Qualcomm viaja con Trump a China mientras Nvidia queda fuera de la delegación

Lucas Montero · Geopolítica · 2026-05-12

Jensen Huang no está entre los ejecutivos que acompañan al presidente a Beijing del 13 al 15 de mayo. Cristiano Amon, su rival directo en chips, sí tiene asiento en el avión.

Jensen Huang no viajará con Donald Trump a China. El CEO de Nvidia, que declaró hace una semana a CNBC que sería «un privilegio y un gran honor» representar a Estados Unidos en la cumbre bilateral, quedó fuera de la delegación de 16 ejecutivos que acompañará al presidente a Beijing el 14 y 15 de mayo. La Casa Blanca eligió quién va y quién no — y Nvidia no recibió invitación.

La lista oficial incluye a Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Kelly Ortberg (Boeing), Larry Fink (BlackRock), Stephen Schwarzman (Blackstone), Jane Fraser (Citi), Larry Culp (GE Aerospace), David Solomon (Goldman Sachs) y Sanjay Mehrotra (Micron). También va Cristiano Amon, CEO de Qualcomm — competidor directo de Nvidia en el negocio de chips para IA y data centers. Amon tiene asiento en el avión; Huang, no.

Qualcomm viaja con Trump a China mientras Nvidia queda fuera de la delegación

Dieciocho meses de esfuerzo, cero tracción

Huang ha visitado China múltiples veces en los últimos 18 meses, incluyendo un viaje de alto perfil en verano de 2025, cuando las restricciones estadounidenses sobre exportación de chips avanzados ya estaban en vigor. La estrategia de Nvidia ha sido mantener presencia física, cultivar relaciones institucionales y presionar públicamente para que Washington suavice los controles de exportación.

El resultado: cero ventas en data center desde China. En sus proyecciones más recientes, Nvidia espera un crecimiento del 77% sin ingresos de China en su Q1 del año fiscal 2027. China representaba entre el 20% y 25% del revenue de data center — un segmento que generó más de $41.000 millones en los resultados más recientes, con un alza interanual del 56%. Huang lo resumió en octubre pasado: Nvidia pasó «de 95% de participación de mercado a 0%» en el país.

El giro de enero que nunca llegó

El 13 de enero de 2026, el <abbr title="Bureau of Industry and Security, la agencia de comercio que regula exportaciones tecnológicas">BIS</abbr> revisó su política de licencias para semiconductores H200 destinados a China, cambiando de «presunción de negación» a «revisión caso por caso». Un día después, Trump aprobó específicamente la venta de H200 a empresas chinas, aunque con un <abbr title="Impuesto que se aplica a productos importados">arancel</abbr> del 25% y un tope de volumen del 50% respecto a períodos anteriores.

China respondió bloqueando de facto las importaciones. Ordenó a sus autoridades aduanales rechazar envíos de H200 e instó a empresas tecnológicas a evitar comprarlos salvo necesidad absoluta. Cuatro meses después de la «apertura», Nvidia no ha vendido nada.

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El costo del inventario muerto

El 9 de abril de 2025 [dato del research, posible error de año, pero lo mantengo como aparece], Nvidia fue notificada de que requería licencia para exportar productos H20 — versión reducida de sus chips más avanzados, diseñada específicamente para cumplir con restricciones estadounidenses. El resultado: un cargo de $4.500 millones en el Q1 de su año fiscal 2026 por exceso de inventario y obligaciones de compra que ya no podía cumplir.

Ese número representa la apuesta de Nvidia por mantener acceso a China mediante productos adaptados. Apostó mal. China no quiere versiones recortadas ni precios inflados por aranceles. Y Washington no parece dispuesto a ceder terreno en tecnología de frontera, independientemente de quién presione.

Quién pesa y quién no

La delegación que viaja con Trump prioriza sectores distintos: aviación (Boeing necesita órdenes chinas), agricultura (Cargill), finanzas (BlackRock, Goldman, Citi) y tecnología de consumo (Apple). Nvidia fabrica la infraestructura detrás de los modelos de IA más avanzados del mundo — precisamente el tipo de tecnología que ambos gobiernos consideran estratégica y, por tanto, no negociable.

Hao Hong, director de inversiones de Lotus Asset Management, lo resumió: habría «muy poco» para Nvidia incluso si Huang se uniera al viaje, porque «es altamente improbable que formas más avanzadas de chips Nvidia sean aprobadas por la administración Trump». El desacoplamiento tecnológico entre Estados Unidos y China, señala Hong, «probablemente aumentará».

Nvidia proyecta crecimiento robusto sin China, pero la exclusión de Huang de esta cumbre cierra una puerta que llevaba meses entreabierta. El mercado que alguna vez representó una quinta parte del negocio más rentable de la compañía no volverá pronto. Y la Casa Blanca acaba de confirmarlo con una lista de invitados.