Hugging Face pidió ser comprada y Nvidia firmó en 48 horas
Lucas Montero · Empresas y Resultados · 2026-09-07
Delangue contactó a Huang en verano tras detectar que el open-source estaba en un punto de inflexión. El chipmaker respondió con $12.93 mil millones y cerró vertical desde el silicio hasta la distribución.
Nvidia confirmó el 3 de septiembre que comprará Hugging Face por $12.93 mil millones, pero el giro está en quién llamó primero. Fue Clément Delangue, CEO del startup francés de modelos abiertos, quien se acercó a Jensen Huang durante el verano con el argumento de que el open-source necesitaba más recursos y escala. El acuerdo definitivo se firmó el 2 de septiembre; 24 horas después era público.
La transacción es la segunda más grande en la historia de Nvidia, tras la compra de activos de Groq por $20 mil millones el año pasado. Esta vez el chipmaker no suma capacidad de LPU ni silicio: compra el terreno común donde 18 millones de desarrolladores suben, comparten y despliegan modelos de IA.
El punto de inflexión que movió a Delangue
En declaraciones a CNBC, Delangue explicó que llegó a Huang porque «Hugging Face y la IA open-source en general estaban en un punto de inflexión». La plataforma aloja tres millones de modelos, un millón de aplicaciones y medio millón de datasets, con más de 200,000 empresas usando el servicio para descubrir, evaluar y personalizar modelos. Ese volumen necesita infraestructura y capital; el startup eligió vender control en lugar de quemar efectivo levantando rondas.
La estructura del deal refleja esa prioridad. De los $12.93 mil millones, aproximadamente $11.9 mil millones van a accionistas existentes y hasta $1 mil millones —el 7.7% del total— está destinado a retener empleados que se unan a Nvidia. En un negocio open-source, la comunidad y los ingenieros que mantienen repositorios son el activo; Nvidia está pagando por separado para que no se vayan tras el cierre.
Integración vertical completa
Con Hugging Face bajo control, Nvidia cierra el loop desde el chip H100 que entrena los modelos hasta la plataforma donde esos modelos se distribuyen. AMD y Broadcom fabrican silicio competitivo; ninguno tiene presencia en la capa de distribución. Si un desarrollador quiere publicar un modelo, Hugging Face es el estándar de facto; ahora ese estándar pertenece al vendedor dominante de GPUs de entrenamiento.
- Hardware: GPUs H100, H200 y Blackwell para entrenamiento e inferencia.
- Software: CUDA, cuDNN, TensorRT, toda la pila de desarrollo propietaria.
- Distribución: Hugging Face como marketplace de modelos y punto de entrada para desarrolladores.
- Infraestructura: inversiones previas en CoreWeave, garantías de capacity para OpenAI y otros clientes.
Jensen Huang prometió neutralidad. Según el comunicado oficial, Hugging Face seguirá soportando modelos open-weight y los desarrolladores «elegirán los modelos que quieren, los frameworks que quieren, los proveedores de clouds e inference que quieren y las plataformas de compute que quieren». Añadió que «el compute Nvidia no será requerido para construir o desplegar a través de Hugging Face».
El mercado no celebró
Nvidia cerró a $230.36 el viernes 4 de septiembre, sumando +0.84% en la sesión. El jueves 3 de septiembre (día del anuncio de Hugging Face), subió +1.80%, ganando 0.80 puntos porcentuales más que el S&P 500 (+1%) y 0.40 más que el Nasdaq (+1.4%), lo que sugiere aprobación tibia, no euforia.
La reacción moderada tiene lógica. El precio —$12.93 mil millones— es una fracción minúscula de la capitalización de Nvidia, que ronda los $5.5 billones. No mueve la aguja financiera. Lo que sí mueve es el riesgo regulatorio y la dificultad de monetizar sin romper la promesa de neutralidad.
La batalla regulatoria que viene
El deal debe pasar revisión HSR en Estados Unidos; la FTC y el DOJ recibirán notificación obligatoria y observarán un período de espera antes del cierre previsto para la primera mitad de 2027. Europa y el Reino Unido también pueden intervenir. El argumento regulatorio es directo: integración vertical en un mercado donde Nvidia ya domina el hardware de entrenamiento.
Justin Boitano, VP de Enterprise Computing de Nvidia, aseguró que el movimiento no atraerá escrutinio antimonopolio. El precedente de Microsoft con GitHub sugiere lo contrario: la adquisición de 2018 pasó revisión pero Microsoft enfrentó años de presión por mantener neutralidad en la plataforma. Nvidia parte de una posición dominante más marcada; cualquier desviación será visible.
El analista Rajvindra Gill de Needham mantiene calificación «Buy» con objetivo de $300, pero el caso bajista es claro: Nvidia paga una prima estratégica por un activo que no puede monetizar sin socavar su valor. Si la neutralidad se erosiona, desarrolladores migran; si se mantiene intacta, Hugging Face permanece influyente pero genera poco retorno directo para accionistas.
Delangue llegó a Huang pidiendo recursos. Nvidia respondió con control total. Ahora toca demostrar que ese control no destruye lo que lo hizo valioso.