Apuestas de alza Fed caen de 63% a 50%: Waller enfría septiembre y el yen salta 2,7%

Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-09-04

El gobernador de la Fed señaló progreso «inspirador» en inflación y el mercado reaccionó en cuestión de horas. El dólar tocó su mínimo desde mayo mientras el yen encadena su mejor semana desde julio.

El Bloomberg Dollar Spot Index cerró la semana con una caída del 0,7% tras tocar el jueves su nivel más bajo desde mayo, mientras las apuestas de una subida de tasas de la Reserva Federal en septiembre se desplomaron del 63% al 50% en apenas 24 horas. El detonante: comentarios dovish del gobernador Christopher Waller sobre el progreso en inflación que revirtieron en tiempo récord el tono hawkish que Kevin Warsh había dejado en Jackson Hole seis días antes.

El USD/JPY cayó 2,07% el jueves 3 de septiembre (de 157,40 a 155,40 en el cierre asiático), marcando su mayor declive diario en casi cuatro años. Este viernes, el yen cotiza en 156,36 tras recuperar algo de terreno, pero acumula un avance semanal del 2,7% frente al dólar — su mejor desempeño desde julio.

Waller: «progreso considerable e inspirador»

En un evento de Reuters el miércoles 3, Waller señaló que estaría dispuesto a mantener las tasas si la inflación continúa desacelerándose. El dato clave que ofreció: la inflación core a tres meses cayó del 4,76% en febrero al 3,05% en julio. «Si hay progreso continuo hacia nuestro objetivo del 2%, entonces estoy dispuesto a apoyar mantener la tasa de política en su nivel actual», dijo en sus comentarios preparados.

El contraste con Warsh no podía ser más marcado. El 28 de agosto en Jackson Hole, el presidente de la Fed había advertido que hay «trabajo por hacer» si la inflación no converge hacia el 2%, empujando las probabilidades de alza de septiembre del 35% al 57-60%. Esa narrativa duró menos de una semana: tras Waller, los mercados de predicción como Kalshi volvieron a relajar las apuestas.

Dos Fed, dos calendarios

La divergencia entre ambos gobernadores no es solo retórica: refleja un FOMC genuinamente dividido ante datos mixtos. Por un lado, el PCE nominal cerró julio en 3,7% interanual (core en 3,3%), todavía lejos del objetivo. Por otro, la medida de tres meses de Waller muestra convergencia acelerada.

Waller dejó claro que su voto dependerá «fuertemente» del CPI de agosto, que se publicará la próxima semana (11 de septiembre). Tres días después llega la decisión de la Fed (16 de septiembre) y, 24 horas más tarde, la del Banco de Japón (17-18 de septiembre). Tres eventos en ocho días que pueden reconfigurar el diferencial de tasas y, con ello, la dirección del USD/JPY.

El yen anticipa divergencia de política

El rebote del yen no es solo debilidad del dólar. Es el mercado descontando un escenario en el que la Fed se detiene (o sube una última vez con cautela) mientras el BOJ endurece por primera vez en años. El gobernador Kazuo Ueda insinuó el miércoles 2 de septiembre que una alza es probable este mes, citando riesgos de precios al alza y debilidad persistente de la moneda.

El miércoles 3, el par tocó 156,64, su máximo desde agosto (es decir, el yen más fuerte en más de un mes). Desde entonces recuperó algo pero mantiene el impulso. Si el BOJ efectivamente sube tasas el 18 y la Fed se mantiene el 16, el diferencial de política se reduce: menos incentivo para financiarse en yenes y apostar al dólar, menos carry trade en sentido USD/JPY.

Calendario corto, volatilidad larga

La velocidad con que el mercado revaluó el tono de Waller por encima del de Warsh (24 horas, 13 puntos porcentuales en probabilidad de alza) sugiere dos cosas: primero, que la credibilidad de Waller pesa más en temas de inflación — su historial como «halcón de datos» le da peso cuando dice que ve progreso. Segundo, que el mercado está hipersensible a cualquier señal que permita aplazar una subida más.

El contexto fiscal refuerza la narrativa bajista del dólar. Las preocupaciones sobre el déficit estadounidense siguen latentes, y un dólar débil alivia esa presión (hace más barato servir deuda en moneda local si tu moneda se deprecia en términos reales). Pero esa lectura es de largo plazo; lo que manda ahora es el diferencial de tasas y el calendario inmediato.

El DXY cerró el jueves en 98.99, en camino a su peor semana desde que tocó ese nivel en mayo. Si el CPI de agosto sale frío, la caída podría extenderse. Si sale caliente, Warsh recupera la narrativa y el dólar rebota — pero el yen ya demostró que tiene piso: Tokio no tolerará una nueva ronda por encima de 160.