China importa 8.93M bpd pese a Ormuz: refineros persiguen márgenes de exportación
Carlos Ramírez · Materias Primas · 2026-09-08
Segundo mes consecutivo de rebote desde el mínimo de junio. Beijing flexibilizó controles y los refineros respondieron: más crudo, más exportaciones de combustible, menos inventarios. El dilema entre márgenes y seguridad energética se resuelve, por ahora, a favor del negocio.
China importó 8.93 millones de barriles diarios de crudo en agosto, un 6.2% más que en julio, según los datos de aduanas publicados este martes. Es el segundo mes consecutivo de recuperación tras tocar mínimos de década en junio, cuando las compras cayeron a 7.1 millones bpd. El <abbr title="Petróleo crudo de referencia del Mar del Norte, cotizado en dólares por barril">Brent</abbr> cotiza en $98.59 este martes.
La paradoja es clara: mientras el Estrecho de Ormuz permanece cerrado de facto y las exportaciones iraníes se han desplomado, China vuelve a comprar. Pero no es demanda ciega: Beijing flexibilizó los controles sobre las exportaciones de combustible y los refineros respondieron capturando márgenes de refinación en un mercado global con escasez de destilados.
Exportaciones de combustible: +29% en un mes
El dato que explica el rebote de las importaciones está en el otro lado de la cadena. China exportó 6 millones de toneladas de combustibles en agosto, un salto del 29% respecto a julio, superando las 5.33 millones de toneladas del mismo mes de 2025. Las cifras incluyen gasolina, diésel, queroseno y fuel oil.
Emma Li, analista de Vortexa especializada en seguimiento de buques, resume el nexo: «El aumento mes-a-mes en importaciones de crudo se alinea con el salto en exportaciones de combustible». No hay misterio: más crudo entra porque más productos refinados salen, y los márgenes en un mercado escaso de destilados hacen rentable el ciclo.

Diversificación: Rusia y Argentina entran al mix
China no está volviendo a Oriente Medio. Los refineros aumentaron compras de crudo ruso ESPO e incorporaron orígenes poco habituales como Argentina, según Bloomberg. El objetivo es claro: evitar el Estrecho de Ormuz. El crudo ruso encontró favor particular mientras los compradores buscan rutas alternativas que no pasen por la zona más disputada del planeta.
Kpler reporta que las llegadas marítimas (<abbr title="Seaborne: crudo transportado por barco, excluyendo oleoductos terrestres">seaborne</abbr>) alcanzaron 7.14 millones bpd en agosto, frente a 6.93 millones en julio. La diferencia con el dato oficial de 8.93 millones bpd se explica por los flujos que llegan por oleoductos terrestres, principalmente desde Rusia y Kazajistán.
- Agosto: 8.93M bpd (+6.2% vs julio)
- Julio: recuperación inicial desde el mínimo
- Junio: 7.1M bpd, mínimo de década
- Agosto 2025: 11.65M bpd (comparativa anual: -23.4%)
Inventarios caen mientras las exportaciones crecen
Los inventarios terrestres (<abbr title="Onshore: almacenamiento en tierra, no en tanques flotantes">onshore</abbr>) cayeron 550,000 bpd en agosto, según Kpler. Es una desaceleración frente a las 800,000 bpd de julio, pero la dirección es la misma: las reservas bajan. China había acumulado cerca de 1.4 mil millones de barriles antes del conflicto con Irán, un colchón que le permitió recortar compras dramáticamente en junio, cuando las importaciones cayeron 4.4 millones bpd respecto al promedio de 2025.
Ese colchón se está gastando. Y aquí aparece el dilema: China puede exportar combustible y monetizar márgenes elevados, o puede acumular reservas estratégicas y proteger su seguridad energética. Por ahora, la decisión política favorece lo primero. La pregunta es cuánto dura esa ventana antes de que Beijing vuelva a cerrar las exportaciones.

Proyección: por debajo de 8.5M bpd post-septiembre
Muyu Xu, analista de Kpler, proyecta que las importaciones marítimas se mantendrán por debajo de 8.5–9 millones bpd después de septiembre. Si se confirma, China seguirá operando muy por debajo de su promedio histórico de 2025, que rondaba los 11.6 millones bpd. El mercado ya normalizó el Brent cerca de $99, pero la sostenibilidad de ese nivel depende, en parte, de cuánto dure la flexibilización china.
El cálculo es simple: si China mantiene las importaciones contenidas y continúa drenando inventarios para exportar productos refinados, la presión alcista sobre el crudo se diluye. Los refineros chinos están jugando con márgenes en un mercado global ajustado, pero el respaldo de Beijing puede revertirse si la seguridad energética vuelve a pesar más que el negocio inmediato. Hasta septiembre, al menos, el modelo está claro: más crudo que entra, más productos que salen, menos reservas en tierra.