Arm gana la batalla de servidores IA pero el stock cae 34% desde junio

Andrés Valcárcel · Empresas y Resultados · 2026-07-26

La arquitectura ARM superó a x86 en gasto de infraestructura acelerada por primera vez en Q1 2026, con $53 mil millones frente a $34.6 mil millones. Pero la acción retrocede mientras el mercado cuestiona el moat de largo plazo.

Arm Holdings acaba de ganar la guerra de los servidores de inteligencia artificial. Los datos son contundentes: en Q1 2026, el gasto en servidores acelerados basados en arquitectura Arm alcanzó $53 mil millones, frente a los $34.6 mil millones que fueron a sistemas x86 (Intel y AMD), según el reporte publicado por IDC el 22 de julio. Es la primera vez en la historia que Arm supera a x86 en esta categoría. Pero el mercado no celebra: la acción cerró el viernes 24 de julio en $260.01, un 34% por debajo del máximo de junio en $396.34 y retrocedió 8.14% en la última sesión.

La pregunta no es si Arm ganó. Los números lo confirman. La pregunta es por qué Wall Street vende un stock cuyos fundamentales acaban de entregar el dato perfecto.

De $29.8 mil millones a $53 mil millones en dos trimestres

El overtake no fue abrupto, pero sí acelerado. En Q3 2025, Arm representaba $29.8 mil millones en gasto de servidores acelerados, mientras x86 dominaba con $51.9 mil millones. Un trimestre después (Q4 2025), Arm subió a $47.5 mil millones y x86 cayó a $42.7 mil millones. En Q1 2026, Arm ya había abierto una brecha de casi $20 mil millones.

Ese cambio estructural tiene víctimas claras. Intel perdió 370 puntos básicos de participación de mercado en CPUs de servidor en un año: pasó de 64.4% en Q1 2025 a 54.9% en Q1 2026, según datos de UBS. Arm, por su parte, expandió su cuota de 11.5% a 17.7% en igual período. AMD también ganó terreno en x86, subiendo de 24.1% a 27.4% y alcanzando un récord de 46.2% de revenue share dentro del segmento x86 de servidores, según Mercury Research.

Arm gana la batalla de servidores IA pero el stock cae 34% desde junio

Nvidia rediseñó el juego y Arm ganó por diseño

El overtake de Arm no es el resultado de una batalla comercial tradicional entre fabricantes de chips. Es consecuencia de una decisión arquitectónica de Nvidia. La plataforma GB300 NVL72 unifica 72 GPUs Blackwell Ultra con 36 CPUs Grace basados en Arm en un diseño de rack completo con refrigeración líquida. Esa integración convierte a Arm en el estándar de facto para sistemas acelerados a escala.

Los grandes compradores —hyperscalers como Amazon, Microsoft, Google y Meta— consolidaron volumen en esas plataformas rack-scale de Nvidia y se alejaron de diseños custom basados en x86, según IDC. No es que x86 sea técnicamente inferior; es que Arm está acoplado a la arquitectura que mueve el mercado. Nvidia diseñó el tablero y eligió las fichas.

El reporte de IDC es explícito: los large buyers migraron presupuesto hacia plataformas Nvidia basadas en Arm. La participación de Arm en hyperscalers saltó de aproximadamente 18% a mediados de 2024 a 50% en dos años. En el último earnings de Arm, los royalties de data center se duplicaron interanual, impulsados por la adopción acelerada de chips de servidores Arm por todos los hyperscalers principales.

El precio no sigue a los fundamentales

Arm cerró en $289.73 al cierre de martes 21 de julio, cuatro días antes de la sesión del viernes 24. Ese viernes 24 operó en $260.01, lo que implica un retroceso adicional de 10% en menos de una semana. Desde el máximo de junio en $396.34, la acción ha cedido 34%. En el acumulado anual, ARM sigue en positivo con un avance de 146.7% en lo que va de 2026 y 68.5% en los últimos doce meses, pero la corrección desde el pico es material.

La divergencia entre dato y precio no es nueva en ciclos de crecimiento acelerado. Pero en este caso, la corrección del stock mientras los fundamentales entregan récords sugiere que el mercado anticipa algo que los números actuales no capturan. Una posibilidad: valuación estirada. Otra: riesgo competitivo que aún no impacta en royalties pero que los inversores institucionales ya descuentan.

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El moat que no existe si los hyperscalers diseñan in-house

El riesgo estructural de Arm no está en x86. Está en que los mismos hyperscalers que adoptan su arquitectura diseñen sus propios chips bajo licencia y reduzcan la dependencia de terceros. Amazon ya produce Graviton, su CPU Arm custom para instancias EC2. Microsoft desarrolló Cobalt, también basado en Arm. Google tiene TPU, que aunque no es estrictamente Arm, demuestra la voluntad de verticalización.

Si los hyperscalers profundizan en silicio in-house, Arm sigue cobrando royalties por la licencia de arquitectura, pero pierde el margen que captura cuando un fabricante como Nvidia o Ampere diseña, fabrica y vende el chip completo. La diferencia es material: en un modelo de licencia pura, Arm cobra una tarifa fija más royalties por unidad; en un modelo de ecosistema amplio con múltiples fabricantes, el volumen y el mix de productos elevan el ingreso total.

El reporte de IDC también señala otra restricción: la disponibilidad de energía es el cuello de botella operacional más importante de cara a 2026. El commissioning de data centers está limitado por la capacidad de las utilities, no por lead times de hardware. Eso implica que, aunque Arm haya ganado la batalla de la arquitectura, el ritmo de despliegue de nueva capacidad depende de factores fuera del control de cualquier diseñador de chips.

IDC proyecta que el mercado de infraestructura de IA alcanzará $497 mil millones en 2026 (un crecimiento de 56% interanual) y superará $1.08 billones en 2029. El tamaño del premio es enorme. Pero la pregunta para quien opera ARM hoy no es si el mercado crece. Es si la acción ya descontó ese crecimiento a $396 en junio y ahora corrige hacia una valuación más sostenible, o si hay un riesgo competitivo real que justifique una corrección adicional. Los fundamentales dicen una cosa. El precio, otra.