¿Qué compra Japón con $80.000 millones si el yen vuelve al punto de partida?
Andrés Valcárcel · Económicas · 2026-09-10
Tokio quemó reservas a su ritmo más rápido en tres décadas en agosto. El resultado: el yen cotiza hoy casi donde estaba antes de gastar un récord de $98.600 millones en un mes.
Las reservas de divisas de Japón cayeron $79.600 millones en agosto, la contracción mensual más rápida en tres décadas. El saldo cerró el mes en $1.208 billones, el nivel más bajo en cuatro años, tras desplegar ¥15,4 billones ($98.600 millones) en operaciones de compra de yen entre el 30 de julio y el 26 de agosto. El tipo de cambio USD/JPY cotiza hoy jueves en 154,12, apenas 0,8% por debajo del máximo de 163,87 tocado el 29 de julio, antes de que comenzara la mayor intervención cambiaria de la historia japonesa.
El Ministerio de Finanzas publicó las cifras el viernes pasado. La caída del 6,18% en reservas superó cualquier episodio previo desde que Japón inició registros sistemáticos en los años noventa. Como ya ocurre con otros datos macro, el mercado reaccionó con escepticismo: si el resultado es que el yen volvió casi al punto de partida, la pregunta sobre la sostenibilidad del gasto público japonés cobra nueva urgencia.
Seis semanas de estabilidad a precio récord
La intervención de agosto no fue la primera del año. Entre abril y mayo, Tokio ya había desplegado ¥11,73 billones ($75.260 millones). Sumadas, las operaciones de 2026 totalizan ¥27,1 billones, superando el récord anterior de ¥20,4 billones establecido en 2003. Fue además la primera acción coordinada con el Tesoro de Estados Unidos desde 1998, según las fuentes más consistentes; algunos registros mencionan una operación conjunta en 2011, pero el consenso apunta a que agosto marcó el retorno de la intervención bilateral tras casi tres décadas.
El USD/JPY cerró el miércoles 9 de septiembre en 153,38, tras tocar un mínimo de 154,29 el 7 de septiembre. Desde el pico de 163,87 del 29 de julio, la divisa japonesa se apreció casi 5,9% en su mejor momento, pero desde entonces devolvió más de la mitad de esa ganancia. El <abbr title="Exchange-traded fund, fondo cotizado que replica índices o cestas de activos">ETF</abbr> iShares MSCI Japan (EWJ), el mayor por activos bajo gestión, cerró el miércoles en 96,55 dólares, en baja del 0,47% en la sesión del jueves.

Inversores japoneses ya descuentan nuevo debilitamiento
Los flujos de capital revelan lo que el mercado espera. En las dos semanas al 15 de agosto, inversores japoneses compraron más de ¥5 billones en acciones extranjeras y bonos de largo plazo, revirtiendo ventas netas de ¥300.000 millones de las dos semanas previas. Traducción: aprovecharon el rally post-intervención del yen para salir de activos domésticos y posicionarse en dólares, apostando a que la divisa japonesa volvería a ceder.
El mercado de acciones japonés subió 19% en lo que va de 2026, superando al S&P Global que avanzó 13%. Pero ese desempeño está atado a la debilidad del yen, que beneficia a exportadores. Quien compra el Nikkei 225 sin cobertura de divisa está tomando una posición implícita en el <abbr title="Operación que busca beneficiarse de diferencias de tipos de interés entre monedas, pidiendo prestado en la divisa de tasa baja para invertir en la de tasa alta">carry trade</abbr>: gana si las acciones suben y el yen se mantiene débil o se debilita más.
- WisdomTree Japan Hedged Equity (DXJ): maneja entre $3.500 y $4.000 millones con cobertura total de yen. Ganancia pura de exportadores sin riesgo de divisa. Cotiza en 173,34 dólares hoy, prácticamente plano (+0,01%).
- iShares MSCI Japan (EWJ): el mayor por activos, sin cobertura. Expone al inversor tanto al índice como al tipo de cambio. Útil si apuestas a que el BOJ subirá tasas y el yen se apreciará de forma sostenida.
- WisdomTree Japan Opportunities (OPPJ) y WisdomTree Asia Defense Fund (WDAF): alternativas sectoriales con exposición a defensa regional, pero menor liquidez que los dos anteriores.
El spread de 118 puntos básicos que los inversores exigen hoy en bonos corporativos tech estadounidenses frente a Treasuries —el más alto en tres años— muestra que el costo de financiarse en dólares subió. Eso presiona indirectamente al yen, porque reduce el atractivo del carry: pedir prestado en yenes a tasas bajas para invertir en activos en dólares pierde sentido si esos activos también suben su tasa.
BOJ sube tasas pero la brecha con la Fed persiste
El mercado espera que el Banco de Japón suba su tasa de política a 1,25% la próxima semana, el nivel más alto en 31 años. Sería la segunda alza del año en un giro gradual desde la era de tasas negativas. Pero el diferencial con Estados Unidos, donde la Fed mantiene la tasa de fondos federales en 5,25%-5,50%, seguirá siendo de unos 400 puntos básicos. Esa brecha alimenta el carry trade y ejerce presión estructural a la baja sobre el yen.
El bono japonés a 10 años tocó 2,93% en agosto, máximo en tres décadas. La deuda del país supera el 214% del PIB, lo que limita el margen del BOJ para subir tasas de forma agresiva sin disparar el costo del servicio de la deuda. Mientras tanto, el Treasury a 10 años estadounidense cotiza en torno a 4,79%, reflejando que el mercado aún valora con incertidumbre los próximos movimientos de la Fed.
La composición de las reservas también importa. De los $1,208 billones, $839.560 millones están en valores extranjeros y $155.420 millones en depósitos, de los cuales $154.980 millones están con bancos centrales extranjeros y el <abbr title="Banco de Pagos Internacionales, institución que facilita cooperación monetaria entre bancos centrales">BIS</abbr>. La liquidez inmediata es suficiente, pero cada operación de gran escala obliga a vender activos de largo plazo —Treasuries, principalmente— en un momento en que el mercado de deuda estadounidense ya está saturado y absorbiendo emisión récord de corporativos tech.
Para quien opera, el mensaje es claro: la intervención compra tiempo, no tendencia. El yen puede rebotar días o semanas tras cada despliegue de reservas, pero mientras el diferencial de tasas persista y el BOJ mantenga su cautela, la presión estructural apunta al debilitamiento. Los ETFs con cobertura de divisa neutralizan ese riesgo; los que no la tienen, lo amplifican. Elegir uno u otro es elegir un lado de la apuesta.