Tesla sacrifica el Model S y X para fabricar 1 millón de robots al año
María González · Empresas y Resultados · 2026-02-25
Musk cierra la producción de sus modelos premium en Q2 2026 y reconvierte Fremont para Optimus. La apuesta: que el robot humanoide sea su momento iPhone.
Tesla termina la producción del Model S y Model X en el segundo trimestre de 2026. No es una pausa; es un cierre definitivo. Elon Musk lo anunció durante la conferencia de resultados del Q4 2025, publicada el 28 de enero: las líneas de Fremont (California) se reconvierten para fabricar robots humanoides Optimus, con capacidad para 1 millón de unidades al año. La jugada es clara: Tesla renuncia a dos modelos con 14 y 11 años de historia para apostar todo por robótica.
El Model S llegó en 2012; el X en 2015. Juntos representaron apenas el 3% de las 1,59 millones de entregas de Tesla en 2025. Mantenerlos en producción ya no tenía sentido operativo. Pero cerrar líneas de producto legacy para lanzar un robot humanoide que aún no se vende fuera de la propia compañía es otra cosa. El mercado reaccionó: la acción ha mostrado volatilidad en los últimos días de febrero, oscilando entre $348 y $400 según sesión.
Por qué Tesla necesita un nuevo negocio
El contexto importa. Tesla reportó su primera caída anual de ingresos en 2025, con ventas cayendo en tres de los últimos cuatro trimestres. En Europa, los registros de vehículos eléctricos de la marca bajaron un 17% interanual en enero de 2026, hasta 8.075 unidades. La cuota de mercado europea tocó mínimos de varios años: 1,4%. BYD ya superó a Tesla como la marca totalmente eléctrica más vendida del mundo.
Los Model 3 y Y siguen siendo el motor de ventas (97% de entregas), pero el negocio automotriz tradicional de Tesla muestra desaceleración. De ahí la urgencia por diversificar. Musk declaró en 2022 que Optimus «tiene el potencial de ser más significativo que el negocio de vehículos con el tiempo». Ahora pone infraestructura donde está la boca.
Optimus: de prototipo a línea de producción
El proyecto se anunció en agosto de 2021 durante el AI Day de Tesla. Un prototipo se mostró en 2022. Desde entonces, evolución técnica y retrasos comerciales a partes iguales. Musk inicialmente proyectó producción en 2023, luego ajustó a 5.000-10.000 unidades para finales de 2025. La realidad: solo cientos de robots fabricados antes de una pausa para rediseño cuando Milan Kovac, líder del proyecto, renunció en junio de 2025.
La Generación 2 se reveló en diciembre de 2023 y se desplegó internamente desde mediados de 2024 en Fremont y Austin. Mejoras: 10 kg menos de peso, velocidad de caminata 30% más rápida, manos con 11 grados de libertad. La Generación 3, presentada en 2024, sube a 22 grados de libertad en las manos. Más de 1.000 robots Optimus operan a enero de 2026 dentro de las fábricas de Tesla, clasificando celdas de batería y manejando materiales.
El 21 de enero de 2026, Tesla inició oficialmente la producción en masa en Fremont. Ya no es I+D experimental; es línea de producto industrial. Musk insinuó que la producción comercial «probablemente» arrancará hacia finales de 2026. El adverbio marca incertidumbre, y el historial de retrasos no invita al optimismo sin reservas.
El plan de escala: Texas y 10 millones de unidades
Fremont es el primer paso. La apuesta grande está en Giga Texas, donde se construye una instalación dedicada con capacidad para 10 millones de unidades al año. El objetivo declarado: alcanzar ese volumen en 2027. Si se cumple, sería una rampa de producción sin precedentes en robótica.
- Fremont: 1 millón de unidades/año (2026)
- Texas: 10 millones de unidades/año (objetivo 2027)
- Producción interna actual: más de 1.000 robots operando en tareas reales
Para contexto: Tesla entregó 1,59 millones de vehículos en 2025. Proyectar 10 millones de robots en 2027 supone escalar producción a un ritmo que ni siquiera la división automotriz ha logrado en dos décadas. Y eso asumiendo demanda externa que aún no existe de forma comprobada.
Precio: aspiración vs. realidad
Musk ha repetido que Optimus podría costar entre $20.000 y $30.000 una vez alcance escala. Pero la mayoría de analistas sitúa las primeras versiones comerciales entre $100.000 y $150.000. La brecha no es menor: el precio bajo es una meta a largo plazo, no una proyección para 2026-2027.
A $100K la unidad, un millón de robots en Fremont generaría $100.000 millones en ingresos anuales. A $30K, serían $30.000 millones. Tesla facturó $96.000 millones en 2024 (previo a la caída de 2025). Los números son enormes, pero dependen de que haya compradores externos. Hasta ahora, Optimus solo trabaja para Tesla.
La comparación con el iPhone (y sus límites)
La referencia al «momento iPhone» no es casual. Cuando Apple lanzó el iPhone en 2007, combinó funciones de computadora, música, cámara y teléfono en un dispositivo que nadie sabía que necesitaba. La apuesta transformó a Apple de empresa de computación personal a gigante de electrónica de consumo y servicios. Musk aspira a lo mismo con Optimus.
Pero hay diferencias. El iPhone respondía a una demanda latente de convergencia digital que ya existía; la gente quería llevar internet en el bolsillo. Los robots humanoides, en cambio, compiten con automatización industrial existente (brazos robóticos, AGV, sistemas especializados) que ya funcionan y son más baratos. La propuesta de valor de un humanoide generalista debe probarse en el mercado, no solo en presentaciones.
Apple vendió 6,1 millones de iPhones en el primer año completo (2008). Tesla proyecta 1 millón de Optimus en Fremont y 10 millones en Texas un año después. Si lo consigue, superaría la rampa de adopción del iPhone. Si no, la analogía será solo marketing.
Implicaciones para quien opera Tesla
La capitalización de mercado de Tesla ronda $1,6 billones (dato de mediados de febrero). Esa valoración asume que la empresa logrará monetizar IA, robótica y conducción autónoma a escala masiva. El P/E de 202 no refleja el Tesla de hoy (fabricante de autos con ingresos en declive); refleja el Tesla de 2027-2030 que Musk promete.
El cierre de S y X libera capacidad instalada para Optimus sin construir nueva planta. Eso reduce el capex marginal de la reconversión. Pero también elimina dos modelos que, aunque minoritarios en volumen, aportaban margen alto (precios desde $75K para el S, $80K para el X). Si Optimus tarda más de lo previsto en generar ingresos, ese hueco quedará sin cubrir.
- Riesgo: retrasos en producción comercial de Optimus (historial de proyecciones incumplidas)
- Riesgo: precio inicial alto ($100-150K) limita demanda externa
- Riesgo: competencia en automatización industrial con soluciones especializadas más baratas
- Oportunidad: si la adopción iguala la rampa del iPhone, los $20B de capex se amortizan rápido
- Oportunidad: mercado total direccionable de robótica humanoide proyectado en cientos de miles de millones (estimaciones varían)
La volatilidad reciente de la acción refleja esta dualidad. El movimiento es binario: o Tesla se convierte en líder global de robótica humanoide o quema capital persiguiendo un mercado que aún no existe. No hay término medio con una apuesta de esta magnitud.
Para quien opera la acción, el catalizador próximo será el inicio de ventas externas de Optimus (proyectado para finales de 2026) y el precio real al que se venda. Si arranca en $150K, el mercado reevaluará el TAM a la baja. Si sale en $50K con volumen, la narrativa se refuerza. Hasta entonces, la valoración descuenta un futuro que aún no ha llegado.