SpaceX añade $1.11B mensuales y eleva meta a $100B ARR

María González · Empresas y Resultados · 2026-09-10

Un tercer contrato de hosting IA confirma el giro de SpaceX hacia infraestructura de cómputo. El CFO advierte que casi todos los acuerdos permiten rescisión anticipada.

SpaceX firmó un nuevo contrato de hosting de inteligencia artificial por $1.11 mil millones mensuales que arranca el 1 de diciembre, según reveló este jueves su CFO Bret Johnsen en la conferencia de Goldman Sachs. Con este acuerdo —el tercero que se hace público este año— la compañía apunta a alcanzar $100 mil millones en <abbr title="Ingresos recurrentes anualizados, una métrica que proyecta ingresos de suscripciones o contratos a un año completo">ARR</abbr> al cierre de 2026.

El salto es mayúsculo: SpaceX reportó $23.04 mil millones en ingresos de los últimos doce meses. Llegar a $100 mil millones en ARR representa multiplicar por más de cuatro esa cifra en menos de cuatro meses. La acción SPCX cerró hoy en $148.76, con una subida del 0.82%.

Tres clientes, $3.36B mensuales

El nuevo contrato equivale a $13.3 mil millones anualizados. Johnsen no identificó al cliente, pero la cifra encaja en la cartera que SpaceX ha construido en 2026 alrededor de su infraestructura de <abbr title="Capacidad de procesamiento para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial">compute</abbr> para IA. Anthropic ya paga $1.25 mil millones mensuales por acceso a la infraestructura Colossus; Google firmó un acuerdo por $920 millones al mes que comienza en octubre.

SpaceX añade $1.11B mensuales y eleva meta a $100B ARR

La brecha sugiere dos cosas: o SpaceX espera renovaciones y expansiones de contratos existentes, o hay más acuerdos sin anunciar. Johnsen dejó abierta esa posibilidad al hablar de la cartera en términos amplios y no dar cifras desagregadas por cliente.

La letra chica: casi todos pueden salir

Johnsen fue explícito sobre el riesgo contractual. La mayoría de los acuerdos de <abbr title="Capacidad de cómputo, usualmente medida en GPUs o servidores dedicados">compute power</abbr> de SpaceX no están totalmente cerrados y casi todos incluyen cláusulas de rescisión anticipada tras varios meses. En el caso de Anthropic, la cláusula de salida es de 90 días.

La advertencia contrasta con la narrativa de crecimiento exponencial. Un contrato mensual de más de mil millones de dólares suena sólido, pero si el cliente puede cancelar con tres meses de aviso, la proyección anualizada pierde peso. Para un inversor que evalúa el múltiplo de valoración pre-IPO —SpaceX cotiza a niveles de empresa consolidada—, esa flexibilidad del cliente es un dato central.

Integración vertical: de cohetes a GPUs

Johnsen insistió en que la ventaja competitiva de SpaceX radica en la <abbr title="Modelo de negocio donde una empresa controla múltiples etapas de la cadena de valor, desde producción hasta distribución">integración vertical</abbr>. La compañía fabrica cohetes, opera satélites, gestiona redes de comunicación y ahora vende infraestructura de cómputo para IA. El argumento: usar Starship para abaratar el acceso al espacio, monetizar compute terrestre hoy para generar flujo de caja, y después extender esa capacidad a órbita.

SpaceX añade $1.11B mensuales y eleva meta a $100B ARR

El plan incluye lanzar los primeros satélites de compute orbital en 2027 y escalar de forma significativa alrededor de 2028. Elon Musk ya anunció a finales de agosto que un sistema Vera Rubin NVL72 optimizado para espacio se lanzará en el cuarto trimestre de 2027. La narrativa es ambiciosa: procesar IA desde órbita reduciría latencia para ciertas aplicaciones y abriría mercados donde la infraestructura terrestre no llega o es inestable.

Johnsen no detalló qué proporción de los $100 mil millones en ARR depende del compute orbital versus el terrestre. Esa distinción importa: lo terrestre ya funciona y genera ingresos verificables; lo orbital es una apuesta técnica sin retorno probado a escala comercial.

El contexto: demanda sin techo, oferta con cuellos de botella

La carrera por capacidad de cómputo para IA está marcada por dos realidades: demanda que crece más rápido que la oferta, y cuellos de botella en energía y conexión a red. Los hyperscalers gastan más de $730 mil millones este año en infraestructura, pero el 61% de operadores admite que traerá su propia energía porque la red eléctrica no alcanza.

SpaceX entra en ese mercado como proveedor alternativo, no como hyperscaler tradicional. No compite directamente con AWS o Azure en servicios cloud; vende capacidad bruta de procesamiento a quien necesite entrenar o ejecutar modelos a gran escala. Anthropic y Google son clientes lógicos: ambos necesitan decenas o cientos de miles de GPUs fuera de sus propios data centers para escalar sin toparse con límites internos de capacidad.

La pregunta operativa es cuánto de ese compute se sostiene sin subsidio cruzado desde Starlink. SpaceX no ha desglosado márgenes por línea de negocio, pero Johnsen dejó claro que el objetivo es que el compute terrestre genere flujo de efectivo positivo antes de escalar el orbital. Si la mayoría de los contratos permiten salida en tres o seis meses, ese flujo es volátil.

El mercado reaccionó con mesura: la acción subió apenas 0.43% en la sesión de hoy. Ni euforia ni rechazo. Los inversores ya descuentan que SpaceX juega en múltiples tableros —lanzamientos, Starlink, ahora IA— y que cada uno tiene su propio perfil de riesgo y retorno. Un contrato de mil millones mensuales suma, pero con cláusula de salida no reescribe la valoración por sí solo.