Microsoft pierde la exclusividad con OpenAI, que podrá servir a AWS
Lucas Montero · Empresas y Resultados · 2026-04-27
Microsoft deja de pagar revenue share a OpenAI, que ahora puede servir a AWS, Google y Oracle. La relación que impulsó el boom de IA desde 2019 entra en una nueva fase: menos control, más riesgo compartido.
Microsoft anunció este lunes que dejará de pagar un porcentaje de sus ingresos a OpenAI, marcando el fin de la exclusividad comercial que sostuvo la relación desde 2019. A cambio, OpenAI podrá ofrecer todos sus productos —incluido ChatGPT— a través de cualquier proveedor de cloud: <abbr title="Amazon Web Services, la división de computación en la nube de Amazon">AWS</abbr>, Google Cloud y Oracle entran ahora en competencia directa por el tráfico de inferencia de la startup más vigilada del mercado.
La acción de Microsoft cayó en el premarket del lunes —GuruFocus reportó un descenso de $8,43 hasta $416,19— aunque luego recuperó terreno durante la sesión regular. La volatilidad refleja el dilema que enfrenta Redmond: el 45% de su backlog de IA está atado a productos de OpenAI, según estimaciones de analistas, y esa relación acaba de perder su carácter vinculante.

Qué cambia en el nuevo acuerdo
Bajo los términos anunciados este lunes, Microsoft elimina su obligación de compartir ingresos con OpenAI —un arreglo que ayudó a impulsar las ventas de Azure durante los primeros años del boom de IA—, pero también renuncia al derecho exclusivo de revender los modelos de OpenAI. En la práctica: cualquier empresa puede ahora comprar capacidad de ChatGPT o GPT-5 sin pasar por Redmond.
OpenAI, por su parte, continúa pagando a Microsoft el mismo 20% de revenue share que venía entregando, aunque con un techo agregado que limita la exposición total de la startup. El comunicado oficial publicado en el blog de Microsoft no detalla el monto del cap. Los productos de OpenAI se lanzarán primero en Azure «a menos que Microsoft no pueda o decida no soportar las capacidades necesarias», según la nota conjunta de ambas compañías.
- Microsoft deja de pagar revenue share a OpenAI; pierde exclusividad de venta de modelos.
- OpenAI paga a Microsoft 20% de ingresos hasta 2030, con cap total; puede servir a AWS, Google y Oracle.
- Licencia de IP vigente hasta 2032, pero no exclusiva; OpenAI puede licenciar su tecnología a terceros.
- Azure sigue siendo el proveedor primario de infraestructura, pero sin garantías contractuales firmes.
De alianza estratégica a proveedor preferido
La relación entre Microsoft y OpenAI nació en 2019 como apuesta de capital cruzado: Redmond inyectó más de $13.000 millones en efectivo y capacidad de cómputo a cambio de derechos comerciales exclusivos sobre los modelos. OpenAI construyó ChatGPT enteramente sobre infraestructura de Azure. Microsoft construyó Copilot enteramente sobre tecnología de OpenAI. Funcionó hasta que dejó de funcionar.
El giro empezó en octubre de 2025, cuando OpenAI completó una recapitalización y se comprometió a gastar $250.000 millones en servicios de Azure durante seis años. Pero en febrero de 2026, Amazon acordó invertir hasta $50.000 millones en OpenAI, y OpenAI firmó con AWS un compromiso de $100.000 millones adicionales durante ocho años. En abril, Denise Dresser, Chief Revenue Officer de OpenAI, envió un memo interno criticando que «la asociación con Microsoft ha limitado nuestra capacidad de llegar a empresas donde están» —muchas operan en AWS Bedrock, no en Azure.

El riesgo que Microsoft acepta
Dan Ives, analista de Wedbush Securities, señaló en nota del lunes que el acuerdo «pone a OpenAI en un camino sólido hacia <abbr title="Initial Public Offering, la salida a bolsa de una empresa privada">IPO</abbr>, aclarando su oportunidad en el entorno de cloud mientras reduce barreras significativas de la asociación original con Microsoft». Para Microsoft, Ives destacó que es crucial que la compañía desarrolle «independencia tecnológica de OpenAI», avanzando Copilot internamente y diversificando hacia otros proveedores como Anthropic.
El problema es medible: si el 45% del backlog de Azure AI está vinculado a productos de OpenAI, y OpenAI ahora puede servir esos mismos productos desde AWS o Google Cloud, Microsoft enfrenta un escenario donde clientes que hoy compran a través de Redmond pueden migrar a infraestructura rival sin cambiar de proveedor de modelo. Como ya publicamos hace tres semanas, Microsoft ha batido earnings trimestrales consecutivos pero la acción ha cedido terreno cada vez que el mercado detecta compresión de márgenes por <abbr title="Capital Expenditure, gasto en infraestructura y activos de largo plazo">capex</abbr> de IA sin retorno claro.
Quién gana con el nuevo mapa
La apertura de OpenAI a infraestructura multi-cloud redistribuye cartas entre los hyperscalers. Amazon suma un cliente gigante para AWS y justifica su inversión de $50.000 millones con flujo de caja directo desde OpenAI. Google puede ahora ofrecer modelos de OpenAI junto a sus propias <abbr title="Tensor Processing Unit, el chip especializado de Google para inferencia y entrenamiento de IA">TPU</abbr>s, como ya hizo con Anthropic. Oracle entra en la conversación gracias a su capacidad de desplegar data centers especializados a velocidad —OpenAI ya firmó acuerdos con Oracle Database y Oracle Cloud Infrastructure en los últimos meses.
Para OpenAI, el trade-off es claro: cambió control a cambio de escala. Puede ahora servir a clientes en AWS Bedrock, Google Vertex AI y Oracle Cloud sin barreras contractuales, pero perdió el respaldo financiero automático que venía de la relación exclusiva con Microsoft. El camino hacia IPO —que analistas ubican en algún momento de 2027— requiere demostrar que la startup puede generar ingresos sin depender de un solo socio comercial.
Microsoft conserva una licencia de propiedad intelectual de OpenAI válida hasta 2032, lo que le permite seguir integrando modelos en Copilot, Bing y Azure AI. Pero esa licencia ya no es exclusiva: OpenAI puede licenciar la misma tecnología a terceros sin restricciones. La ventaja competitiva que Microsoft tenía desde 2019 —«nosotros vendemos lo que nadie más puede vender»— acaba de caducar. Ahora toca competir.