Tesoro duplica compra de bonos pero yields vuelven a máximos en 48 horas

Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-08-21

El plan de Bessent movió el mercado el miércoles; el jueves ya se había deshecho. El bono a 10 años cotiza en 4.7% y el de 30 cerca de 5.25%, borrando por completo el alivio inicial.

El Tesoro de Estados Unidos anunció el miércoles que duplicaría el tamaño de sus operaciones de compra de Treasuries de largo plazo, llevándolas de $2 mil millones a al menos $4 mil millones por operación. El yield del bono a 10 años cayó ese día 5 puntos básicos hasta 4.647%; el de 30 años, 9 puntos básicos hasta 5.196%. Pero el alivio no duró: este viernes el 10 años cotiza en 4.7% y el 30 años cerca de 5.25%, casi borrando por completo el movimiento del miércoles.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había doblado la apuesta el jueves al sugerir que el programa «podría ser más que $4 mil millones por emisión». También citó el conflicto con Irán como factor temporal que distorsiona el mercado. Ese mismo día Wall Street cerró en rojo: el S&P 500 perdió 0.87% hasta 7.641 puntos, el Nasdaq cayó 1% y el Dow Jones se dejó 1.32%.

Asia reacciona mixta mientras yields siguen altos

Los mercados asiáticos cerraron este viernes con caídas generalizadas. El Nikkei 225 perdió 2.5% hasta 65.773 puntos, presionado por la subida de yields globales que aprieta las condiciones de financiamiento. El Kospi surcoreano cayó 5.48% hasta 6.493, mientras que el Hang Seng de Hong Kong ganó 0.67% hasta 25.870. El Shanghai Composite subió 0.15% en 3.909 puntos y el S&P/ASX 200 australiano retrocedió 0.27% hasta 9.059.

La reacción desigual refleja sensibilidades distintas: Japón importa Treasuries y sufre cuando suben los yields; Corea y Hong Kong están más desacoplados del mercado de renta fija estadounidense y responden a otros factores regionales.

Por qué $4 mil millones no alcanzan

El mercado de Treasuries tiene un tamaño de $32.2 billones según datos de Reuters. Analistas de Macquarie estiman que el gobierno tendrá que emitir cerca de $550 mil millones en bonos este trimestre para financiar operaciones. Contra ese telón de fondo, una compra de $4 mil millones por operación es, literalmente, una pequeñez.

Maia Crook, analista senior de JPMorgan, resumió el problema: las intervenciones «revelan los desafíos estructurales subyacentes y no hacen nada para abordarlos». En otras palabras, el Tesoro puede comprar bonos, pero no puede cambiar el hecho de que tiene que emitir cientos de miles de millones más cada trimestre para cubrir el déficit.

«Disparado desde la cadera»

Thomas Simons, economista jefe en Jefferies, señaló que el anuncio sorpresa rompe la tradición del Tesoro de comunicaciones consistentes sobre emisión de deuda «regular y predecible». Para Simons, el movimiento parece improvisado. Analistas de Evercore ISI reconocieron la habilidad táctica de Bessent — «golpeando shorts de bonos con un anuncio sorpresa en un día de agosto con liquidez delgada» — pero la efectividad de corto plazo no se tradujo en cambio sostenido.

El Tesoro ha mantenido un programa de buyback desde hace tiempo, pero siempre comunicado con semanas o meses de anticipación. Modificar el tamaño con solo dos semanas de diferencia respecto al calendario regular sugiere presión interna por contener yields que se estaban disparando.

Divide implícito con la Fed

Bessent intenta bajar yields cuando el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, debe decidir si tolera esa señal o la contraresta. Yields más bajos facilitan el financiamiento del gobierno, pero también pueden reavivar presiones inflacionarias si el mercado interpreta que hay coordinación implícita entre política fiscal y monetaria. El conflicto de objetivos no es nuevo, pero rara vez se hace tan visible.

El programa ampliado cubrirá sectores de 10-20 años y 20-30 años, efectivo desde el 9 de septiembre hasta el 4 de noviembre. Dos meses en los que el Tesoro intentará sostener demanda mientras emite medio billón en deuda nueva. Si el mercado no compra el mensaje ahora, difícilmente lo haga en otoño cuando la oferta se dispare.