Trump amenaza aranceles si Fed no baja pero mercado descuenta alza en septiembre
Andrés Valcárcel · Política Monetaria · 2026-09-04
El presidente exige tasas bajas tras un reporte de empleo que triplicó expectativas. Las apuestas de alza saltaron de 49% a 60% en 24 horas mientras Warsh prioriza inflación sobre presión política.
Donald Trump lanzó este viernes un ultimátum vía Truth Social: la Fed baja tasas o enfrenta sanciones comerciales contra países con déficit. El mensaje llegó horas después de que el mercado hiciera exactamente lo contrario. Las apuestas de alza en la reunión del 15-16 de septiembre saltaron de 49% el jueves a 60% tras el reporte de empleo de agosto, según CME FedWatch. La economía agregó 162.000 nóminas, triple el consenso de 53.000.
Empleo fuerte reescribe las apuestas en 24 horas
El Bureau of Labor Statistics publicó el viernes que las nóminas de agosto superaron por amplio margen la expectativa. El dato de 162.000 empleos es el más fuerte desde marzo y contrasta con el promedio mensual de los últimos 12 meses: 31.000. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,1%, como esperaba el consenso.
La reacción del mercado fue inmediata. Tras la publicación a las 8:30 a.m. hora del Este, los futuros de tipos viraron: la probabilidad de una subida de 25 puntos base en la reunión de septiembre pasó de 49% a 60% en cuestión de horas. Para quien operó ayer apostando a moderación, el viernes fue un reset completo.
Warsh entre la inflación y la Casa Blanca
Kevin Warsh asumió la presidencia de la Fed en mayo con el respaldo directo de Trump. Pero su discurso en Jackson Hole hace una semana dejó claro que prioriza el mandato de inflación sobre el de máximo empleo. Warsh argumentó que los datos de precios recientes «no indicaban que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente» y describió los precios elevados como el enfoque principal de la institución. Las presiones inflacionarias se reflejan también en el petróleo Brent, que cotiza en torno a $95,53 el barril, mientras que las lecturas de inflación pegajosa refuerzan esa postura.
El choque entre la presión presidencial y la realidad macro es directo. Trump pide tasas bajas para abaratar financiación. Warsh ve inflación que no cede y empleo que no flaquea. Un mercado laboral que agrega 162.000 empleos cuando el consenso esperaba un tercio de eso no da margen para recortes sin riesgo de sobrecalentamiento.
- Reunión FOMC: 15-16 de septiembre, a 11 días de hoy
- CPI de agosto: se publica el viernes 11 de septiembre, cuatro días antes de la reunión
- Probabilidad actual de alza: 60%, tras saltar 11 puntos porcentuales en 24 horas
- Postura de Warsh: control de inflación como prioridad explícita
La amenaza de $1,24 billones
Trump no dejó su ultimátum en abstracto. Amenazó con suspender el comercio con todos los países que tienen déficit bilateral con Estados Unidos. El déficit de bienes de EE. UU. alcanzó un récord de $1,24 billones en 2025, según datos del Bureau of Economic Analysis publicados en febrero. Las empresas estadounidenses aumentaron importaciones de chips y bienes tecnológicos de Taiwán para respaldar inversiones en IA, entre otros sectores.
Pero suspender ese flujo golpearía cadenas de suministro con mucha más fuerza que una subida de 25 puntos base. Un corte comercial de esa magnitud introduciría riesgo de acceso reducido a bienes importados, disrupciones logísticas y presiones inflacionarias adicionales por escasez — exactamente lo contrario de lo que la Casa Blanca busca con tasas bajas.
Once días y un CPI en medio
El viernes 11 de septiembre se publica el dato de inflación al consumidor de agosto. Será el último input macro antes de que el FOMC se reúna el lunes 15 y martes 16. Si el CPI confirma presiones persistentes, las apuestas de alza podrían subir aún más. Si sorprende a la baja, el mercado recalibrará.
Mientras tanto, el bono estadounidense a 10 años cotiza en 4,766% este viernes, máximo en meses. El S&P 500 opera con caída de 0,43% en la sesión, lastrado por tecnología y el giro en expectativas de tipos. Quien esperaba liquidez barata a corto plazo tendrá que esperar. El empleo de agosto y la postura de Warsh apuntan en otra dirección, presión presidencial incluida.