Windfall profits impulsan CVX 2.2% mientras Trump presiona refinadores por gasolina cara

Andrés Valcárcel · Materias Primas · 2026-08-31

Chevron sube con Brent cerca de $90, pero las ganancias récord de refinadores generan presión política: Trump convoca a ejecutivos en septiembre mientras márgenes de diésel marcan $102 por barril.

Chevron subió 2.21% este lunes impulsada por un Brent que cotiza en $205.05 por barril, ganando 2.47% en la sesión tras tocar $90.81 en horas previas. Pero el rally de la petrolera esconde una tensión creciente: las ganancias trimestrales récord de refinadores están atrayendo presión política directa de la Casa Blanca.

El contexto importa más que el precio. Chevron reportó $12.1 mil millones en ganancias durante el segundo trimestre de 2026, su cifra más alta en al menos seis años y casi cinco veces los $2.5 mil millones del mismo período de 2025. Ese salto de 384% interanual refleja no solo petróleo caro —el Brent promedió $104/barril en el trimestre— sino márgenes de refinación que han roto todos los techos históricos.

Márgenes de refinación en territorio desconocido

El crack spread de diésel alcanzó $102.20 por barril el 17 de agosto, la primera vez en la historia que los márgenes de destilados superan los $100. El margen 3-2-1 del Golfo de México —métrica estándar de rentabilidad de refinadores— había marcado $69.66 el 16 de julio, también récord. Chevron capitalizó esa dislocación: su segmento downstream operó refinerías estadounidenses a 1 millón de barriles diarios en el trimestre.

Esa escasez estructural convirtió la refinación en el cuello de botella del sistema energético. Mientras el Brent retrocedió desde máximos de marzo, la gasolina en Estados Unidos se mantiene aproximadamente $1 más cara que hace un año. Los refinadores están exportando combustibles a máximos mientras los inventarios domésticos marcan mínimos de 14 años. El mercado premia esa rareza: Marathon Petroleum y Valero casi duplicaron precio de acción en 2026; Phillips 66 sube 66% en el año.

Trump convoca ejecutivos en septiembre

Esas ganancias récord tienen ahora público político. El presidente Donald Trump convocó a ejecutivos de Valero Energy, Marathon Petroleum y PBF Energy a una reunión a comienzos de septiembre para discutir cómo contener la gasolina por encima de $4 por galón. La Casa Blanca insiste en que la capacidad de refinación ya opera cerca de su límite, pero la opinión pública ve ganancias multimillonarias mientras llena el tanque.

Chevron entra a esa conversación con músculo. Además de las ganancias trimestrales, la petrolera recompró $3 mil millones de acciones en Q2 y redujo deuda total en $8.4 mil millones. Las sinergias de la adquisición de Hess alcanzaron $1.5 mil millones, seis meses antes de lo planeado. La producción mundial subió 20% —equivalente a 382,000 barriles diarios adicionales— impulsada por activos de Hess y crecimiento en el Permian y el Golfo de México.

Diversificación fuera de Ormuz

Mientras Washington presiona por precios, Chevron diversifica fuera del Estrecho de Ormuz. La compañía avanza negociaciones preliminares con Iraq para participación en los campos West Qurna 2 y Nasiriyah. La estrategia busca reducir exposición geopolítica: aunque funcionarios iraníes señalaron el viernes pasado que reanudar diplomacia con Estados Unidos «no es imposible» tras conversaciones mediadas por Qatar, el riesgo de escalada militar sigue latente.

Morgan Stanley elevó su precio objetivo para Chevron a $218 manteniendo calificación Overweight, lo que implica un potencial de alza de 6% desde los niveles actuales cercanos a $206. Las ganancias ajustadas por acción de Q2 fueron $6.06, superando el consenso de Wall Street de $5.56 —un beat de 9%— mientras los ingresos totales alcanzaron $70 mil millones frente a expectativas de $62 mil millones.

El mercado precia ganancias, no soluciones

La desconexión es clara. Chevron sube porque los fundamentales de corto plazo respaldan márgenes extraordinarios. Brent acumula 8.26% de ganancia en el último mes y opera 33.14% por encima del mismo período de 2025. Pero esos precios alimentan inflación, erosionan aprobación presidencial y generan demanda política de intervención en un sector que históricamente rechaza controles de precios.

La reunión de septiembre con Trump marca un punto de inflexión. Los refinadores pueden argumentar límites de capacidad, pero las ganancias récord debilitan esa narrativa frente a votantes que ven $4 por galón como abuso. La industria ganó con la guerra; ahora enfrenta el costo político de haberlo hecho tan visiblemente. Marathon, Valero y PBF llegarán con números récord a una conversación sobre contención de precios. Chevron, aunque no confirmada en la convocatoria, comparte el mismo dilema: ganancias de $12.1 mil millones en un trimestre no se explican fácilmente en una Casa Blanca que necesita gasolina barata antes de las elecciones.