Qué es un aval bancario: garantía, tipos y riesgos para el avalista
Andrés Valcárcel · Ahorro y renta fija ·
Un aval bancario es la garantía mediante la cual un banco responde por las obligaciones de su cliente ante un tercero. Te explicamos cómo funciona, qué tipos existen, cuánto cuesta y qué riesgos asume quien avala.
Un <abbr title="Compromiso de pago de una entidad financiera ante un tercero en caso de incumplimiento del cliente">aval bancario</abbr> es una garantía mediante la que una entidad financiera se compromete frente a un tercero a responder por determinadas obligaciones del avalado, en los términos establecidos en el propio aval. Si el cliente no cumple con su obligación —un pago, la ejecución de una obra, el suministro pactado—, el banco responde en su lugar. No se trata de un préstamo: el banco no te entrega dinero, sino que pone su solvencia como garantía para que puedas operar.

¿Cómo funciona un aval bancario?
Un aval bancario es una operación de garantía en la que intervienen tres partes. El avalista es el banco que emite la garantía. El avalado es quien solicita el aval, normalmente una empresa o una persona que necesita demostrar solvencia ante un tercero. El beneficiario es quien exige la cobertura: un arrendador, un proveedor, la administración pública en una licitación o cualquier acreedor que pida seguridad antes de firmar un contrato.
La mecánica es simple: el avalado solicita al banco que emita un documento de garantía por una cantidad y un plazo determinados. El banco estudia la <abbr title="Capacidad de una persona o empresa para cumplir con sus obligaciones financieras">solvencia</abbr> del solicitante —ingresos, historial de pagos, patrimonio— y, si la concede, emite el aval. El avalado paga una comisión al banco por este servicio. Si el avalado incumple, el beneficiario puede reclamar al banco, que pagará según los términos del aval y luego irá contra el cliente para recuperar lo desembolsado.
Ejemplo de aval en una operación real
Supongamos que una empresa textil quiere firmar un contrato de suministro con un fabricante asiático. El proveedor exige una garantía de 50.000 euros antes de empezar la producción, para asegurarse de que la empresa pagará las facturas. La empresa solicita al banco un aval por esa cantidad. El banco evalúa su situación financiera y emite el aval con validez de un año. Si la empresa incumple el pago al proveedor, este puede reclamar al banco los 50.000 euros. La empresa paga al banco una comisión anual de entre el 0,5% y el 2% sobre el importe avalado —en este caso, entre 250 y 1.000 euros al año— según el riesgo que el banco perciba.
Tipos de avales bancarios
Los avales se clasifican según varios criterios: la naturaleza de la obligación garantizada, la posición del beneficiario frente al banco y la duración del compromiso.
Por la naturaleza de la obligación
Avales financieros: el banco se compromete al pago de una cantidad determinada si el avalado no lo hace. Son los más comunes en alquileres, préstamos o anticipos. Avales técnicos: el banco responde por incumplimientos no monetarios, como la ejecución de una obra, la participación en una licitación pública, el suministro de maquinaria o la correcta finalización de un proyecto. Se usan en contratos con administraciones y en concursos públicos.
Por la facultad del beneficiario frente al banco
| Tipo | Cómo funciona | Riesgo para el avalista |
|---|---|---|
| Aval simple | El beneficiario debe reclamar primero al avalado; solo si este no paga puede dirigirse al banco | Menor: el banco responde solo si el cliente no paga |
| Aval solidario | El beneficiario puede reclamar indistintamente al avalado o al banco, sin orden de prelación | Mayor: el acreedor puede ir directamente al banco |
| Aval a primer requerimiento | El banco está obligado a pagar sin necesidad de demostrar que el avalado incumplió la obligación principal | Muy alto: se ejecuta sin comprobación previa |
Los avales que los bancos suelen exigir cuando tú eres el avalista de un tercero —por ejemplo, en un préstamo hipotecario— son solidarios: el banco puede reclamarte directamente sin agotar antes las vías contra el deudor principal.
Por duración
Plazo determinado: el aval tiene una fecha de vencimiento fijada en el contrato, al cabo de la cual deja de tener validez. Plazo indefinido: el aval es válido hasta que se cumpla o se cancele la obligación principal, sin fecha de caducidad preestablecida.

¿Para qué sirve un aval bancario?
El aval bancario sirve para dar seguridad al beneficiario y permitir que una operación salga adelante cuando este exige una garantía formal antes de asumir riesgo. Se usa en contextos muy variados: alquileres de vivienda o locales comerciales, donde el arrendador pide un aval por varias mensualidades; licitaciones públicas, en las que la administración exige garantía de que el adjudicatario ejecutará la obra; anticipos de pago en contratos de suministro; ejecución de proyectos en los que el cliente paga por adelantado y necesita garantía de entrega; y operaciones de comercio exterior, donde el vendedor pide seguridad de cobro antes de enviar la mercancía.
