Google, OpenAI y Anthropic negocian estándares IA

María González · Tecnología · 2026-09-14

Los tres labs llevan reuniéndose desde julio para diseñar un organismo autorregulatorio, pero difieren en si debe operar con respaldo gubernamental o sin él. Alphabet subió 3% hoy.

Alphabet cerró con Alphabet (GOOGL) en alza después de que The Information reportara que Google, OpenAI y Anthropic han estado reuniéndose regularmente desde julio para diseñar un organismo de estándares de IA. La noticia: los tres labs que más gastan en modelos fronterizos están escribiendo el libro de reglas antes de que lo haga Washington, pero el acuerdo a nivel de la industria sigue siendo elusivo y ciertas empresas se resisten.

La propuesta de Hassabis que arrancó todo

El martes 14 de julio, Demis Hassabis —CEO de Google DeepMind y Nobel laureate— publicó un ensayo proponiendo un organismo modelado en <abbr title="Autoridad reguladora financiera privada que supervisa Wall Street bajo la SEC">FINRA</abbr>. La idea: los labs compartirían voluntariamente sus modelos con el organismo hasta 30 días antes del lanzamiento para pruebas de seguridad que sondeen capacidades peligrosas en ciberseguridad, biología y engaño.

Hassabis dijo que la industria pagaría la factura y que el respaldo financiero tendría que ser considerable para contratar personal técnico de primer nivel. Una vez que las pruebas demostraran ser efectivas, la formalización «podría seguir rápidamente», es decir, los modelos fronterizos necesitarían pasar antes de desplegarse en el mercado estadounidense.

Google, OpenAI y Anthropic negocian estándares IA

Tres labs, tres visiones distintas

El sábado 12 de septiembre, Dario Amodei publicó «We Must Pace the Frontier», pidiendo evaluadores independientes incrustados dentro de las principales empresas de IA y coordinación entre compañías en democracias. Anthropic ha inclinado hacia la asociación con el gobierno. OpenAI, en cambio, ha inclinado hacia reglas voluntarias sin respaldo federal.

Sam Altman respondió el mismo sábado en X comprometiéndose con una de las propuestas de Amodei. Pero en una reunión general reciente con empleados, Altman dijo que estaba a favor de un organismo de pruebas y auditoría establecido por los labs principales sin respaldo del gobierno estadounidense. El domingo por la noche volvió a publicar esperando «colaborar con colegas en toda la industria para formular la mejor versión» de estándares.

Adicionalmente, OpenAI y Anthropic han estado presionando por separado a la administración Trump para adoptar un proceso de revisión federal consistente para los modelos más poderosos, una barra que se aplicaría a rivales como Meta y <abbr title="Empresa de inteligencia artificial de Elon Musk">xAI</abbr>. Un borrador de orden ejecutiva pidiendo un nuevo organismo de estándares de IA fue preparado en la Casa Blanca pero se encontró con conflictos internos.

Por qué importa a quien invierte

Estándares compartidos podrían frenar la carrera para lanzar modelos mal probados, pero también permiten a los labs más ricos establecer costos y requisitos técnicos que rivales más pequeños no pueden cumplir. Es una consolidación de facto disfrazada de buenas prácticas.

Google ha estado involucrado en estos diálogos a nivel de industria desde julio, lo que ha moldeado la percepción del mercado de Alphabet como participante constructivo en gobernanza de IA. Esa postura ha sido vista favorablemente: la acción cotiza en torno a 344.92 dólares (GOOG, +2.82%), dentro de su rango de 52 semanas entre 236.69 y 404.47 dólares.

Sin anuncio oficial, pero con tracción real

No se ha anunciado ninguna organización formal. Las conversaciones continúan, y la semana pasada hubo al menos una reunión entre representantes de los tres labs. Amodei planteó incluso la posibilidad de protecciones legales estrechamente dirigidas que permitan a competidores discutir estándares de seguridad sin crear preocupaciones antimonopolio, una señal de que el tema legal no es trivial.

Mientras tanto, el borrador de orden ejecutiva que circula en la Casa Blanca entregaría dientes reales a ese libro de reglas autorregulatorio, aplicándolo sobre rivales que no participaron en su diseño. La carrera ahora es definir quién controla el organismo antes de que alguien más lo haga.