¿Qué es la brecha salarial y cómo se mide?

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La brecha salarial mide la diferencia de ingresos entre grupos sociales, especialmente por género. No es solo percepción: los datos oficiales la registran año tras año en todas las regiones.

La brecha salarial es la diferencia entre los salarios de diferentes grupos sociales, ya sea por género, edad, nivel de estudios u origen étnico. Aunque existen múltiples tipos, la más visible es la de género: en 2021, la diferencia salarial media entre hombres y mujeres en la Unión Europea fue del 12,7%. No es una percepción subjetiva: los organismos oficiales la documentan con datos anuales.

¿Qué es la brecha salarial y cómo se mide?

Cómo se calcula la brecha salarial

La medición más común compara salarios medios entre dos grupos. La fórmula estándar para la <abbr title="Diferencia porcentual entre el salario medio de un grupo y otro">brecha salarial de género</abbr> es:

Supongamos que en una empresa el salario anual promedio de los hombres es de 50.000 € y el de las mujeres 42.000 €. Aplicando la fórmula: ((50.000 − 42.000) / 50.000) × 100 = 16%. Esto significa que, en promedio, las mujeres de esa empresa ganan un 16% menos que los hombres.

Existen dos formas principales de medir: por hora trabajada o de forma anual. La primera elimina el efecto de la diferencia en horas totales; la segunda refleja el ingreso real acumulado. Además, se distingue entre brecha bruta y brecha ajustada. La bruta no considera diferencias en educación, experiencia, sector o tipo de contrato; es el dato más común en estadísticas oficiales. La ajustada controla esos factores para aislar la parte que puede atribuirse a discriminación directa, pero requiere datos granulares que no siempre están disponibles.

Tipos de brecha salarial

Aunque el concepto puede aplicarse a cualquier grupo demográfico, las categorías más documentadas son:

Tipos de brecha salarial según criterio de agrupación — Elaboración de TheBenchmark.
TipoQué mideEjemplo de impacto
GéneroDiferencia entre salarios de hombres y mujeresUE: 12,7% en 2021; España: 15,74% en 2023
Racial o étnicaDisparidad según origen étnicoEEUU: latinas ganan 57 centavos por cada dólar de hombres blancos
Por edadDiferencia entre grupos etariosEspaña: brecha mínima <25 años, 14,4% a los 55 años
Por discapacidadIngresos entre personas con y sin discapacidadMenor acceso a puestos cualificados y contratos estables
VerticalMenor presencia de un grupo en puestos directivosImpacta el promedio salarial del grupo subrepresentado
HorizontalConcentración en sectores peor pagadosSectores feminizados (cuidados, educación) con salarios más bajos

La brecha vertical se produce cuando hay menos representación de un grupo en puestos de responsabilidad; la horizontal refleja la segregación por sectores. Ambas pueden coexistir: una mujer puede trabajar en un sector tradicionalmente feminizado (horizontal) y, dentro de ese sector, tener menor probabilidad de acceder a cargos directivos (vertical).

Brecha salarial vs discriminación salarial

Estos dos conceptos se confunden con frecuencia, pero no son lo mismo. La brecha salarial es un dato estadístico: muestra la diferencia media entre lo que ganan dos grupos sin entrar en las causas. La discriminación salarial es una de esas causas: pagar menos a una persona por un trabajo de igual valor sin justificación objetiva, únicamente por pertenecer a un grupo determinado.

Mientras que la brecha mide el resultado agregado (la diferencia existe), la discriminación señala una práctica ilegal concreta. Una brecha del 15% no implica que el 15% se deba a discriminación directa: puede incluir diferencias en antigüedad, sector, jornada o tipo de contrato. La brecha ajustada intenta aislar la parte discriminatoria, pero incluso esa cifra puede reflejar barreras indirectas (menor acceso a promociones, segregación ocupacional) más que pagos distintos por el mismo puesto.

Por qué existe la brecha salarial

La desigualdad salarial no tiene un único origen. Es el resultado de múltiples factores que se refuerzan entre sí:

Un dato reciente ilustra cómo la movilidad laboral también marca diferencias salariales: según el informe de ADP de octubre de 2026, quienes cambian de empleo ganan un 61% más rápido que quienes permanecen en su puesto actual (7,6% vs 4,7% en pago total). Esta dinámica puede amplificar la brecha si ciertos grupos tienen menor movilidad por responsabilidades de cuidado o barreras de acceso.

La edad es otro factor crítico. La brecha salarial de género tiende a ser baja o inexistente al inicio de la vida laboral, pero se amplía con el tiempo. En España, entre menores de 25 años los salarios son similares, pero a partir de los 35 años la diferencia se agranda, alcanzando el 14,4% a los 55 años. Este patrón refleja cómo las decisiones de carrera, las interrupciones laborales y las barreras de promoción acumulan impacto a lo largo de la vida profesional.

Brecha salarial en números

Los datos oficiales permiten comparar magnitudes entre regiones. En la Unión Europea, la brecha de género en 2021 fue del 12,7% de media, pero con diferencias notables: Estonia registró 21,3%, la más alta, mientras que Luxemburgo mostró una brecha negativa de −0,7%, el único país donde las mujeres ganan más en promedio (probablemente por composición sectorial específica).

