Rusia corta el petróleo kazajo a Alemania: 43.000 barriles diarios
Lucas Montero · Geopolítica · 2026-04-23
Rusia corta el petróleo de Kazajistán que llegaba a Alemania por el Druzhba. La refinería de Schwedt pierde el 17% de su capacidad. No es técnico: es castigo por Ucrania.
Rusia detendrá a partir del 1 de mayo el flujo de petróleo kazajo hacia Alemania por el oleoducto Druzhba, cortando 43.000 barriles diarios que abastecían a la refinería de Schwedt. El anuncio lo hizo el vicepremier Alexánder Novak el pasado miércoles 22 de abril. La justificación oficial habla de «limitaciones técnicas actuales», pero el contexto dice otra cosa: Berlín acaba de firmar acuerdos de defensa con Zelenski, y Moscú responde con la única herramienta que controla sin disparar un tiro — la infraestructura energética heredada de la URSS.

El anuncio llegó ocho días después de la visita de Zelenski
El 14 de abril, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski visitó Berlín junto al canciller alemán Friedrich Merz. Firmaron acuerdos de cooperación en defensa, con énfasis en la producción conjunta de drones. Según fuentes alemanas citadas en el research, el Kremlin quedó «furioso» con el gesto. Ocho días después, Novak apareció con el comunicado: el petróleo de Kazajistán que transitaba por territorio ruso hacia Alemania ya no pasará.
El ministro de Energía de Kazajistán, Erlan Akkenzhenov, confirmó que Rusia les envió un indicador de suministros para el segundo trimestre de 2026 (abril-junio) con un número redondo: cero. Kazajistán exportó a Alemania 2,1 millones de toneladas de crudo en 2025, un 44% más que en 2024. Ese crecimiento reflejaba la estrategia de Berlín para diversificar tras el embargo al petróleo ruso directo impuesto en 2022.
El arma geopolítica: cierra grifos a Alemania y ofrece abrirlos a Hungría
El mismo día del anuncio, Moscú dejó claro el mensaje dual: mientras cortaba el flujo hacia Alemania, ofreció reiniciar el bombeo de petróleo hacia Hungría por la misma infraestructura, cerrada desde enero por acciones de Ucrania. Hungría ha mantenido una postura mucho más cercana a Rusia que Alemania en el marco del conflicto ucraniano.
Analistas del sector consultados por Reuters señalaron que Rusia puede «abrir o cerrar grifos según sus intereses políticos». Kazajistán no tiene alternativas terrestres inmediatas que no pasen por Rusia sin asumir costos logísticos prohibitivos. Moscú controla el cuello de botella y lo sabe. La «diversificación» alemana resultó ser un espejismo: cambiaron el proveedor de origen (Kazajistán en lugar de Rusia), pero no la ruta ni el intermediario.
- 43.000 barriles diarios cortados desde el 1 de mayo (2.146 millones de toneladas anuales en 2025).
- 17% de la capacidad de la refinería PCK de Schwedt afectada; procesa 11,5 millones de toneladas al año.
- 54% de la propiedad de PCK sigue en manos de Rosneft rusa, aunque la refinería está bajo tutela del gobierno alemán desde 2022.
- 90% del combustible de Berlín y Brandeburgo sale de Schwedt: gasolina, gasóleo, queroseno y fuelóleo doméstico.

Consecuencias inmediatas: escasez de queroseno y cancelaciones en Lufthansa
El cierre del flujo desde Druzhba suma presión a un mercado europeo ya tenso. Como publicamos en artículos recientes, las restricciones en el Estrecho de Ormuz han disparado el precio del petróleo y complicado la disponibilidad de productos refinados. El queroseno, en particular, está escaso. Lufthansa ya anunció cancelaciones de miles de vuelos hasta el otoño por dificultades para asegurar combustible suficiente.
El gobierno alemán emitió un comunicado el 22 de abril asegurando que «el suministro de combustible está garantizado y que la interrupción del suministro del oleoducto no limitará de forma significativa el funcionamiento de la refinería de Schwedt». Alemania importa crudo también de Noruega y Estados Unidos. Pero la cadena de suministro europea está bajo presión múltiple: Ormuz parcialmente bloqueado, rutas terrestres cortadas por decisión política rusa, y una demanda que no cede.
Rosneft mantiene el 54% de la propiedad de PCK Schwedt, aunque opera bajo administración fiduciaria alemana desde 2022, cuando Berlín impuso sanciones energéticas tras la invasión de Ucrania. La paradoja es clara: Moscú ya no vende petróleo directamente a Alemania, pero sigue decidiendo qué petróleo de terceros puede llegar. El oleoducto es ruso. Las válvulas también.