Irán cierra Ormuz 24 horas después de reabrirlo mientras negocia

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-04-20

Teherán vuelve a bloquear el Estrecho el sábado tras anunciar su reapertura el viernes. No es ruptura: es presión táctica. Las delegaciones estadounidenses llegan a Pakistán esta semana mientras la tregua vence el miércoles.

Irán volvió a cerrar el <abbr title="Paso marítimo estratégico entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial">Estrecho de Ormuz</abbr> el sábado 18 de abril, menos de 24 horas después de anunciar su reapertura. La Armada de la Guardia Revolucionaria confirmó el cierre a todo buque civil en la tarde del sábado, con lanchas rápidas iraníes abriendo fuego contra un petrolero en el Estrecho. India convocó al embajador iraní tras disparos contra dos mercantes con bandera india.

El movimiento no es ruptura definitiva sino presión táctica: Teherán mantiene la diplomacia abierta mientras usa el paso marítimo más estratégico del mundo como moneda de negociación. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y principal negociador iraní, declaró el mismo sábado que Washington y Teherán tienen «un largo camino por recorrer», admitiendo progreso pero también que las «diferencias siguen siendo significativas».

Irán cierra Ormuz 24 horas después de reabrirlo mientras negocia

El giro en 24 horas: de la apertura al cierre

El viernes 17 de abril, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi había declarado que el paso estaría «completamente abierto» durante la tregua en vigor hasta el 22 de abril. Los mercados reaccionaron con alivio inmediato: el Brent cayó 9,07% a $90,38 por barril (entrega junio), mientras el WTI bajó 9,4% a $85,82 (entrega mayo) en la sesión del viernes.

Pero el optimismo duró menos de un día. Irán cerró nuevamente el Estrecho el sábado como respuesta directa al mantenimiento del bloqueo naval estadounidense de puertos iraníes, que comenzó el 13 de abril. Un alto funcionario iraní precisó que la navegación solo sería posible en «corredores definidos por Irán con autorización de la Guardia Revolucionaria», condición que Washington no aceptó.

Islamabad como última tabla: Vance encabeza delegación

Mientras Irán cierra y abre el Estrecho como control remoto, las negociaciones se trasladan esta semana a Islamabad. La Casa Blanca confirmó que el vicepresidente JD Vance encabeza la delegación estadounidense, acompañado por Steve Witkoff (enviado especial para Oriente Medio) y Jared Kushner. Pakistán desplegó un operativo de seguridad sin precedentes con más de 10.000 agentes y 600 puestos de control.

Pero Teherán descartó enviar delegación mientras Washington mantenga el bloqueo marítimo. La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, precisó este domingo que «no habrá negociaciones mientras continúe el bloqueo». Ghalibaf, en declaraciones del sábado, dejó claro que le dijo a Vance que Irán «no confiaba en Estados Unidos».

Irán cierra Ormuz 24 horas después de reabrirlo mientras negocia

La tregua entre ambos países vence el miércoles 22 de abril. Trump ha amenazado con no prorrogarla si Irán no llega a acuerdo, pero caracteriza el cierre como «chantaje» mientras afirma que las conversaciones «avanzan». La contradicción es evidente: Washington presiona con el bloqueo naval, Teherán responde con el cierre del Estrecho, y ambos dicen que el otro es el que impide el acuerdo.

Las tres líneas rojas que bloquean el acuerdo

Ghalibaf admitió que ambas partes han logrado «un entendimiento mutuo más realista», pero que «aún están lejos de un acuerdo definitivo» porque «algunas cuestiones fundamentales aún no se han resuelto». Las fuentes diplomáticas coinciden en tres puntos de fricción principales:

Fuentes iraníes declararon a Mehr News el 11 de abril que Estados Unidos había «accedido a liberar fondos iraníes congelados», pero el 12 de abril Teherán confirmó que esa «liberación de bienes iraníes congelados» seguía siendo una precondición, no un hecho consumado. La confusión sobre qué se ha acordado y qué no refleja la fragilidad de las negociaciones.

El petróleo descuenta incertidumbre, no pánico

El crudo refleja la volatilidad del tablero diplomático. Tras la caída del viernes 17 de abril, el Brent cotizaba este domingo 20 de abril en $90,38 por barril, recuperando parte del terreno perdido pero sin volver a los niveles previos al cierre inicial del Estrecho. El viernes, al cierre europeo, el Brent había subido a $98,83, mostrando la reacción inicial del mercado al re-cierre del sábado.

El rango de 52 semanas del Brent va de $58,50 a $119,50. La cotización actual está en la mitad del rango, lo que indica que el mercado descuenta riesgo pero no catástrofe. Los traders leen el cierre de Ormuz como presión táctica, no como escalada sostenida. Si la tregua colapsa el miércoles sin acuerdo, esa lectura puede cambiar rápido.

Irán cierra Ormuz 24 horas después de reabrirlo mientras negocia

Para quien opera, la cronología importa: cada dato de precio corresponde a una sesión específica y a un evento diplomático concreto. El viernes 17, el anuncio de reapertura provocó caídas de dos dígitos. El sábado 18, el re-cierre disparó el Brent de vuelta hacia los $100. El domingo 20, con Irán descartando negociaciones mientras continúe el bloqueo, el crudo se mantiene en $90 porque el mercado espera ver qué pasa en Islamabad antes del miércoles.

La Guardia Revolucionaria como saboteador interno

El giro táctico de Irán no es solo presión externa. También refleja tensiones internas. La Guardia Revolucionaria Islámica, fuerza de 190.000 efectivos que controla el Estrecho, ha mostrado «fuerte reacción» contra la disposición del gobierno a negociar con Washington. El líder supremo Mojtaba Jamenei emitió un mensaje en Telegram respaldando los ataques del sábado, afirmando que la armada busca «hacer que los enemigos prueben la amargura de nuevas derrotas».

Ghalibaf negocia con la sombra de la Guardia Revolucionaria pisándole los talones. Cualquier concesión que haga en Islamabad puede ser saboteada desde Teherán por actores que tienen más peso militar que político. Esa fragmentación del poder iraní es el riesgo sistémico que los mercados aún no están preciando del todo: incluso si Ghalibaf y Vance llegan a un acuerdo, la Guardia puede torpedear su implementación en cuestión de horas.

El cierre y apertura del Estrecho en 24 horas no fue improvisación. Fue una demostración de quién controla realmente el Estrecho. Y no es el gobierno de Teherán.