En España, según datos del INE de 2023, la ganancia media anual de los hombres fue de 30.372,49 € y la de las mujeres 25.591,31 €, lo que arroja una brecha del 15,74% (4.781,18 euros menos al año). Las mujeres del sector sanitario y de cuidados enfrentan una brecha aún mayor: ganan de media un 24% menos que sus homólogos masculinos.

En Latinoamérica las cifras son más altas. En México, los hombres reciben en promedio un ingreso laboral por hora trabajada 34,2% mayor al de las mujeres. En Estados Unidos, la brecha se intersecciona con otras formas de desigualdad: por cada dólar que ganan los hombres blancos, las mujeres negras ganan 63,7 centavos, las indígenas 59 centavos y las latinas 57 centavos.

Para seguir publicaciones oficiales de datos de empleo y salarios, puedes consultar el calendario económico de Flickflow, que agrupa eventos macro de unos 200 países con filtro por región (Europa, Eurozona, Latinoamérica, G7) e incluye el dato real, la previsión y el anterior para cada publicación.

Qué implica la brecha salarial para la economía

La brecha salarial tiene consecuencias económicas concretas más allá de la equidad. Afecta la demanda de consumo: menores ingresos de un grupo amplio reducen el gasto agregado. Limita el acceso al crédito y la capacidad de ahorro, lo que impacta en la inversión y la acumulación de patrimonio a largo plazo. Los mercados laborales con brechas amplias pueden mostrar ineficiencias: talento subaprovechado, menor movilidad, rigideces salariales.

Sectores con mayor concentración femenina (sanidad, educación, servicios de cuidados) pueden exhibir dinámicas salariales más comprimidas, lo que influye en la oferta de trabajo y en la calidad del servicio. Políticas como la subida del <abbr title="Salario mínimo establecido por ley que un empleador debe pagar">salario mínimo interprofesional</abbr> han logrado reducir la brecha en algunos países, dado que las mujeres están sobrerrepresentadas en el suelo salarial. Esto indica que cambios normativos generan efectos en cadena en el empleo y los mercados.

Para inversores y analistas, la brecha salarial ofrece pistas sobre la estructura de costes laborales, la rotación de personal y las dinámicas de productividad. Empresas con políticas de igualdad salarial transparentes pueden atraer más talento y reducir riesgos regulatorios en jurisdicciones con normativa cada vez más exigente.

Limitaciones del concepto

Aunque la brecha salarial es un indicador útil, tiene límites. La brecha bruta, la más difundida, no considera formación, experiencia profesional, cargo, tipo de jornada ni sector. Esto significa que puede reflejar diferencias en esas variables, no solo discriminación directa. Dos personas con distinto nivel educativo o en sectores diferentes tendrán salarios distintos por razones objetivas.

La brecha ajustada intenta corregir eso controlando por características individuales y del puesto, pero requiere datos muy detallados que no siempre están disponibles. Incluso ajustada, parte de la diferencia puede reflejar barreras indirectas (segregación ocupacional, menor acceso a promociones) que no son estrictamente discriminación salarial directa pero sí desigualdad estructural.

Además, la brecha es un promedio: no captura la heterogeneidad dentro de cada grupo. Puede haber mujeres en puestos directivos que ganen más que muchos hombres, y hombres en empleos precarios que ganen menos que muchas mujeres. El indicador sintetiza, pero no describe la distribución completa.

Preguntas frecuentes

¿Las mujeres siempre ganan menos que los hombres?

No universalmente, pero sí en la gran mayoría de casos. Si la brecha es mayor que 0%, las mujeres cobran menos; si es 0%, cobran igual; si es negativa, cobran más. Sin embargo, en todas las regiones con datos oficiales, a las mujeres se les paga menos que a los hombres en promedio. Luxemburgo, con una brecha de −0,7%, es una excepción puntual que probablemente refleja una composición sectorial muy específica.

¿La brecha salarial ha mejorado con el tiempo?

Sí, pero lentamente. Desde 2013, los incrementos mayores de los salarios de las mujeres han servido para reducir paulatinamente la brecha respecto de los hombres. Pese a que el ritmo es más lento del deseado, las brechas disminuyen en la mayoría de países desarrollados. Aun así, al ritmo actual, cerrarla por completo tomaría décadas.

¿Dónde puedo consultar datos oficiales de brecha salarial?

En España, el INE publica información del salario por hora según tipo de jornada, brecha de género no ajustada por grupos de edad y por sector. En la Unión Europea, Eurostat es la fuente oficial. Para Latinoamérica, cada instituto nacional de estadística (INEGI en México, INDEC en Argentina, DANE en Colombia) ofrece series de empleo y salarios.

¿La brecha salarial existe en todos los sectores?

Sí, aunque con magnitudes distintas. Se observa en prácticamente todos los sectores, desde enfermería hasta ingeniería. La brecha varía según la composición de género del sector, los niveles de calificación exigidos y las políticas retributivas. Sectores más feminizados o con mayor transparencia salarial suelen mostrar brechas menores.

¿Una brecha salarial alta implica siempre discriminación?

No necesariamente. Una brecha alta puede reflejar diferencias en educación, experiencia, sector, jornada o antigüedad. Para aislar la discriminación directa se necesita una brecha ajustada, que controle esos factores. Sin embargo, incluso sin discriminación salarial directa, puede haber desigualdad estructural: barreras de acceso a ciertos empleos, segregación ocupacional o menor oportunidad de promoción.