España crece 30 años por más empleados y no por productividad
Lucas Montero · Mercados Financieros · 2026-05-11
El Consejo de Productividad confirma la brecha: España es 2,6% menos productiva que la media europea, y el modelo de crecimiento sigue siendo sumar manos en lugar de producir más con los mismos recursos.
España genera 77,8 dólares de valor por hora trabajada, un 2,6% menos que la media de la Unión Europea (79,9 dólares), según el primer informe anual del Consejo de Productividad publicado el pasado 4 de marzo. El diagnóstico es claro: tres décadas de crecimiento sostenido sobre empleo e inmigración, no sobre mejoras de eficiencia. Y eso explica por qué los salarios españoles siguen por debajo de la media europea pese a años de expansión económica.
El problema no es nuevo, pero ahora tiene fecha de caducidad. Con la jubilación de los <abbr title="Generación nacida entre 1946 y 1964, ahora en edad de retiro">baby boomers</abbr>, España debe producir más con menos manos. El Consejo advierte que la productividad por hora debe doblarse en los próximos años —alcanzar crecimientos de entre 1,6% y 2,5% anuales hasta 2050— para sostener el gasto social futuro. El ritmo actual (1% anual entre 2022 y 2025) es el doble que en la década anterior, pero sigue siendo insuficiente.
Crecimiento por volumen, no por eficiencia
Entre 1996 y 2024, el 62% del crecimiento del PIB per cápita español vino de aumentar empleo y población, y solo el 38% de mejoras de productividad. En el mismo período histórico (1996-2019), la productividad por hora creció un 0,6% anual en España frente al 1,1% de la UE-27, el 1% de Alemania o el 0,8% de Francia. España incorporó más trabajadores a la economía; no hizo que cada trabajador produjera más.
Ese modelo tiene límites demográficos evidentes. Cuando la población activa se contrae, como está empezando a ocurrir, la única vía de crecimiento sostenible es producir más valor por cada hora trabajada. España no lo está consiguiendo al ritmo necesario.

Sanidad y educación, los sectores que lastran
El Observatorio de Productividad y Competitividad Española (OPCE 2025), elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, identificó los puntos negros. Entre 2020 y 2024, la <abbr title="Productividad Total de los Factores: mide cuánto crece la producción más allá del aumento de capital y trabajo">productividad total de factores</abbr> cayó un 1,5% en sanidad y servicios sociales y un 1,7% en educación. Ambos sectores son intensivos en empleo público, con escasa inversión en tecnología y digitalización.
Mientras tanto, el sector privado avanza en transporte y alimentación, pero no en industrias de frontera tecnológica. La economía española está dominada por microempresas con poca capacidad de escala, burocracia dispersa entre autonomías y regulación fragmentada que frena el crecimiento empresarial. El resultado: una economía que suma empleados en lugar de invertir en capital humano y tecnológico para hacer más eficiente lo que ya existe.

Mejora reciente, pero lejos de ser suficiente
Entre 2022 y 2025, la productividad por hora trabajada creció un 1% anual, el doble del ritmo registrado entre 2014 y 2019 (0,5%). Además, España subió casi un 2% en productividad total de factores en 2024, frente a una caída del 0,7% en la media europea. Desde 2020, la tasa anual de crecimiento en productividad alcanza el 1,4%, la más alta desde 1995, mientras la eurozona se estanca en 0%.
- 2022-2025: productividad por hora crece 1% anual (doble que 2014-2019).
- 2024: España sube 2% en PTF, eurozona cae -0,7%.
- Desde 2020: crecimiento anual del 1,4%, récord en tres décadas.
El repunte coincide con cifras récord de creación de empleo y con la entrada en vigor de la reforma laboral de 2021, que redujo la temporalidad y estabilizó parte de la fuerza de trabajo. Pero es pronto para saber si se trata de un cambio estructural o de una reacción coyuntural al ciclo económico. Y, en cualquier caso, el ritmo actual sigue lejos de los 1,6-2,5% anuales que el Consejo de Productividad considera necesarios para financiar pensiones, sanidad y educación en las próximas décadas.
La conexión directa con los salarios
La brecha de productividad no es un problema técnico; es un problema de bolsillo. Cuando un país produce menos valor por hora, los salarios crecen menos porque no hay margen para repartir más renta. España ha mantenido cifras de crecimiento del PIB decentes durante años, pero ese crecimiento se ha conseguido añadiendo trabajadores, no mejorando la retribución de los que ya estaban.
La comparación con la media europea lo deja claro. Si un trabajador español genera 77,8 dólares por hora y uno europeo 79,9 dólares, la diferencia no se debe a que el español trabaje menos o peor. Se debe a que la economía española tiene menor capacidad para añadir valor a cada hora trabajada: menos inversión en I+D, menos digitalización, empresas más pequeñas, sectores menos competitivos.
El envejecimiento de la población hace urgente corregir el rumbo. Con menos activos para financiar más jubilados, el único camino es que cada activo produzca mucho más. Y eso no se consigue solo con reformas laborales ni con récords de empleo. Se consigue con inversión en capital físico y humano, con sectores más tecnológicos y con un tejido empresarial que pueda crecer sin toparse con regulaciones fragmentadas o falta de financiación.