Duplicar el CapEx sale caro: CoreWeave pierde 12% pese a backlog récord
María González · Empresas y Resultados · 2026-02-27
La empresa de nube AI anuncia $30-35 mil millones en infraestructura para 2026, el doble que en 2025. El mercado castiga: el margen operativo cayó a 6% y la deuda supera los $21.000 millones.
La acción de CoreWeave se desplomó 12% en la sesión extrabursátil del jueves tras anunciar que doblará su gasto en infraestructura este año: entre $30.000 y $35.000 millones en <abbr title="Inversión en activos de larga duración como data centers y equipos">CapEx</abbr> para 2026, más del doble de los $14.900 millones gastados en 2025. El mercado no compró el argumento. Mientras la compañía exhibía un <abbr title="Contratos firmados pendientes de ejecución">backlog</abbr> récord de $66.800 millones, el margen operativo ajustado cayó de 16% a 6% interanual. Traducción práctica: más capacidad, menos rentabilidad, y un camino incierto hacia retornos que justifiquen el desembolso.
CoreWeave opera infraestructura de nube especializada en inteligencia artificial, compitiendo directamente con los <abbr title="Proveedores de nube dominantes como Amazon, Google y Microsoft">hyperscalers</abbr> tradicionales pero con un modelo distinto: construir data centers llenos de chips Nvidia de última generación y alquilarlos a empresas que entrenan modelos de IA. La apuesta funcionó durante 2025 — los ingresos crecieron 168% interanual hasta $5.100 millones — pero el Q4 expuso el costo de esa velocidad.
Los números del Q4: ingresos arriba, pérdidas peor de lo esperado
El cuarto trimestre cerró con $1.570 millones en ingresos, 110% más que un año atrás y ligeramente por encima del consenso. Pero la pérdida por acción fue de $0,89, frente a estimaciones de $0,49 a $0,61. Un error de 82% en la métrica que Wall Street vigila con más atención. La pérdida neta <abbr title="Según principios contables generalmente aceptados">GAAP</abbr> del trimestre alcanzó $452 millones, según la transcripción del earnings call publicada por Yahoo Finance.
El backlog — contratos firmados pendientes de ejecución — saltó de $15.100 millones hace un año a $66.800 millones al cierre de diciembre. Ese número representó el principal argumento del management para justificar el CapEx masivo: la demanda está asegurada, solo falta construir la capacidad para entregarla. Pero el mercado hizo la cuenta inversa: con una capitalización bursátil de aproximadamente $50.000 millones antes de la caída, el backlog supera la valuación de la empresa. Eso suena bien hasta que se considera que esos ingresos futuros dependen de que los data centers salgan a tiempo, que los clientes no pospongan contratos, y que CoreWeave ejecute sin contratiempos en un sector donde los retrasos y los sobrecostos son norma.
Intrator argumentó que acelerar el despliegue le da a CoreWeave ventaja competitiva: los hyperscalers grandes tienen más dinero, pero también más burocracia y plazos largos. La empresa terminó 2025 con 850 megavatios de potencia activa y espera cerrar 2026 con más de 1,7 gigavatios. Tiene contratados 3,1 gigavatios de capacidad total. El plan es convertir backlog en ingresos reales antes que Amazon, Google o Microsoft saturen el mercado con su propia infraestructura.
El problema: los márgenes se desploman mientras el CapEx explota
El margen operativo ajustado cayó de 16% en Q4 2024 a 6% en Q4 2025. CoreWeave admitió que el CapEx masivo pondrá «presión a corto plazo en los márgenes». La guía para el primer trimestre de 2026 anticipa entre $0 y $40 millones de ingreso operativo ajustado — el punto más bajo del año — mientras despliega entre $6.000 y $7.000 millones de nueva infraestructura.
La empresa proyecta ingresos de $1.900 a $2.000 millones para Q1, por debajo del consenso de $2.290 millones. Para el año completo espera entre $12.000 y $13.000 millones, lo que implica crecimiento de 135% a 155% respecto a 2025, pero el mercado reaccionó al punto débil del inicio del año y a la confesión explícita de compresión de márgenes.
El CapEx del Q4 fue de $8.200 millones, muy por encima de lo que el mercado anticipaba. Esa aceleración refleja la estrategia de CoreWeave: entregar infraestructura antes de lo previsto para que los clientes puedan empezar a usarla — y pagar — cuanto antes. Pero construir más rápido cuesta más: proveedores con plazos ajustados, primas por equipos, y la necesidad de financiarse continuamente para cubrir el gasto antes de que entre el efectivo de los contratos.

Deuda de $21.370 millones y financiamiento permanente
CoreWeave cerró 2025 con $21.370 millones en deuda, un salto desde aproximadamente $14.000 millones en septiembre. Durante el Q4 levantó $2.600 millones en notas convertibles; en todo 2025 recaudó $18.000 millones entre deuda y capital. Expandió su línea de crédito de $1.500 millones a $2.500 millones. El efectivo al 31 de diciembre era $4.200 millones, incluyendo efectivo restringido y valores negociables.
