Corea del Sur promete $200.000M, pero Alaska LNG sigue sin firma

Andrés Valcárcel · Energía y Clima · 2026-10-01

Trump vendió el miércoles un paquete energético histórico con Seúl, pero el proyecto estrella de $54.000 millones en Alaska aún no tiene compromiso vinculante ni evaluación de viabilidad aprobada.

Trump anunció este miércoles que Corea del Sur invertirá $200.000 millones en infraestructura energética estadounidense, incluyendo ocho reactores nucleares, una planta de gas en Texas y $54.000 millones para el proyecto Alaska LNG. El problema: la participación coreana en Alaska no está finalizada, Seúl aún revisa la viabilidad comercial y el operador del proyecto lleva tres años posponiendo la decisión final de inversión.

El paquete forma parte de un acuerdo comercial más amplio de $350.000 millones firmado en 2025, que incluía $150.000 millones para construcción naval y $200.000 millones en inversiones estratégicas. El anuncio de hoy detalla por primera vez la asignación concreta de ese segundo tramo.

El desglose: nucleares primero, gas después

Los reactores nucleares representan el 60% del total y son la apuesta concreta del paquete. Alaska LNG, pese a ser el proyecto que Trump destacó en el anuncio, concentra el 27% pero arrastra más incertidumbre que cualquier otro componente.

Corea del Sur promete $200.000M, pero Alaska LNG sigue sin firma

Alaska LNG: tres años de retrasos y ninguna firma

La declaración conjunta entre Washington y Seúl especifica que la participación coreana en Alaska LNG estará sujeta a «viabilidad comercial razonable», según informó CNBC. Funcionarios surcoreanos confirmaron a medios locales que el gobierno aún está revisando requisitos legales domésticos y la rentabilidad del proyecto antes de comprometer capital.

Mientras tanto, Glenfarne ha firmado acuerdos preliminares de compra de gas con ConocoPhillips, ExxonMobil, Hilcorp y Great Bear Pantheon, y cartas de intención con compradores asiáticos —JERA, Tokyo Gas, TotalEnergies, PTT, POSCO y CPC— que suman 13 de las 20 millones de toneladas por año que la empresa necesita contratar para arrancar el financiamiento.

Esos acuerdos son <abbr title="Documentos que expresan intención pero no obligan legalmente a cerrar el trato">non-binding</abbr>. La aritmética del proyecto sigue pendiente de que alguien ponga dinero en firme.

Corea del Sur promete $200.000M, pero Alaska LNG sigue sin firma

El patrón se repite: anuncio grande, firma chica

El modelo no es nuevo. En marzo, Japón materializó $36.000 millones en proyectos de gas, petróleo y minerales críticos en Estados Unidos, pero entre el 98% y el 99% eran préstamos, no inversión directa. La retórica política presentó el acuerdo como histórico; la realidad financiera fue distinta.

Con Corea del Sur, el esquema se repite: cifra grande en el comunicado, condicionantes en la letra pequeña. Legisladores de la oposición en Seúl ya han cuestionado públicamente la viabilidad comercial de los proyectos incluidos en el paquete de $200.000 millones, según Korea Times.

Trump elogió durante el anuncio al senador republicano Dan Sullivan, de Alaska, quien enfrenta una carrera difícil para defender su escaño. El timing político es claro. La viabilidad comercial, menos.

Para el que opera: sin efecto inmediato en precios

Los reactores nucleares tardan años en construirse y entrar en operación. Alaska LNG, si finalmente cierra financiamiento y arranca construcción, no produciría hasta 2028 o 2030 en el escenario más optimista. El efecto a corto plazo en oferta de <abbr title="Gas natural que se enfría a -160°C para transportarlo en forma líquida por barco">GNL</abbr> o en precios del gas es nulo.

La señal es geopolítica y de largo plazo: Estados Unidos presiona a sus aliados asiáticos para que financien su infraestructura energética mientras reduce dependencia de proveedores no alineados. Corea del Sur, con exportaciones creciendo al 83,5% en septiembre, tiene capacidad financiera. La pregunta es si tiene incentivo comercial real para meter $54.000 millones en un proyecto que lleva años sin despegar.

Glenfarne necesita cerrar los contratos que faltan y anunciar la decisión de inversión antes de que el proyecto pierda credibilidad definitivamente. Hasta entonces, Alaska LNG sigue siendo una promesa cara en un comunicado de prensa.