España rechaza la ofensiva contra Irán y su bono aguanta en 3,06%
María González · Geopolítica · 2026-03-03
España rechaza sumarse a la ofensiva contra Teherán y descarta el 5% en defensa. El bono aguanta en 3,06% y la IED marca récord, pero el aislamiento europeo genera dudas sobre credibilidad estratégica.
Pedro Sánchez volvió a marcar distancia con el núcleo duro europeo. España e Italia son los únicos grandes países de la UE que no se sumaron a la ofensiva militar contra Irán tras el cierre del Estrecho de Hormuz. Mientras Francia, Alemania y Reino Unido respaldaron operaciones estadounidenses, el presidente español defendió este domingo la necesidad de "retomar el diálogo cuanto antes" y priorizar la <abbr title="Negociación política en lugar de confrontación militar">diplomacia</abbr> frente a la escalada. El <abbr title="Instrumento de deuda emitido por el Estado español a 10 años">bono español a 10 años</abbr> cerró el 27 de febrero en 3,06%, nivel estable. Pero el aislamiento diplomático empieza a generar dudas sobre la credibilidad de España como socio estratégico, un factor que los inversores vigilan.
Fuera del núcleo europeo en dos frentes
La posición española contrasta con la firmeza de sus principales aliados. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, rechazó autorizar el uso de las bases de Morón y Rota para operaciones contra Irán al no estar respaldadas por la ONU. Francia, Alemania y Reino Unido condenaron abiertamente el programa nuclear iraní y respaldaron sanciones internacionales; Sánchez mantuvo un tono crítico hacia EE.UU. e Israel, sin condena explícita a Teherán. Exaltos cargos militares españoles expresaron preocupación: Washington podría buscar socios más fiables en la región, y Marruecos aparece como alternativa.
El segundo frente es la OTAN. España es el único país de los 32 miembros que declaró públicamente que incumplirá el objetivo del 2% del PIB en gasto militar. Sánchez escribió al secretario general de la Alianza, Mark Rutte, calificando ese compromiso de "irrazonable" dados los niveles de deuda y las presiones inflacionarias. El gasto español en defensa se sitúa en €19.723 millones en 2024, comparativamente bajo entre las grandes economías europeas. Alemania duplicó su presupuesto; Francia mantiene un gasto muy superior. España quedó fuera de la disuasión nuclear europea liderada por París.

Bonos estables, pero la deuda sigue alta
Los mercados españoles no han penalizado aún la postura diplomática de Sánchez. El rendimiento del <abbr title="Diferencial de tipos entre bonos de distintos países, mide el riesgo percibido">spread</abbr> con Alemania se mantiene contenido y la <abbr title="Inversión productiva desde el extranjero en empresas o proyectos">IED (Inversión Extranjera Directa)</abbr> registró en 2024 su segundo mejor dato histórico: €38.835 millones en volumen bruto y €24.165 millones netos, según la Secretaría de Estado de Comercio. España ocupó el puesto 13º mundial en flujos recibidos, pese a una caída global del 11% en IED.
Pero el contexto fiscal es tenso. España fue el segundo país de la UE que más aumentó su endeudamiento en el primer trimestre de 2025: €46.803 millones adicionales, solo superado por Italia (€66.102 millones). Las proyecciones del Banco de España apuntan a que la ratio deuda/PIB en 2030 será inferior a la de 2019, único caso entre las cuatro grandes economías de la UE. Italia, Alemania y Francia verán aumentos de entre 3,6 y 30 puntos porcentuales.
- España: Gasto militar €19.723M en 2024 (~1,3% del PIB). Rechaza el 5%.
- Alemania: Duplicó presupuesto de defensa; supera el 2% del PIB desde 2024.
- Francia: Gasto militar en torno al 2,1% del PIB; lidera disuasión nuclear europea.
- Reino Unido: 2,3% del PIB en defensa; refuerza presencia en Golfo tras crisis Hormuz.
- Italia: Gasto cercano al 1,5% del PIB; única gran economía europea que tampoco se sumó a operaciones contra Irán.

Marruecos en el centro del tablero
Sánchez ratificó el giro sobre el Sáhara Occidental en la XIII Reunión de Alto Nivel bilateral con Rabat. España respalda la postura marroquí sobre el futuro del territorio, movimiento que refuerza lazos comerciales (los intercambios superaron €20.000 millones en 2022) pero genera tensión con Argelia, socio energético clave tras el corte de gas ruso. Exaltos cargos militares advierten que EE.UU. podría priorizar a Marruecos como aliado estratégico en el norte de África si España mantiene su línea diplomática actual.
El equilibrio es complejo. España importa el 100% de su crudo del Golfo, según datos recientes de TheBenchmark sobre el impacto del cierre de Hormuz. Un aislamiento diplomático prolongado podría complicar acuerdos energéticos y de seguridad en un contexto de alta volatilidad geopolítica.
Qué vigilan los mercados
El <abbr title="Medida del riesgo asociado a invertir en un país concreto">riesgo país</abbr> español no se ha disparado, pero la incertidumbre crece. Los inversores institucionales valoran dos factores: estabilidad política y credibilidad como socio estratégico. España mantiene atractivo fiscal (IED récord) y crece por encima de la media europea, pero el aislamiento diplomático introduce una variable nueva. Si las negociaciones entre Ucrania, EE.UU. y Rusia programadas para el 5 y 6 de marzo en Abu Dhabi (o Turquía/Suiza si se trasladan) fracasan, la presión sobre países que no tomen posición clara aumentará.
El Banco de España proyecta que España tendrá en 2026 menos <abbr title="Diferencia entre ingresos y gastos del Estado">déficit</abbr> que Alemania por primera vez en 20 años. Dato positivo, pero insuficiente si la credibilidad estratégica se erosiona. Los bonos aguantan; la pregunta es hasta cuándo si Europa se polariza y España queda en tierra de nadie.