Carry trade del yen sobrevive con medio billón en juego pese al rally
Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-09-10
Morgan Stanley estima $500.000 millones en posiciones todavía activas mientras el mercado descuenta con 97% de probabilidad que el BOJ suba tipos a 1,25% el 18 de septiembre.
El carry trade del yen no ha colapsado. Morgan Stanley estima que aproximadamente $500.000 millones en posiciones siguen activas en el mercado pese al rally de casi 4% del yen en los últimos siete días. El par <abbr title="Tipo de cambio entre dólar estadounidense y yen japonés">USD/JPY</abbr> cotiza este jueves a 154,20 yenes tras caer desde cerca de 160 el lunes pasado hasta tocar 152,89 yenes el martes 8 de septiembre.
El Banco de Japón decidirá política monetaria el miércoles y jueves 17-18 de septiembre, en ocho días. Un sondeo de Reuters realizado entre el 1 y el 8 de septiembre mostró que 97% de 68 economistas espera que el <abbr title="Banco central de Japón">BOJ</abbr> suba su tasa de referencia en esa reunión, desde el 1% actual hasta 1,25%. El mercado de opciones descuenta esa alza con 89% de probabilidad.

Qué es el carry trade y por qué medio billón importa
La mecánica es simple: un inversor toma prestado yen a tasas cercanas a cero, convierte esos yenes en dólares, pesos mexicanos o dólares neozelandeses y compra bonos o activos con rendimientos superiores al coste del préstamo. La ganancia está en el diferencial. Si el BOJ mantenía tipos en 0% y un bono estadounidense rendía 4%, el <abbr title="Diferencia de rentabilidad entre dos activos">spread</abbr> era limpio. Pero cuando el yen se aprecia con fuerza, ese diferencial se evapora y la estrategia empieza a perder dinero.
El yen acumuló en los últimos treinta días un avance de 3,71% frente al dólar, según Trading Economics. En solo una semana, entre el lunes 1 y el miércoles 9 de septiembre, ganó cerca de 4% desde niveles de 160 hasta cerrar el miércoles en 153,38 yenes por dólar. Este jueves retrocedió ligeramente, operando con una subida de 0,42% en el par USD/JPY.
- $500.000 millones — volumen estimado de carry trade activo según Morgan Stanley
- 97% — porcentaje de economistas que espera alza de tipos del BOJ el 18 de septiembre
- 1,25% — tasa objetivo proyectada tras la reunión de septiembre
- 1,75% — proyección para el segundo trimestre de 2027, más temprano de lo previsto hace meses
Washington empuja y Tokio acelera
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, expresó en una reunión con el gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, su respaldo explícito a «medidas decisivas» de política monetaria para combatir la debilidad del yen. Más del 80% de los economistas encuestados por Reuters afirmaron que la intervención conjunta EE.UU.-Japón en compra de yenes y los comentarios de Bessent habían reducido significativamente las barreras políticas para alzas de tasas.
La ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, declaró el martes que Tokio y Washington mantienen comunicación estrecha para asegurar movimientos ordenados en el tipo de cambio. El BOJ subió su tasa a 1% en junio, el nivel más alto en tres décadas, y ahora el mercado espera otro cuarto de punto en apenas ocho días.
El cálculo que decide si una posición aguanta
Un trader con carry financiado en yen necesita que el diferencial de tasas compense tanto el coste del préstamo como la apreciación de la moneda. Si la tasa japonesa sube a 1,25% y el bono estadounidense a diez años rinde 4,84% —dato de este jueves—, el spread bruto es de 3,59 puntos porcentuales. Parece cómodo, pero si el yen se aprecia 4% en una semana, ese colchón se evapora rápido. La pregunta entonces no es si el carry sigue siendo atractivo para entrar, sino si vale la pena mantener posiciones abiertas ante la volatilidad creciente.
Morgan Stanley advierte que aunque el atractivo de la estrategia se ha desvanecido, algunos <abbr title="Operaciones de financiación mediante préstamo en moneda de bajo coste">carry trades</abbr> todavía se financian en yen. Un repunte más sostenido de la moneda japonesa podría forzar más desmantelamientos, pero hasta ahora el mercado ha absorbido el movimiento sin pánico generalizado.
Dónde va el dinero si colapsa
Citigroup y Morgan Stanley han analizado migraciones del carry trade hacia euros y francos suizos, monedas que ofrecen tasas bajas pero menor riesgo de apreciación brusca que el yen. También existe la posibilidad de desmantelamiento neto: que el dinero salga de emergentes sin buscar otro vehículo de financiación. Ese escenario tendría impacto directo en bonos de México, Brasil, Turquía y otras economías que se beneficiaron durante años de flujos baratos en yenes. Los índices estadounidenses ya muestran comportamiento fragmentado esta semana, con el Nasdaq cayendo mientras el Dow aguanta.
El precedente de intervención coordinada entre Washington y Tokio en compra de yenes, junto con tensión geopolítica que dispara el petróleo, complica el cuadro para quien mantiene posiciones largas financiadas en yen.
El miembro de la junta del BOJ Hajime Takata transmitió mensajes alcistas en las últimas semanas, y Ueda indicó en declaraciones públicas que el debate sobre alzas de tasas incluye la reunión de septiembre. El yen mantuvo la mayoría de sus ganancias el viernes pasado tras avanzar más del 2% el jueves anterior, aproximándose a niveles vistos por última vez en mayo tras la intervención del Ministerio de Finanzas. El contexto macro también suma presión: el Brent cotiza este jueves alrededor de $101-102 y el <abbr title="Índice de volatilidad del mercado estadounidense">VIX</abbr> mostró volatilidad en la sesión.
La reunión del 17-18 de septiembre es el punto de inflexión. Si el BOJ cumple lo que el mercado descuenta y sube a 1,25%, el diferencial con Estados Unidos se estrechará aún más. Si además anuncia nueva orientación hacia 1,50% antes de fin de año, como anticipa un tercio de economistas, el carry trade del yen dejará de ser una apuesta de bajo riesgo para convertirse en una posición que exige gestión activa y márgenes más amplios. Medio billón de dólares en posiciones todavía no se han movido, pero la ventana para salir ordenadamente se está cerrando.