Magyar gana en Hungría, pero Fidesz controla las instituciones

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-04-28

Péter Magyar arrasa en las elecciones con 138 escaños, pero hereda 300 jueces nombrados por Orbán, 400 medios bajo control de sus aliados y 15 de las 23 alcaldías principales. La transición real se juega en los próximos 100 días.

Péter Magyar ganó las elecciones parlamentarias del 12 de abril con 138 escaños frente a 54 de Fidesz, logrando la supermayoría que necesita para cambiar la Constitución. La participación del 77,8% fue la más alta desde la caída del comunismo. Pero la victoria electoral no es lo mismo que tomar el control del país: Magyar hereda instituciones capturadas durante 16 años por Viktor Orbán, y la transición será más lenta de lo que el resultado sugiere.

Lo que Orbán deja: tribunales, medios y economía bajo control

En 2011, el Parlamento controlado por Orbán aprobó una reforma que redujo la edad de retiro forzoso de los jueces de 70 a 62 años. El resultado inmediato: alrededor de 300 magistrados fueron despedidos, incluidos líderes de tribunales y miembros del Supremo. Esos puestos se llenaron con jueces afines a Fidesz. Hoy, el sistema judicial húngaro funciona con la apariencia de un Estado de derecho, pero actúa como una jurisprudencia subordinada. Fallos de la Kúria han protegido a aliados del régimen, desde periodistas que agredieron a migrantes hasta medios oficialistas acusados de discursos de odio.

En medios, la concentración fue igual de brutal. El conglomerado Central European Press and Media Foundation, creado en 2018 por empresarios afines a Orbán, controla más de 400 medios: desde canales de TV como Echo TV y Hir TV hasta sitios web de noticias y periódicos regionales. Esos medios seguirán bajo control privado de aliados de Orbán durante años, incluso con Magyar en el gobierno. Transparencia Internacional ubicó a Hungría como el país más corrupto de toda la Unión Europea.

Magyar gana en Hungría, pero Fidesz controla las instituciones

La economía tampoco es una herencia sencilla. Hungría creció apenas 0,3% en 2025, el déficit fiscal se acerca al 6% del PIB y Bruselas mantiene congelados cerca de 17.000 millones de euros por el procedimiento de condicionalidad que frena el pago de fondos europeos. Ese dinero está bloqueado porque la Comisión considera que las reformas de Orbán pusieron en riesgo la independencia judicial y atentaron contra libertades de colectivos vulnerables.

Los límites reales: gobiernos locales y medios privados

Magyar puede tener supermayoría en el Parlamento, pero Fidesz sigue controlando la estructura de poder fuera de Budapest. El partido de Orbán ganó 15 de las 23 alcaldías más importantes de Hungría y obtuvo mayoría en 18 de las 20 asambleas regionales antes de las elecciones de abril. Esos gobiernos locales pueden bloquear o ralentizar la implementación de reformas en educación, sanidad y obras públicas.

Magyar propuso que Hungría se integre a la <abbr title="Fiscalía Europea, organismo que investiga fraudes con fondos de la UE">Fiscalía Europea</abbr> y anunció la creación de una oficina dedicada a investigar posibles desvíos de fondos europeos durante los mandatos de Orbán. También adelantó la modificación de la Constitución para limitar a dos los mandatos del primer ministro, medida que impediría el regreso de Orbán al poder. Pero esas reformas no son automáticas: requieren legislación nueva, implementación en ministerios y resistencia de burocracias leales al régimen anterior.

Los primeros pasos: mayo y la prueba de los 100 días

Magyar dijo a simpatizantes el lunes 13 de abril: «Juntos reemplazamos el régimen de Orbán, juntos liberamos a Hungría». El martes 15 de abril declaró que su gabinete podría jurar el cargo a mediados de mayo y tomar medidas rápidas para liberar miles de millones en fondos de la UE. El sábado 19 de abril se reunió con una delegación de la Comisión Europea que visitó Budapest, a la que trasladó su voluntad de cumplir compromisos.

Magyar gana en Hungría, pero Fidesz controla las instituciones

Magyar recibió una llamada de Ursula von der Leyen el domingo de las elecciones. La presidenta de la Comisión declaró: «Hoy, Europa es húngara». Magyar pretende cerrar un acuerdo integral con instituciones de la UE en su próximo viaje a Bruselas. El pacto debe incluir la entrega «lo antes posible» de los fondos «a los que tiene derecho el pueblo húngaro». Pero la UE espera reformas concretas en Estado de Derecho, no solo promesas. Si lo que ve es gestión cosmética, los fondos seguirán congelados.

Tras la derrota, Orbán dijo el 25 de abril que dejaría su escaño en el Parlamento pero esperaba permanecer como jefe de Fidesz. Su jefe de personal, Gergely Gulyás, se convertiría en líder de la oposición en el Parlamento. Fidesz no desaparece: se reorganiza para controlar desde fuera lo que perdió dentro del Parlamento.

Lo que el mercado espera y lo que puede pasar

El forint saltó a cerca de tres años de máximos contra el euro, subiendo alrededor del 2% a 366 por euro en mercados asiáticos el lunes 13 de abril tras la victoria. Hasta el miércoles a mediodía, la tasa se ubicaba en poco más de 364 HUF por euro, tras estar por encima de 377 antes de la concesión de derrota de Orbán. Morgan Stanley estima que el acceso a fondos de recuperación y cohesión podría elevar el crecimiento potencial del <abbr title="Producto Interior Bruto, valor de bienes y servicios producidos en un país">PIB</abbr> de Hungría en 1–1,5 puntos porcentuales.

Esa euforia se sostiene solo si las reformas de Estado de derecho avanzan en los primeros seis meses. Los inversores saben que Fidesz aún controla casi todo fuera del Parlamento. Oxford Economics advierte que los riesgos siguen siendo altos debido a la inexperiencia del partido e «interna diversidad», combinando reformadores tecnocráticos con facciones más políticas, con muchos miembros sin experiencia en gobierno.

Magyar, a sus 45 años, proviene de una acomodada familia de Budapest y fue cercano al entorno de Fidesz hasta que en 2024 rompió públicamente con Orbán y fundó el partido Tisza. En apenas dos años, pasó de ser una figura marginal a convertirse en el principal líder del movimiento opositor. En febrero de 2024 publicó en Facebook que los últimos años le habían hecho darse cuenta de que la idea de «Hungría nacional, soberana y burguesa» era un «producto político» que servía para ocultar la corrupción masiva y las transferencias de riqueza a aquellos con conexiones correctas.

Ahora tiene supermayoría, fondos europeos bloqueados esperando reformas reales, y una burocracia llena de leales a quien acaba de derrotar. Los primeros 100 días dirán si hay cambio de sistema o solo rotación de caras. El gabinete de Magyar jura cargo a mediados de mayo. Ese es el reloj que cuenta.