Microsoft y Alphabet justifican su inversión en IA; Meta y Amazon no

Lucas Montero · Empresas y Resultados · 2026-04-26

Los cinco hyperscalers proyectan $720.000 millones en capex para 2026, pero un análisis divide la industria: dos construyen el futuro, tres intentan sobrevivir la carrera.

Los cinco <abbr title="empresas que operan infraestructura de computación en la nube a escala masiva">hyperscalers</abbr> estadounidenses —Microsoft, Alphabet, Meta, Oracle y Amazon— gastarán $720.000 millones en capital durante 2026, la cifra más alta de la historia en cualquier industria. Pero no todo ese dinero tiene el mismo objetivo. Un análisis publicado ayer por Motley Fool distingue entre dos modelos: Microsoft y Alphabet invierten para capturar el mercado; Meta, Amazon y Oracle gastan para no quedar fuera.

La diferencia importa. Según Adam Spatacco, analista detrás del reporte, Microsoft y Alphabet tienen capas de aplicación con cientos de millones de usuarios que justifican la infraestructura: Copilot, Gmail, Gemini integrado en búsqueda, YouTube. Su capex es inversión de crecimiento clásica. El resto puede terminar gastando solo para «andar sobre los rieles» de la economía de IA, sin garantía de monetización equivalente.

Los números: quién gasta cuánto y por qué

Amazon lidera con $200.000 millones proyectados, muy por encima de las expectativas iniciales de $147.000 millones. Alphabet revisó al alza tres veces su guidance desde una proyección inicial de $71-73.000 millones para 2025; ahora proyecta $175-185.000 millones para 2026. Meta apunta a $115-135.000 millones, con un compromiso total de $600.000 millones en infraestructura en Estados Unidos hasta 2028. Microsoft gastará $120.000 millones o más en su año fiscal 2026; ya desembolsó $37.500 millones solo en el segundo trimestre fiscal. Oracle sube 136% respecto a 2025, con una proyección de $50.000 millones.

La escala no tiene precedentes. La intensidad de capital —capex como porcentaje de ingresos anuales— alcanza 86% en Oracle, 54% en Meta, 47% en Microsoft, 46% en Alphabet y 25% en Amazon. Para contexto, en la década de 2010, esa métrica rara vez superaba el 15% en empresas tecnológicas maduras.

Microsoft y Alphabet justifican su inversión en IA; Meta y Amazon no

La división: quién construye y quién se defiende

El argumento de Spatacco es claro: Microsoft y Alphabet tienen productos de consumo masivo donde la IA ya genera ingresos directos. Copilot en Office, asistencia en búsqueda de Google, recomendaciones en YouTube. La infraestructura que están construyendo alimenta capas de aplicación con cientos de millones de usuarios activos. Eso hace que el capex sea inversión de crecimiento tradicional: capital desplegado para capturar participación de mercado con margen visible.

Meta, Amazon y Oracle operan bajo una dinámica distinta. Meta gasta para integrar IA en feeds y anuncios, pero la monetización incremental no está clara; el CFO Susan Li defendió en la última llamada de resultados que «la prioridad de orden más alto es invertir nuestros recursos para posicionarnos como líderes en IA», sin especificar retorno esperado. Amazon construye capacidad de AWS para vender a terceros, pero enfrenta competencia directa de Microsoft y Google en nube. Oracle sube capex para no perder clientes corporativos que migran a competidores con mejores ofertas de IA.

La pregunta que plantea el análisis: ¿están invirtiendo para ganar o gastando para no perder? En el primer caso, el capex construye ventaja. En el segundo, es costo de entrada obligatorio sin garantía de liderazgo.

Backlog récord, pero el flujo de caja colapsa

La demanda existe. Microsoft tiene un backlog de $80.000 millones en órdenes de Azure que no puede cumplir por restricciones de energía, según Futurum Group. Alphabet reportó que su backlog de nube creció 55% secuencial a más de $240.000 millones. Andy Jassy, CEO de Amazon, defendió en febrero que la capacidad de IA se monetiza tan rápido como se instala, con AWS en tasa de crecimiento anualizada de $142.000 millones (+24% interanual).

El problema no es falta de clientes. Es que el capex adelantado comprime márgenes antes de que la infraestructura genere retorno. Jake Dollarhide, CEO de Longbow Asset Management, lo resumió en febrero: «Si viertes todo este dinero en IA, reducirá tu flujo de caja libre». El mercado respondió en consecuencia: tras los anuncios de capex en febrero, Amazon cayó 8%, Microsoft 11%, Alphabet 3% en las sesiones siguientes. Meta fue la excepción, subiendo tras comprometerse a la inversión.

Microsoft y Alphabet justifican su inversión en IA; Meta y Amazon no

La trampa oculta: depreciación futura

Los cinco hyperscalers planean acumular $2 billones en activos relacionados con IA hasta 2030. A una tasa de depreciación estándar del 20% anual, eso implica $400.000 millones anuales de gasto por depreciación a partir de 2030. Esa cifra supera las ganancias combinadas de las cinco empresas en 2025.

El capex de hoy se convierte en el gasto fijo de mañana. Si la monetización no escala al mismo ritmo que la infraestructura, los márgenes operativos se comprimen de forma estructural. CreditSights revisó tres veces sus proyecciones de capex en cuatro meses —de $600.000 millones en noviembre a $750.000 millones en febrero— porque las empresas siguen subiendo guidance. Goldman Sachs reportó en diciembre que los analistas subestiman consistentemente el capex: en 2024 y 2025 proyectaban crecimientos del 20%, pero el capex real creció más del 50% ambos años.

Amazon ya indicó en un comunicado a la SEC que puede buscar capital de deuda y patrimonio para continuar la expansión. El flujo de caja operativo ya no cubre capex, dividendos y recompras. La industria está acudiendo a mercados de deuda para financiar infraestructura cuyo retorno aún no está probado a la escala que exige el gasto.

La distinción que plantea Spatacco no es académica. Define quién saldrá de esta carrera con ventaja competitiva y quién habrá gastado cientos de miles de millones solo para mantener el ritmo. Microsoft y Alphabet tienen productos donde la IA ya genera ingresos medibles. Meta, Amazon y Oracle apuestan a que el gasto les permitirá construir esos productos después. El mercado, por ahora, castiga a ambos grupos por igual. Pero el riesgo no es el mismo.