Cobre marca máximo histórico en $14.697/ton
Carlos Ramírez · Materias Primas · 2026-09-08
El metal alcanzó su récord en la LME este martes, impulsado por el arbitraje arancelario estadounidense y un déficit de suministro que Morgan Stanley cifra en 600.000 toneladas para 2026.
El cobre alcanzó este martes $14.697 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), su máximo histórico. Es el cuarto día consecutivo de ganancias y el segundo en que rompe el récord. El contrato de tres meses cerró en $14.533/ton, superando los $14.527,50 que marcó en enero. En lo que va de septiembre, el metal acumula un alza de 2,75%; en el año, sube 17%.
El rally responde a una confluencia de factores que aprietan el mercado físico: la expectativa de que Donald Trump amplíe aranceles al cobre refinado, caídas sostenidas de producción en Chile y Perú, y la suspensión de exportaciones de ácido sulfúrico desde China que afecta las técnicas de procesamiento. Morgan Stanley proyecta un déficit de 600.000 toneladas de cobre refinado en 2026, el mayor en más de dos décadas. J.P. Morgan cifra el desbalance en 330.000 toneladas.
Arbitraje tarifario drena metal hacia Estados Unidos
En abril de 2026, Trump modificó aranceles bajo la Sección 232: 50% sobre cobre semielaborado, 25% sobre derivados con más del 15% de contenido de cobre, y 15% en equipamiento industrial. Desde entonces, traders han desviado cientos de miles de toneladas hacia almacenes entregables en el <abbr title="Chicago Mercantile Exchange, bolsa de futuros de materias primas estadounidense">CME</abbr> para capturar el diferencial de precios antes de una eventual decisión sobre aranceles en cobre refinado, cuya revisión estaba programada para junio de 2026.
Ese flujo deja a Europa y Asia con inventarios cada vez más ajustados. El spread de futuros opera en pronunciada <abbr title="Situación de mercado en la que el precio de un contrato a plazo es inferior al precio de contado, indicando escasez inmediata">backwardation</abbr>, señal típica de escasez severa de suministro. China, que representa más del 50% de la demanda global de cobre, enfrenta inventarios en las bolsas de futuros de Shanghái que cayeron la semana pasada a su nivel más bajo desde 2024.

Déficit estructural: minas producen menos
Las disrupciones de suministro vienen de varios frentes. El Grupo de Estudio Internacional del Cobre señaló que la producción global cayó 1,1% en el primer semestre de 2026. Chile, el mayor productor del mundo, registró su salida más débil de segundo trimestre en al menos 19 años. Tanto Codelco como Freeport-McMoRan reportaron caídas de dos dígitos en sus volúmenes.
- Morgan Stanley: déficit de 600.000 toneladas en 2026, el mayor en más de 20 años.
- J.P. Morgan: desbalance de 330.000 toneladas.
- ICSG: en mayo proyectó déficit de 150.000 toneladas tras haber estimado un superávit de 209.000 toneladas en octubre de 2025.
Adam Gillard, director ejecutivo de ventas de commodities en Goldman Sachs, señaló que «no hay nada nuevo hoy, pero vemos oportunidad de posiciones largas con la continuación del estrés en la LME». La curva de futuros refleja esa tensión: el mercado paga más por entrega inmediata que por contratos a plazo.
Ácido sulfúrico: el cuello de botella que nadie mira
Un factor menos visible amplifica la crisis: en mayo de 2026, China suspendió sus exportaciones de ácido sulfúrico, insumo clave para técnicas de lixiviación que representan aproximadamente el 20% de la producción global de cobre. Sin acceso a ese reactivo, operaciones en Chile, Perú e Indonesia enfrentan cuellos de botella que no se resuelven con inversión en capacidad minera, sino con logística química alternativa que toma meses en implementarse.
Ese 15% equivale a cerca de 3 millones de toneladas anuales de capacidad en riesgo si las disrupciones se prolongan. El mercado descuenta parte de ese riesgo en los precios actuales, pero las guías corporativas aún no reflejan la magnitud del impacto potencial.

IA y energía sostienen la demanda estructural
Del lado de la demanda, la construcción de centros de datos para inteligencia artificial y la expansión de redes eléctricas mantienen el consumo en niveles históricamente altos. Cada megavatio de capacidad de <abbr title="Data center, centro de procesamiento de datos">data center</abbr> de hiperescala requiere entre 27 y 47 toneladas de cobre para cableado, transformadores y sistemas de respaldo. China acelera la producción en septiembre antes del Festival del Medio Otoño y la Golden Week (inicios de octubre), lo que genera picos de consumo del metal en la segunda mitad de septiembre.
Kishore Narne, director de commodities en Motilal Oswal Financial Services, considera que el cobre «permanecerá firmemente alcista el resto de 2026», aunque advierte consolidación a corto plazo y mayor volatilidad. Jia Zheng, gestor de trading en Suzhou Chuangyuan Harmony-Win Capital Management, anticipa un «movimiento fácil» hacia los $15.000/ton.
Jeffrey Currie resume el momento: «La economía física está revaluando la escasez». El riesgo es que parte del rally refleje front-running especulativo ante aranceles que podrían no implementarse en su forma actual. Si Trump revierte o matiza las medidas, el diferencial CME-LME se cerraría y forzaría corrección de precios. Pero mientras los inventarios globales caigan y las disrupciones de suministro persistan, el piso del mercado luce sólido. La tensión en commodities estratégicos no es exclusiva del cobre: petróleo, gas natural licuado y tierras raras operan en entornos similares de oferta constreñida y demanda inelástica.