¿Puede Nvidia crecer 70% cuando el cuello de botella es la electricidad?
María González · Empresas y Resultados · 2026-09-11
Huang reitera en Goldman Sachs que la demanda supera la oferta y proyecta $680.000 millones para 2027. Pero advierte: el límite no son los chips, es la infraestructura física.
Jensen Huang reiteró el jueves en la conferencia de Goldman Sachs que Nvidia espera crecer 70% en ingresos durante 2027, impulsada por una demanda de infraestructura de <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> que sigue superando la capacidad instalada. Pero añadió un dato que redefine el riesgo: el cuello de botella ya no son los semiconductores ni la competencia china — son el acceso a tierra, electricidad y bienes raíces para <abbr title="Centros de datos donde se alojan servidores y equipos de computación">data centers</abbr>. La acción cerró hoy viernes en $218.29, prácticamente plana (-0.03%) y lejos del máximo de 52 semanas en $236.54.
De $400.000 a $680.000 millones en un año
La proyección de 70% no es nueva — Huang la anunció hace un mes tras reportar un trimestre récord — pero sí es la primera vez que explicita dónde están los límites reales. Los analistas estiman que Nvidia cerrará el año fiscal actual cerca de $400.000 millones en ingresos; aplicar 70% de crecimiento implica alcanzar aproximadamente $680.000 millones en 2027, una cifra superior al PIB anual de España. En los últimos 12 meses la compañía ya generó $303.000 millones con <abbr title="Porcentaje de ingresos que queda tras deducir el costo directo de producción">márgenes brutos</abbr> cercanos al 75%, un nivel sin precedentes en hardware.

La estrategia de Nvidia ha virado de vender <abbr title="Unidades de procesamiento gráfico, chips especializados en computación paralela">GPUs</abbr> sueltas a ofrecer sistemas completos de fábrica de IA. La escalada de precios es pronunciada y marca la apuesta de la compañía por capturar mayor participación en los presupuestos de <abbr title="Gasto de capital en infraestructura y equipos">capex</abbr> de infraestructura:
- Hopper: $18.000 por sistema GPU
- Blackwell: $25.000 por sistema (39% más que Hopper)
- Vera Rubin: aproximadamente $40.000 por sistema según Huang (60% más que Blackwell, 122% más que Hopper)
El dato clave: los sistemas Grace Blackwell NVLink de 72 racks registraron crecimiento mes a mes del 27%, una velocidad de adopción que no desacelera. Pero cada generación exige que el cliente acepte pagar sustancialmente más. Si la demanda justifica el salto de $25.000 a $40.000 por unidad, Nvidia puede sostener sus márgenes extraordinarios; si no, deberá ajustar precios o ralentizar el ritmo de transición.
Ciberseguridad y robótica: las nuevas fronteras
Huang identificó dos áreas de expansión más allá de los grandes modelos de lenguaje que dominan el gasto actual. La primera es ciberseguridad, donde Nvidia ya colabora con CrowdStrike, Cisco y Palantir para integrar IA en detección de amenazas. La segunda es IA física — vehículos autónomos y robótica industrial — que requiere capacidad de inferencia en tiempo real y representa un mercado distinto al de los <abbr title="Grandes proveedores de servicios en la nube como Amazon, Microsoft, Google">hyperscalers</abbr>. Ambas áreas están en fase temprana; el riesgo es que las promesas de diversificación no generen tracción comercial significativa antes de 2028.

Para el trader, la pregunta operativa es cuándo se resuelven los cuellos de infraestructura física que Huang señala. Construir capacidad eléctrica y asegurar terreno para data centers lleva años, no trimestres. Si la demanda crece al 100% pero la oferta de infraestructura sube al 30%, el cuello se estrecha y los precios de sistemas como Vera Rubin pueden subir aún más — o los clientes posponen proyectos. Nvidia cotiza a un múltiplo forward cercano a 18x; ese nivel solo se sostiene si la proyección de $680.000 millones se cumple sin retrasos estructurales. Hasta ahora, el mercado no premia las cifras récord con subidas proporcionales: la acción lleva meses lateralizando por debajo del máximo de primavera. El riesgo dejó de ser técnico y pasó a ser logístico.