9 minutos para robar Bitcoin: Google reduce 20x el umbral cuántico
Lucas Montero · Criptomonedas · 2026-04-06
Un whitepaper de Google Quantum AI estrecha la ventana de seguridad cripto: menos de 500.000 qubits físicos bastan para romper claves. Pero la brecha entre teoría y realidad sigue siendo enorme.
Google Quantum AI publicó el 30 de marzo de 2026 un whitepaper que estrecha la ventana de seguridad para Bitcoin, Ethereum y la mayor parte del ecosistema cripto. La investigación —co-autoreada con Justin Drake de la Ethereum Foundation y Dan Boneh de Stanford— reduce aproximadamente 20 veces los recursos cuánticos necesarios para romper la criptografía de curva elíptica que protege las wallets: de cerca de 9 millones de qubits físicos a menos de 500.000. En condiciones idealizadas, una computadora cuántica preparada podría derivar una clave privada de Bitcoin en aproximadamente 9 minutos.

El paper no describe un ataque factible hoy. Describe un umbral teórico significativamente más bajo de lo que la industria asumía hasta hace una semana. La estimación anterior más sólida (Litinski 2023) requería aproximadamente 9 millones de qubits físicos en una arquitectura fotónica. Los dos circuitos cuánticos compilados por Google necesitan menos de 1.200 qubits lógicos con 90 millones de puertas Toffoli, o menos de 1.450 qubits lógicos con 70 millones de puertas Toffoli. Ambos ejecutables en minutos en una CRQC superconductora.
Los números que cambian el timeline
La ventana de ataque funciona así: cuando un usuario envía una transacción Bitcoin, la clave pública se expone brevemente en el mempool. Una computadora cuántica con los parámetros de curva ya precomputados podría usar esos 9 minutos para resolver el ECDLP-256 y derivar la clave privada antes de que la transacción se confirme en un bloque.
Más de 1,7 millones de Bitcoin se almacenan en formatos de wallet con claves públicas expuestas, cifra que sube a 2,3 millones BTC cuando se incluyen tipos de script adicionales, según el whitepaper. A precio actual, eso representa decenas de miles de millones de dólares en exposición potencial. Pero el matiz importa: no todos los Bitcoin corren el mismo riesgo.
Taproot en el punto de mira
Las direcciones Pay-to-Taproot (P2TR), introducidas en la actualización Taproot de noviembre de 2021, exponen claves públicas como puntos de curva elíptica directamente en la blockchain mientras los UTXOs permanecen sin gastar. Esto da a un atacante cuántico una ventana indefinida para trabajar offline en el problema criptográfico, sin carrera contra confirmación de bloque. Cualquier UTXO P2TR es un objetivo permanente.
- P2TR (Taproot): expone una clave pública modificada (tweaked) on-chain mientras el UTXO permanece sin gastar, creando una ventana indefinida para ataques cuánticos a largo plazo. Aproximadamente 16,8 millones BTC fueron asociados con transacciones P2TR en 2025, representando 21,68% de todas las transacciones Bitcoin ese año.
- P2WPKH (SegWit nativo): clave pública expuesta solo durante ventana de confirmación (típicamente 10 minutos). Atacante debe actuar en tiempo real.
- P2PKH (legacy): similar a P2WPKH en exposición temporal, pero con fees más altos que incentivan migración a otros formatos.
Justin Drake, del Ethereum Foundation, no fue ambiguo. Escribió en X que su confianza en que el «Q-Day» —el momento en que llega una computadora cuántica criptográficamente relevante— ocurra para 2032 «ha aumentado significativamente». Ahora estima al menos 10% de probabilidad. En una nota al margen del paper, Drake dejó caer que "Bitcoin PoW is cooked" (el Proof-of-Work de Bitcoin está terminado). Dato curioso: Drake se identifica en el whitepaper como "Bitcoin security researcher", credencial creativa para alguien que trabaja en la Ethereum Foundation.

De la teoría al hardware: el abismo real
El whitepaper es una estimación de recursos, no una predicción de timeline. La brecha entre 500.000 qubits físicos y la capacidad actual es monumental. IBM, referente en hardware cuántico, apunta a alcanzar aproximadamente 200 qubits lógicos para 2029 con su sistema Starling. Eso sigue siendo una fracción diminuta de los 1.200 a 1.450 qubits lógicos que el ataque necesita.
Escalar de mil qubits a cientos de miles implica problemas de ingeniería no resueltos: densidad de cableado, refrigeración criogénica y overhead de corrección de errores. Google no publicó los circuitos cuánticos reales en el paper. En su lugar, lanzó una prueba de conocimiento cero, técnica criptográfica que permite a investigadores independientes verificar que las afirmaciones son matemáticamente sólidas sin exponer detalles reproducibles del ataque. El enfoque se desarrolló en coordinación con el gobierno estadounidense.
Una última precisión técnica que importa: el paper no reclama que la computación cuántica amenace la minería de Bitcoin. SHA-256, el algoritmo de hashing que asegura el Proof-of-Work, es resistente al algoritmo de Shor. La amenaza es específicamente a firmas ECDSA y Schnorr en secp256k1. El consenso sigue funcionando; las claves privadas, no tanto.
Para quien opera o custodea cripto, la lectura práctica es clara: el riesgo cuántico dejó de ser ciencia ficción pura para convertirse en problema de ingeniería con timeline incierto pero ya no infinito. Taproot ofrece ventajas en fees y privacidad, pero introduce exposición cuántica perpetua. Esa ecuación acaba de cambiar de ponderación.