Nvidia pierde el monopolio: Meta cierra $110.000M con AMD y Google en 10 días
María González · Empresas y Resultados · 2026-02-27
Meta repartió más de $110.000 millones entre tres fabricantes de chips en menos de dos semanas. El mensaje a Nvidia es directo: con $135.000 millones de capex anual, ningún proveedor es indispensable.
Meta cerró tres acuerdos de chips por más de $110.000 millones entre el 17 y el 27 de febrero. Nvidia, AMD y Google se reparten el capex más grande de la historia tecnológica: $135.000 millones solo en 2026. El mensaje es directo: cuando gastas esa cantidad, ningún proveedor es indispensable.
El movimiento rompe con el modelo que Nvidia dominó durante años. Meta construyó su infraestructura de IA sobre chips de Jensen Huang; ahora apuesta simultáneamente a tres arquitecturas distintas. La cronología no deja espacio a la duda: 17 de febrero, acuerdo expandido con Nvidia para millones de GPUs Blackwell y Rubin. 24 de febrero, pacto multianual con AMD valorado en $60.000 millones durante cinco años. 27 de febrero, acuerdo con Google para arrendar <abbr title="Unidades de Procesamiento Tensorial, chips diseñados por Google específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial">TPUs</abbr> por primera vez en la historia de la compañía.
Tres acuerdos, tres arquitecturas, una estrategia
El primero fue Nvidia. Meta anunció el 17 de febrero que desplegará millones de GPUs Blackwell y sistemas Vera Rubin de próxima generación, junto con CPUs Grace y hardware de red Spectrum-X. Ben Bajarin, analista de Creative Strategies, dijo a CNBC que «el acuerdo es ciertamente de decenas de miles de millones de dólares» y que esperaba «una buena porción del capex de Meta» destinada a esa construcción. Mark Zuckerberg declaró que la asociación expandida continúa el impulso de Meta «para entregar superinteligencia personal a todos en el mundo», la visión que presentó en julio pasado.
Siete días después llegó AMD. El acuerdo del 24 de febrero contempla desplegar hasta 6 gigavatios de GPUs para centros de datos de IA e incluye CPUs optimizadas. Reuters valoró el pacto en aproximadamente $60.000 millones durante cinco años; TechCrunch habló de «potencialmente hasta $100.000 millones». Las GPUs Instinct MI450 personalizadas y las CPUs EPYC «Venice» de sexta generación empezarán a desplegarse en el segundo semestre de 2026. La Dra. Lisa Su, CEO de AMD, dijo a CNBC: «Se trata de hacer las apuestas correctas en el momento correcto.»
Y tres días más tarde, Google. El acuerdo del 27 de febrero marca la primera venta comercial a gran escala de TPUs fuera del ecosistema interno de Alphabet. Meta rentará los chips durante 2026 a través de Google Cloud para desarrollar nuevos modelos de IA. Pero el contrato contempla una fase dos: según CoinCentral y TechRadar, Meta está en conversaciones para comprar TPUs directamente e instalarlas en sus propios centros de datos a partir de 2027. GlobalSemiResearch estimó en diciembre que, si las pruebas de 2026 cumplen expectativas, Meta podría adquirir entre 500.000 y 800.000 chips en 2027.

Por qué diversificar cuando Nvidia ya funciona
La escala lo explica todo. Meta planea 30 centros de datos, 26 de ellos en Estados Unidos, con dos megainstalaciones en construcción: Prometheus (1 gigavatio) en Ohio y Hyperion (5 gigavatios) en Luisiana. Depender de un solo proveedor con ese volumen de demanda es un riesgo operativo y financiero.
Además, está el poder de negociación. Cuando tu capex anual es de $135.000 millones, puedes exigir condiciones. El warrant que AMD otorgó a Meta lo deja claro: Meta tiene derecho a comprar 160 millones de acciones de AMD — cerca del 10% de la compañía — basado en desempeño de entregas y precio de acción que debe alcanzar $600. TechCrunch y CNBC confirmaron el dato. Es un mecanismo de alineación de incentivos: AMD debe cumplir tiempos y volúmenes o Meta activa el warrant y se convierte en accionista significativo.
- Nvidia: Sigue siendo el proveedor principal. GPUs Blackwell y Rubin dominan cargas de entrenamiento de modelos grandes. Meta no abandona a Nvidia; le quita exclusividad.
- AMD: Entra fuerte con 6 gigavatios de capacidad. Las GPUs Instinct MI450 y las CPUs EPYC «Venice» despliegan en H2 2026. Competencia directa a Nvidia en inferencia y entrenamiento distribuido.
- Google: Los TPUs son arquitectura específica para IA. Según expertos citados por Tom's Hardware, ofrecen eficiencia energética de 60-65% superior a GPUs en tareas de inferencia. Meta los probará durante 2026; si funcionan, compra masiva en 2027.
