ArcelorMittal cierra su mayor acería ucraniana tras ataques mortales
María González · Geopolítica · 2026-09-25
ArcelorMittal suspende operaciones en Kryvyi Rih tras cuatro ataques con misiles en cinco semanas. La compañía ya había invertido 700 millones de dólares para mantener la planta activa desde 2022.
ArcelorMittal anunció este viernes que cierra operaciones en su planta de Kryvyi Rih, la mayor acería de producción integrada de Ucrania, tras cuatro ataques con misiles en cinco semanas que dejaron cinco muertos y 17 heridos, uno en estado crítico. La compañía registrará un <abbr title="Pérdida contable no monetaria por devaluación de activos fijos cuando su valor de mercado cae por debajo del valor en libros">deterioro de activos</abbr> de aproximadamente 1.000 millones de dólares, según comunicó a primera hora de la mañana (08:30 CET).
El último ataque se produjo el 21 de septiembre, hace cuatro días. Mauro Longobardo, consejero delegado de ArcelorMittal Kryvyi Rih, declaró que la compañía «ya no puede continuar operaciones de manera segura». La empresa había emitido dos comunicados previos, el 17 de agosto y el 14 de septiembre, documentando la escalada de los ataques.

700 millones invertidos antes del cierre
Antes de la decisión, ArcelorMittal había desembolsado más de 700 millones de dólares (614 millones de euros) en la subsidiaria ucraniana para intentar «asegurar la continuidad de actividades» desde el inicio de la invasión rusa en 2022. Sumando el deterioro que registrará ahora, la exposición acumulada ronda los 1.700 millones de dólares, una cifra que refleja el esfuerzo por mantener activa una instalación considerada crítica para el suministro de acero en Europa del Este.
Los ataques causaron «importantes daños» en las instalaciones, según el comunicado oficial. La compañía no detalló qué equipos específicos quedaron fuera de servicio, pero el monto del deterioro —principalmente por <abbr title="Devaluación de maquinaria, edificios y equipos productivos por daños físicos o imposibilidad de uso">depreciación de propiedad, capacidad productiva y equipos</abbr>— sugiere daños estructurales de envergadura en una planta de producción integrada que abarca desde la extracción de mineral hasta la fabricación de productos acabados.
El mercado descuenta el riesgo
La acción de ArcelorMittal opera este viernes en 62,44 euros en la Bolsa de Madrid (+0,68% en la sesión), mientras que en Nueva York cotiza a 71,19 dólares (-0,16%) tras la apertura de hace una hora. El título se mantiene cerca de su máximo de 52 semanas (69,30 dólares en el ADR estadounidense), en un rally acumulado de aproximadamente el 60% en lo que va de año, impulsado por la recuperación de la demanda de acero en Europa y Asia.
- MTS.MC (Madrid): 62,44 EUR, +0,68% en la sesión
- MT.US (Nueva York): 71,19 USD, -0,16% tras la apertura
- Rango 52 semanas: mínimo 37,52 USD / máximo 69,30 USD
El impacto del cierre en los resultados consolidados del grupo será marginal en términos de ingresos —la planta representaba una fracción pequeña de la producción global de ArcelorMittal—, pero el cargo de 1.000 millones golpeará las cuentas del tercer trimestre. El mercado ya había descontado parte del riesgo geopolítico desde que empezaron los ataques en agosto, lo que explica la reacción contenida de hoy.

Futuro en pausa hasta que regrese la paz
ArcelorMittal analiza ahora con el Gobierno de Ucrania el futuro de la planta y se centrará en «preservar infraestructuras» para reanudar la producción cuando las condiciones de seguridad lo permitan. No hay calendario ni condiciones concretas para la reapertura: el comunicado habla de «cuando regrese la paz», una fórmula que no especifica plazos ni escenarios.
La decisión deja a Ucrania sin su principal instalación siderúrgica integrada y añade presión sobre las cadenas de suministro de acero en Europa del Este, en un contexto en el que otras materias primas estratégicas ya muestran tensiones. La compañía mantiene operaciones en otras geografías sin cambios, pero el cierre de Kryvyi Rih marca un punto de ruptura después de más de dos años intentando sostener la actividad bajo fuego.