La aritmética es simple: con $30.000 a $35.000 millones de CapEx en 2026 y $4.200 millones en caja, CoreWeave necesitará emitir deuda o diluir accionistas de forma continua durante el año. El CFO Nitin Agrawal señaló que la tasa de interés promedio ponderada cayó 300 puntos base en 2025, lo que representa un ahorro anual de $700 millones en intereses. Eso suena bien, pero el volumen total de deuda crece más rápido que la mejora en condiciones.
Agrawal también dijo que «sustancialmente todos» los gastos de capital están vinculados a contratos de clientes ya firmados. Es decir, CoreWeave no está construyendo especulativamente: hay un comprador al otro lado de cada data center. Pero ese argumento tiene un límite: si un cliente grande como OpenAI — que según reportes representaba aproximadamente 35% del backlog en Q3 — pospone entregas o renegocia términos, el backlog se convierte en papel mojado.
Competir contra $600.000 millones: los hyperscalers no están quietos
CoreWeave no está solo en la carrera. Los cinco hyperscalers principales — Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle — planean superar $600.000 millones de CapEx colectivo en 2026, un aumento de 36% respecto a 2025. Esos gigantes tienen reservas masivas de efectivo y flujo de caja operativo positivo; pueden financiar infraestructura sin recurrir a deuda externa en la misma proporción que CoreWeave.
- Amazon Web Services: Gasta más de $75.000 millones anuales en CapEx, con márgenes operativos superiores al 30% en su negocio de nube.
- Google Cloud: Parte del CapEx de Alphabet ($50.000+ millones anuales), con integración vertical desde chips TPU hasta modelos Gemini.
- Microsoft Azure: Soporte directo para OpenAI con capacidad dedicada; CapEx estimado de $60.000+ millones en 2026.
- Meta: Construye infraestructura para Llama y productos internos; uno de los clientes más grandes de CoreWeave, pero también competidor indirecto.
- Oracle Cloud Infrastructure: Se posiciona en enterprise AI con contratos de soporte de bases de datos y aplicaciones corporativas.
CoreWeave argumenta que su ventaja está en la especialización: solo hace nube AI con chips Nvidia, sin distracciones en otros servicios. Fue la primera plataforma en alcanzar el estatus «Exemplar Cloud» de Nvidia para los chips Blackwell GB200, y ya tiene acceso prioritario a la próxima generación Rubin. Pero esa ventaja es temporal: una vez que los hyperscalers terminen sus propios despliegues masivos, el pricing power de CoreWeave se reducirá.
Otros neoclouds como Nebius, IREN, TeraWulf, Bitfarms, Riot y Cipher Mining también compiten por cuota. Algunos vienen del sector cripto minero y pivotan hacia IA; otros son pure-plays de infraestructura. CoreWeave lidera en escala y backlog, pero la competencia por clientes y por acceso a chips Nvidia se intensifica.
El timing del riesgo: ¿qué pasa si OpenAI frena?
El backlog de $66.800 millones es impresionante, pero depende de que los clientes cumplan. OpenAI ha sido uno de los principales motores de crecimiento de CoreWeave. Si OpenAI decide ralentizar sus entrenamientos — por presión de costos, por cambios estratégicos, o porque Microsoft le ofrece condiciones mejores en Azure — parte del backlog se evapora o se pospone. Lo mismo aplica para otros grandes clientes.
CoreWeave no desglosa públicamente la concentración de clientes, pero reportes anteriores señalaban que OpenAI representaba aproximadamente 35% del backlog en Q3. Esa dependencia convierte el futuro de la empresa en rehén de las decisiones de uno o pocos actores. Y en un mercado donde los modelos de IA avanzan rápido — GPT-5, Gemini Ultra, Llama 4 — las necesidades de compute pueden cambiar drásticamente en meses.
Además, el ritmo de construcción de data centers no es lineal. Retrasos en permisos, problemas de suministro eléctrico, o cuellos de botella en la cadena de Nvidia pueden descarrilar los timings. CoreWeave asegura que tiene contratados 3,1 gigavatios de potencia, pero activar esa capacidad lleva tiempo. Si los ingresos no llegan al ritmo previsto y el CapEx sigue disparado, la presión sobre el flujo de caja se vuelve insostenible.

El mercado ya está descontando ese riesgo. La caída de 12% en after-hours borró más de $6.000 millones de capitalización bursátil. Antes del reporte, la acción subía 36% en lo que va de 2026; esa ganancia se redujo a la mitad en una sola sesión. El consenso de precio objetivo de los analistas se sitúa en $126,37, pero después de los resultados varios bancos revisarán sus modelos.
CoreWeave salió a bolsa en marzo de 2025 con una valuación ambiciosa. Menos de un año después, demuestra que crecer en infraestructura AI es posible, pero caro y arriesgado. El camino hacia la rentabilidad sostenible pasa por entregar toda esa capacidad contratada, mantener los márgenes en doble dígito hacia finales de 2026 como prometió el management, y no depender de emisiones perpetuas de deuda para financiar el crecimiento.
Mientras tanto, el backlog de $66.800 millones sigue ahí, igual que la presión para convertirlo en ingresos reales antes de que los hyperscalers terminen sus propios buildouts. CoreWeave apostó fuerte; el mercado le acaba de recordar que las apuestas fuertes también pueden salir caras.