueve meses, $35 mil millones más que el ejercicio anterior. Maya MacGuineas, presidenta del Committee for a Responsible Federal Budget, advirtió que el déficit anual probablemente alcance $2 billones antes del cierre fiscal, «una cifra asombrosa considerando que la economía sigue creciendo y el desempleo es bajo». La deuda nacional escaló a $39.64 billones al 22 de julio, creciendo a un promedio de $10.4 mil millones diarios en el último mes.

Snowball fiscal devora $857 mil millones en intereses mientras déficit corre a $2 billones

Ingresos suben pero gastos corren más rápido

Los ingresos federales aumentaron $142 mil millones hasta $4.15 billones en el período. Los impuestos sobre ingresos y nómina crecieron, mientras los aranceles aduanales sumaron $55 mil millones netos (51% más que el año anterior). Sin embargo, los impuestos corporativos cayeron $86 mil millones (24%), atribuido a deducciones ampliadas por la One Big Beautiful Bill Act.

En paralelo, los gastos totales escalaron $178 mil millones a $5.52 billones. El gasto en Seguro Social, Medicare y Medicaid subió $169 mil millones (7%), mientras que los intereses sobre la deuda representaron el aumento más pronunciado en términos porcentuales.

El giro de los aranceles: de ingreso a reembolso

Una variable que alteró la trayectoria del déficit en el segundo trimestre del año fue la sentencia de la Corte Suprema en febrero, que invalidó ciertos aranceles y forzó al gobierno a reembolsar $70 mil millones entre mayo y junio. Aunque los aranceles generaron $55 mil millones en ingresos netos durante los nueve meses, en junio solo el balance mensual fue negativo en $26 mil millones. La noticia fiscal de corto plazo que los aranceles representaban se evaporó; la estructura subyacente de gasto versus recaudación quedó intacta.

Para un trader o inversor con exposición a bonos del Tesoro, este detalle no es menor. El mercado había descontado parcialmente ingresos arancelarios como amortiguador del déficit. Cuando esos flujos se revirtieron en el trimestre, el yield del bono a 10 años respondió con volatilidad moderada, aunque sin romper rangos técnicos clave. La lección: los parches fiscales temporales no cambian la dinámica estructural de una deuda que crece más rápido que el PIB.

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La trampa del interés compuesto

El aumento de 13% en los pagos de interés responde a dos factores que se refuerzan mutuamente: más deuda acumulada y tasas más altas. La tasa promedio en deuda negociable del Tesoro pasó de 3.375% hace un año a 3.411% en junio. Parece marginal, pero aplicado sobre una base de casi $40 billones, cada décima de punto porcentual suma miles de millones anuales. Hace cinco años, cuando la tasa promedio era 1.472%, el costo de financiamiento era la mitad. Hoy, con la Fed sin margen para recortes agresivos mientras la inflación no ceda de forma consistente, ese costo seguirá trepando.

El ciclo es conocido pero implacable: déficit genera más deuda, deuda genera más intereses, intereses amplían el déficit. Cada aumento de tasas por parte de la Fed para controlar inflación encarece automáticamente el servicio de deuda futura, estrechando el margen fiscal para cualquier otra política. Quien opere bonos del Tesoro o se posicione en derivados de tasas debe internalizar este loop: el déficit estructural ya no responde solo a decisiones políticas presentes, sino a compromisos heredados que aceleran con cada punto de alza en yields.

Con la economía aún en crecimiento y el desempleo contenido, el gobierno estadounidense está tomando prestados $2 billones anuales. Cuando llegue la próxima recesión, ese número podría trepar sin esfuerzo a $3 billones o más. El margen de maniobra fiscal se angosta cada trimestre, y el mercado de bonos lo sabe. La pregunta no es si el déficit seguirá creciendo, sino cuánto más puede absorber el mercado antes de que el costo de financiamiento se vuelva insostenible.