El analista Nguyen, citado por The Guardian vía Dataconomy, resumió: «Meta ya ha crecido lo suficiente como para requerir varias alternativas.» No es una cuestión de tecnología; es una cuestión de escala operativa.
El mercado entendió el mensaje en dos horas
La reacción fue inmediata. El día del anuncio del TPU, Meta subió 0,51% hasta $653,54, capitalizando $1,65 billones (trillions). Nvidia cayó más de 5%. AMD cayó más de 3% inicialmente, aunque había subido 7% el día del anuncio de su propio acuerdo con Meta el 24 de febrero. Alphabet bajó alrededor de 1,76%, aunque algunos medios reportaron subidas previas cuando el rumor del TPU circuló en noviembre de 2025.
El timing no fue casual. Los tres acuerdos se anunciaron mientras Nvidia reportaba resultados trimestrales. Meta envió un mensaje público: puede comprar en volumen suficiente para mover el mercado, y lo hará con quien ofrezca mejores condiciones. Algunos ejecutivos de Google Cloud, según Dataconomy, estiman que expandir las ventas de TPU podría capturar hasta el 10% de los ingresos anuales de Nvidia. Es una proyección optimista, pero la entrada de Meta como cliente valida el chip comercialmente.
Nvidia respondió en X: «Estamos encantados con el éxito de Google — han hecho grandes avances en IA y seguimos suministrando a Google. NVIDIA está una generación adelante de la industria — es la única plataforma que ejecuta cada modelo de IA y lo hace en todas partes donde se realiza computación.» El tono defensivo contrasta con la posición dominante que Nvidia mantuvo hasta hace dos semanas.
Google juega su carta: prueba en 2026, compra en 2027
El acuerdo con Google tiene una cláusula que define todo: es condicional. Meta rentará TPUs durante 2026 para entrenar modelos. Si los chips cumplen expectativas en velocidad, eficiencia energética y compatibilidad con PyTorch — el framework que Meta usa para desarrollo interno —, entonces viene la compra directa. GlobalSemiResearch proyectó en diciembre que el volumen podría ser de 500.000 a 800.000 chips en 2027, suficiente para desplegar varios gigavatios de capacidad adicional.
Los TPUs tienen ventajas técnicas. Están diseñados específicamente para operaciones tensoriales (multiplicación de matrices), que son el núcleo del entrenamiento e inferencia de redes neuronales. Las GPUs son de propósito más general; los TPUs sacrifican flexibilidad por eficiencia. En tareas de inferencia a gran escala — donde Meta ejecuta miles de millones de consultas diarias en sus productos —, esa eficiencia se traduce en ahorro de energía y espacio en rack.
Pero hay riesgos. Los TPUs no tienen el ecosistema de software que Nvidia construyó con CUDA. Meta tendrá que adaptar pipelines internos, y eso lleva meses de trabajo de ingeniería. Si el coste de migración supera el ahorro operativo, el acuerdo se queda en alquiler testimonial. Matt Britzman, analista de Hargreaves Lansdown, dijo a Reuters que AMD podría generar «$60.000 millones impresionantes en ingresos durante el plazo de cinco años del acuerdo». Google no tiene una cifra pública comparable, pero el consenso de la industria sitúa el acuerdo TPU en varios miles de millones si Meta ejecuta la fase de compra en 2027.

El modelo de proveedor único murió con $110.000 millones
Lo que Meta ejecutó en 10 días no es solo diversificación. Es una señal al resto de la industria: con capex de $135.000 millones anuales, cualquier hiperescala puede reescribir las reglas del mercado de chips. Amazon lleva años diseñando sus propios procesadores Graviton para AWS. Microsoft invirtió en chips Maia para Azure. Google tiene TPU desde 2016. Meta llega tarde a la diversificación, pero llega con el mayor presupuesto.
41 analistas mantienen rating «Strong Buy» en Meta con precio objetivo promedio de $835,77, lo que implica 27,21% de potencial alcista desde los $653,54 actuales según Stock Analysis. El mercado valora la estrategia: reduce riesgo de concentración y mejora poder de negociación a largo plazo. Pero la ejecución es lo que cuenta. Meta debe integrar tres arquitecturas distintas en sus datacenters sin romper pipelines de producción que ya procesan miles de millones de operaciones diarias.
Nvidia no pierde cuota de mercado todavía — sigue siendo el proveedor principal de Meta —, pero pierde algo más valioso: la capacidad de dictar términos. Cuando un cliente puede repartir $110.000 millones entre tres proveedores en 10 días, el equilibrio de poder cambia. El monopolio técnico de Nvidia sigue intacto; el monopolio comercial acaba de romperse.
La diversificación es real, pero cada proveedor debe ganarse su trozo de los $135.000 millones. Meta no regala contratos; los reparte según desempeño. Y eso, en un mercado que llevaba años dominado por un solo actor, es el cambio estructural que muchos esperaban pero nadie había ejecutado con esta escala hasta ahora.