Abel rompe seis décadas de cautela y apuesta Berkshire a la inteligencia artificial

María González · Análisis y Opinión · 2026-09-20

Tras el retiro de Buffett, el nuevo CEO despliega una estrategia dual: inversión masiva en Alphabet y preparación de Berkshire Energy para vender electricidad a centros de datos. El giro más claro en la historia del conglomerado.

Greg Abel lleva ocho meses al mando de Berkshire Hathaway y ya dejó clara su dirección: inteligencia artificial por partida doble. En Q2 2026 amplió la posición en Alphabet un 83%, colocándola como tercera mayor tenencia de la cartera con ~$36.600 millones en valor. Al mismo tiempo, su filial de energía planea invertir $33.500 millones para expandir generación y transmisión eléctrica dirigida a centros de datos. Es el giro estratégico más explícito en seis décadas: el conglomerado que Buffett construyó esquivando tecnología ahora la persigue activamente.

De 17,8 millones a 106 millones de acciones en tres trimestres

Berkshire reveló su primera participación en Alphabet en finales de 2025 con 17,8 millones de acciones. Para el cierre de Q2 2026 (30 de junio), esa cifra escaló a casi 106 millones de acciones (Clase A y C), valoradas en aproximadamente $36.600 millones. Solo Apple ($69.700 millones) y American Express ($51.900 millones) pesan más en la cartera pública del conglomerado.

El salto de Q2 incluyó la adquisición de 48,1 millones de acciones. Aproximadamente el 60% (~$10.000 millones) provino de una venta privada directa anunciada a principios de junio; el resto, de compras en mercado abierto. Abel declaró a CNBC en julio que adquirió esa participación adicional «a un descuento del 6,5% respecto al precio de Alphabet». Buffett inició la posición el año pasado, pero Abel se encargó de escalarla con convicción.

Abel rompe seis décadas de cautela y apuesta Berkshire a la inteligencia artificial

Buffett evitó tech durante décadas; Abel la busca explícitamente

El contraste es nítido. Warren Buffett admitió durante años que no entendía cómo ganaban dinero las empresas de tecnología y construyó su imperio sobre ferrocarriles, seguros y bebidas. Al final de su mandato, su estrategia fue vender: catorce trimestres consecutivos como vendedor neto, acumulando efectivo récord.

Abel, en cambio, tiene 25 años de experiencia asignando capital en negocios diversos dentro de Berkshire, particularmente en energía. No es un <abbr title="Persona que selecciona acciones individuales para construir una cartera">stock picker</abbr> al estilo Buffett, sino un operador. Y no parece dubitativo respecto a tecnología: su apuesta en Alphabet es deliberada, no oportunista.

El segundo frente: vender electricidad a la IA

Berkshire Hathaway Energy (BHE) opera servicios públicos, tuberías, plantas de gas natural y granjas eólicas y solares en varios estados. Abel le dijo a CNBC el miércoles que considera la venta de energía a centros de datos de IA como «oportunidad significativa», dado que históricamente la electricidad fue la principal limitación para construir esos centros.

Ese <abbr title="Gastos de capital, inversiones en infraestructura física de largo plazo">CapEx</abbr> masivo no es casual: Abel está posicionando a Berkshire como proveedor de infraestructura energética en el momento en que la demanda de computación de IA dispara el consumo eléctrico. La jugada combina inversión directa en las empresas que desarrollan IA (Alphabet, Apple) con el negocio de suministrarles la energía que necesitan para operar.

Abel rompe seis décadas de cautela y apuesta Berkshire a la inteligencia artificial

De acumular efectivo a desplegarlo

El cambio operativo es tan claro como el estratégico. Berkshire pasó de vendedor neto a comprador neto de acciones por primera vez en catorce trimestres. Al cierre de Q2 (30 de junio), el efectivo del conglomerado se redujo a $365.500 millones desde casi $400.000 millones al 31 de marzo. Una caída de $34.500 millones en tres meses —equivalente a desplegar más de $380 millones por día hábil— señala convicción, no tanteo.

La clase B de Berkshire (BRK.B) cerró el viernes 18 de septiembre en $509,77, prácticamente plana (+0,11%). En el último año acumula un alza modesta de +3,93%, mientras el S&P 500 subió más del 11% en lo que va de 2026. Ese rezago responde a la composición de la cartera: peso en energía (Chevron) y banca (Bank of America), sectores que no lideran este año. Si la apuesta en IA se materializa, esa narrativa puede cambiar.

Para quien sigue Berkshire, el mensaje es claro: la era de «valor puro» evolucionó a «valor + crecimiento en IA». Abel no está destruyendo el legado de Buffett; lo está adaptando al entorno actual. El propio Buffett reconoció que bajo Abel «las perspectivas de Berkshire serán mejores». Ahora toca ver si el mercado le da la razón. Con una cartera concentrada en dos gigantes tecnológicos y un brazo de energía preparado para servir la infraestructura de IA, Berkshire dejó de ser el refugio conservador de siempre. Es una apuesta directa a que la inteligencia artificial sigue creciendo y consume cada vez más electricidad. Los números del próximo trimestre dirán si Abel eligió bien el momento.