Brent tocó $98 y cerró en $94: el mercado normaliza la escalada

Lucas Montero · Materias Primas · 2026-06-10

Israel atacó Karun, Irán respondió en una hora sobre Haifa, el petróleo subió y bajó en la misma sesión. El cese del fuego de abril ya es papel mojado y los ciclos de represalia se miden en horas, no en días.

Israel atacó el lunes la instalación petroquímica de Karun en Khuzestan, suroeste de Irán. La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) respondió en menos de una hora con ataques sobre Haifa. El Brent subió hasta $98 el barril, retrocedió a $94 tras la declaración iraní de fin de operaciones militares y cerró la sesión en ese nivel. El WTI tocó $95 y terminó en $91.

El mercado reaccionó al ataque, pero dejó de reaccionar cuando Irán anunció que paraba. Traducción práctica: la escalada ya no es noticia, es el marco operativo. Quien invierte en crudo lleva dos meses viendo este guion y empieza a descontarlo como ruido de fondo, no como shock.

Es el primer ataque israelí contra infraestructura energética iraní desde el cese del fuego del 8 de abril. Ese acuerdo incluía la supuesta reapertura del Estrecho de Ormuz, pero el doble bloqueo —estadounidense e iraní— sigue activo. El 20% del comercio mundial de petróleo permanece cortado, como publicamos hace una semana.

Brent tocó $98 y cerró en $94: el mercado normaliza la escalada

Karun: más que petróleo, químicos de exportación

La instalación atacada está en Mahshahr, ciudad portuaria de Khuzestan, y es uno de los mayores productores de etileno de Irán. No es solo refinación de crudo: Karun es un nodo crítico en la cadena de exportación de productos petroquímicos. Dañar esa planta afecta la capacidad de Teherán de generar ingresos externos más allá del petróleo crudo, en un contexto donde las sanciones ya limitan los canales comerciales.

La IRGC no esperó. Respondió en Haifa dentro de la primera hora y amplió el perímetro de amenazas: una fuente militar iraní indicó que empresas estadounidenses e israelíes con activos energéticos regionales son objetivos legítimos si continúan los ataques.

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Baghaei acusa a Washington y abre la puerta al uranio enriquecido

Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, rechazó la narrativa de Trump de que Washington intentó frenar el ataque. «Nadie cree» que Israel actúe sin coordinación estadounidense, dijo Baghaei, y sostuvo que EE.UU. tiene responsabilidad directa como parte del cese del fuego del 8 de abril.

Pero hubo un dato nuevo: Baghaei indicó por primera vez que el <abbr title="Material nuclear enriquecido a niveles altos que Irán acumula y que Occidente considera riesgo de proliferación">stockpile de uranio enriquecido</abbr> podría estar sobre la mesa en una segunda fase de negociaciones. Antes, Teherán lo consideraba innegociable. El cambio es notable, aunque no implica concesión inmediata: sigue siendo condicionado a que EE.UU. y sus aliados detengan los ataques.

Trump, por su parte, afirmó que ambos países están cerca de un nuevo cese del fuego y habló de «progreso» en conversaciones con Teherán. Pero ese progreso no se refleja en el terreno: el Estrecho de Ormuz sigue cerrado bajo bloqueo dual, y cada promesa de reapertura ha sido seguida de nuevas restricciones.

El nuevo normal: volatilidad intradiaria en vez de tendencias

Lo que cambió no es la magnitud de los ataques, sino la temporalidad. En marzo y abril, los ciclos de represalia tomaban días. Israel atacaba, Irán esperaba 48-72 horas, respondía, el mercado tenía tiempo de reposicionarse. Ahora el ciclo se cierra en una sesión.

Para quien opera: la prima de riesgo ya está incorporada en el precio base del crudo, pero los picos intradiarios se evaporan rápido. El Brent cerró en $94 el lunes, dentro del rango de las últimas dos semanas, pese a un ataque directo sobre infraestructura energética iraní y represalias inmediatas.

Ormuz sigue cerrado. Las promesas diplomáticas no se traducen en flujo físico. Y el mercado empieza a operar como si la guerra fuera el estado permanente, no la excepción. Los $4 de subida se borraron en horas. Esa es la señal.