21 horas en Islamabad, cero acuerdo: Irán rechaza renunciar al arma nuclear

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-04-12

Tras 21 horas de negociaciones directas en Pakistán, JD Vance abordó el Air Force Two sin acuerdo. Teherán no cede en armas nucleares y el alto al fuego de dos semanas queda sin roadmap.

El vicepresidente JD Vance abandonó Islamabad este domingo sin acuerdo con Irán tras 21 horas de negociaciones directas, las primeras entre Washington y Teherán desde 1979. El punto de ruptura: el régimen iraní se negó a comprometerse formalmente a no desarrollar armas nucleares. Vance presentó lo que llamó una «oferta final y mejor», pero la delegación iraní no cedió. El alto al fuego de dos semanas acordado el 7 de abril sigue vigente, pero su futuro ahora depende de si hay nueva ronda diplomática o si vuelve la escalada militar en el Golfo.

La línea roja: armas nucleares

Vance fue claro al declarar que EE.UU. necesita un compromiso firme de que Irán no buscará desarrollar un arma nuclear a largo plazo. «Ese es el objetivo principal del presidente», afirmó antes de abordar el Air Force Two. Durante las 21 horas de maratón diplomático en la capital pakistaní, Vance habló con Trump entre seis y doce veces, además de coordinarse con el secretario de Estado Marco Rubio y otros funcionarios.

La posición iraní fue igualmente firme. El Ministerio de Asuntos Exteriores declaró que «naturalmente desde el principio no debían esperar llegar a un acuerdo en una sola sesión». El portavoz añadió que «la diplomacia para nosotros es la continuación de la yihad sagrada de los defensores de la tierra iraní; no hemos olvidado los incumplimientos de promesas de América». Traducción práctica: Teherán no tiene prisa y sigue desconfiando de cualquier compromiso estadounidense.

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Qué exige cada lado

Las demandas iraníes no han cambiado desde el inicio de las conversaciones. Teherán pide levantamiento de sanciones, desbloqueo de activos congelados y, crucialmente, reconocimiento de su autoridad sobre el estrecho de Ormuz, donde pretende recaudar tasas de tránsito y controlar el acceso. Washington, por su parte, quiere que el estrecho se abra al paso de petroleros sin restricciones ni peajes.

La economía iraní estaba al borde del colapso antes del conflicto: las sanciones internacionales redujeron las exportaciones de petróleo, la inflación es desbocada, la moneda perdió la mayor parte de su valor. Esa presión económica no ha sido suficiente para que el régimen ceda en sus líneas rojas políticas.

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El alto al fuego sin roadmap

El alto al fuego de dos semanas anunciado por Trump el 7 de abril sigue en vigor. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní confirmó su aceptación en su momento. Pero Vance no indicó qué ocurriría después de que expire ese período ni si el <abbr title="Cese temporal de hostilidades entre partes en conflicto">ceasefire</abbr> seguiría vigente sin un acuerdo formal.

La mediación pakistaní, con participación del Jefe de las Fuerzas Armadas Syed Asim Munir, permitió que las delegaciones encabezadas por Vance (junto a Jared Kushner y Steve Witkoff) y los iraníes Mohammad Baqer Qalibaf (presidente del Parlamento) y Abbas Araqchí (ministro de Asuntos Exteriores) se sentaran cara a cara. Pero la desconfianza mutua siguió siendo el muro más alto.

Para quienes operan o siguen los mercados, esto significa que la incertidumbre sobre Ormuz persiste. El crudo ha bajado desde los picos de guerra, pero sin roadmap diplomático claro, la <abbr title="Oscilación de precios en un período determinado">volatilidad</abbr> en energía seguirá alta. Si el alto al fuego expira sin acuerdo ni nueva ronda, el riesgo de escalada vuelve a la mesa. El Brent y el WTI reaccionarán en consecuencia. Quien espera estabilidad duradera en el Golfo antes de fin de mes se está adelantando a los hechos.