Los avales más frecuentes son los exigidos en alquileres de vivienda. En estos casos, el arrendador solicita al arrendatario un aval bancario equivalente a un número determinado de mensualidades —normalmente entre una y tres— para asegurarse el cobro si el inquilino deja de pagar.
Requisitos y coste de un aval bancario
Para solicitar un aval debes ser cliente del banco. La entidad evaluará tu solvencia: nivel de ingresos, cumplimiento de pagos anteriores, fondos disponibles en cuentas, patrimonio y, en su caso, garantías adicionales que puedas ofrecer. También pedirá información sobre la operación para la que necesitas el aval y sobre el beneficiario.
El banco concede el aval a cambio de una comisión, que suele calcularse como un porcentaje anual sobre el importe avalado. Los avales financieros tienen un coste orientativo de entre el 0,5% y el 2% anual, según el perfil de riesgo del cliente, el tipo de operación y el plazo. Además, pueden existir comisiones de apertura por la constitución del aval y comisiones de gestión periódicas. Un aval de 30.000 euros al 1% anual cuesta 300 euros al año; si el plazo es de dos años, pagarás 600 euros en total, salvo que el aval se cancele antes.
Riesgos y limitaciones del aval bancario para el avalista
Aunque el aval es útil para el avalado, ser avalista conlleva responsabilidades importantes que no siempre se valoran al firmar.
Responsabilidad patrimonial
Ser avalista implica poner en riesgo tu patrimonio personal. Si el deudor incumple, el banco puede reclamar directamente al avalista el total de la deuda, más intereses de demora y costas judiciales si las hubiera. El avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro: cuentas bancarias, salarios, propiedades y cualquier bien embargable. En caso de impago, el banco puede iniciar procedimientos de embargo para cubrir la deuda.
Impacto en tu capacidad crediticia
Cuando eres avalista, parte de tus ingresos se considera comprometida. Los bancos evalúan que ya tienes una responsabilidad de pago latente, por lo que pueden negarte un nuevo crédito, un préstamo hipotecario o reducir el importe que te conceden. Cada aval que firmas reduce tu capacidad de endeudamiento.
Duración del compromiso
Generalmente no es posible cancelar el aval de forma unilateral mientras el préstamo o la obligación principal sigan vigentes. Para liberarse, normalmente se requiere la aceptación del banco y del beneficiario, o la sustitución por otra garantía equivalente. En una hipoteca a treinta años, la responsabilidad del avalista puede extenderse durante todo ese plazo.
Diferencia con préstamo e hipoteca
Tres conceptos que a menudo se confunden pero que tienen naturaleza distinta:
| Concepto | Naturaleza | Dinero desembolsado | Garantía |
|---|---|---|---|
| Aval bancario | Garantía personal | No, salvo que se ejecute | Respuesta del banco ante incumplimiento |
| Préstamo | Deuda contraída con el banco | Sí, inmediato | Pagos periódicos; puede haber garantía adicional |
| Hipoteca | Garantía real sobre un inmueble | Normalmente ligada a préstamo | El inmueble queda como caución |
— Elaboración de TheBenchmark.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si quien avala fallece?
La responsabilidad del avalista puede extenderse durante toda la vida del préstamo, que en una hipoteca puede superar los veinte o treinta años. En caso de fallecimiento del avalista, la responsabilidad pasa a su patrimonio hereditario: los herederos que acepten la herencia responden de las deudas del fallecido, incluidas las derivadas de avales.
¿Cuál es la diferencia entre un aval y una fianza?
Técnicamente son figuras similares: ambas son garantías personales en las que alguien se compromete a pagar la deuda de otro si este no lo hace. La fianza es el término tradicional en derecho civil; el aval es el usado en operaciones bancarias y mercantiles. En la práctica, el avalista se convierte en deudor solidario con la misma responsabilidad que el deudor principal.
¿Puedo estar avalando varios préstamos a la vez?
Sí, es posible ser avalista de varios préstamos simultáneamente. Sin embargo, cada aval adicional reduce aún más tu capacidad de acceso a financiación propia, porque los bancos consideran la suma total de responsabilidades cuando evalúan si te aprueban un nuevo crédito o hipoteca.
¿Qué derechos tiene el avalista si tiene que pagar?
El avalista tiene derecho a ser informado del incumplimiento antes de que el banco ejecute el aval, a renegociar la deuda con el banco y a recuperar el dinero pagado. Si el avalista cubre la deuda, puede ejercer el derecho de subrogación: ocupa la posición del acreedor original y puede reclamar al deudor principal el importe pagado, más intereses y costas.
¿Cómo se cancela un aval?
Se puede solicitar la cancelación del aval una vez saldada la deuda o si el deudor la paga íntegramente. También es posible cancelarlo si ambas partes —banco y beneficiario— acuerdan sustituir el aval por otra garantía equivalente, como un depósito en efectivo o una garantía real sobre un bien.