Brent sube a $99: Houthis golpean Jizan dos veces en un mes y hieren 73 en escalada

Carlos Ramírez · Geopolítica · 2026-09-08

La refinería saudí de 400.000 bpd sufrió su segundo ataque en 30 días. El martes, ataques a cuatro ciudades dejaron decenas de heridos mientras el crudo marca máximos desde julio.

La refinería de Jizan, propiedad de Saudi Aramco, fue atacada el lunes 7 de septiembre por segunda vez en un mes. El complejo procesa 400.000 barriles diarios. El Brent cerró el lunes en $97,31, un +1,1% respecto al cierre anterior, tras tocar un máximo intradiario de $98,06, el nivel más alto desde el 24 de julio.

El golpe del lunes no fue un caso aislado. Este martes, 73 personas resultaron heridas en una serie de ataques Houthi que impactaron instalaciones civiles y económicas en Abha, Jazan, Nayran y Khamis Mushait, según autoridades saudíes. La escalada marca un punto de inflexión en un conflicto que venía contenido desde 2022.

Dos golpes en 30 días a la misma instalación

El Financial Times reportó el ataque del lunes citando dos fuentes con conocimiento directo. Una de ellas describió el golpe como «similar en escala» al ocurrido hace un mes, que interrumpió temporalmente las operaciones. Aramco aún no ha emitido comunicado sobre los daños; ningún grupo ha confirmado formalmente su autoría, aunque el historial reciente apunta a los <abbr title="Movimiento insurgente yemení Ansar Allah, respaldado por Irán">Houthis</abbr>.

Jizan alberga no solo la refinería sino también plantas de procesamiento y otra infraestructura energética crítica en el suroeste de Arabia Saudita, cerca de la frontera con Yemen. La repetición del ataque en menos de 30 días plantea una pregunta operativa: ¿cuántos golpes puede absorber una instalación antes de que el impacto deje de ser «temporal»?

Escalada fuera del sector petrolero

Los ataques del martes llevaron el conflicto más allá de objetivos energéticos. Autoridades saudíes confirmaron que instalaciones civiles y económicas fueron impactadas en cuatro ciudades distintas, con más de 70 heridos. La ofensiva llega después de semanas de enfrentamientos entre los Houthis y fuerzas gubernamentales respaldadas por Riad en Yemen, que rompieron una tregua de cuatro años.

El contexto regional es más amplio. Irán, principal respaldo de los Houthis, anunció hace tres días represalias más rápidas tras perder tres buques en el Golfo. La conexión entre ambos frentes —Yemen y el Estrecho de Ormuz— sigue latente para los operadores de crudo.

El mercado sube, pero sin pánico

El Brent cerró el lunes en $97,29, con una subida del +1,05%. El martes opera en torno a $98, acumulando ganancias en la sesión. La subida es notable pero lejos de reflejar pánico. Para contexto: el crudo acumula +47,36% interanual, impulsado por las tensiones entre EE.UU. e Irán en el Estrecho de Ormuz y recortes de producción de meses anteriores.

La reacción comedida del mercado indica que los operadores aún no ven riesgo sistémico de cierre del Estrecho de Ormuz ni interrupciones masivas en el suministro saudí. Aramco mantiene capacidad de producción de 12 millones de barriles diarios intacta, según su última guía.

Aramco: «Sin impacto material», pero la factura sube

El CEO Amin Nasser declaró tras el ataque de agosto que no hubo «impacto operativo o financiero material». Los resultados del segundo trimestre de 2026 respaldan esa narrativa: el ingreso neto ajustado saltó 33% interanual a $33.400 millones, mientras el flujo de caja libre subió 42% hasta $25.900 millones, a pesar de las «disrupciones regionales severas» mencionadas en el reporte.

La empresa mantiene su guía de <abbr title="Inversión en activos de capital">capex</abbr> 2026 en el rango $50.000–55.000 millones. Con un flujo de caja trimestral que anualizado supera los $100.000 millones, Aramco tiene margen financiero para absorber disrupciones puntuales. Pero dos golpes en un mes a la misma instalación ponen a prueba esa resiliencia operativa.

Arabia Saudita ha redirigido más crudo hacia el oeste en los últimos meses para evitar el Estrecho de Hormuz, donde entre 5 y 10 buques cruzan diariamente frente a los 140 previos a la escalada regional. Cada golpe a infraestructura del Mar Rojo reduce esa flexibilidad logística.

Reservas mínimas y demanda china debilitada contienen el alza

Un elemento que frena alzas mayores: las economías principales han recurrido a inventarios para controlar la factura de importación. La Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. cayó a menos de 290 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1982. China, por su parte, ha recortado significativamente las importaciones de crudo y las corridas de refinerías, presionando la demanda global.

Esa combinación —stocks mínimos en Occidente, demanda china débil— crea un escenario complejo: hay menos margen de maniobra ante disrupciones de oferta, pero tampoco hay apetito voraz de compra que dispare el precio ante cada noticia. El risk premium está volviendo al crudo, pero de forma gradual y sin pánico comprador.

La pregunta operativa para quien sigue el sector: ¿cuántos golpes más puede absorber Jizan antes de que Aramco deje de calificarlos como «sin impacto material»? Y la segunda: ¿cuándo empieza el mercado a cotizar que la ruta del Mar Rojo tampoco es segura? Por ahora, el Brent sube, pero sin convicción de que esto sea el preludio de algo mayor.