Déficit de 10 millones de toneladas para 2040: la IA necesita más cobre del que el mundo puede producir

Carlos Ramírez · Materias Primas · 2026-08-29

S&P Global proyecta que la demanda crecerá 50% hasta 42 millones de toneladas mientras la producción global peakeará en 2030. La brecha estructural se abre ahora, pero el mercado apenas comienza a preciarla.

El cobre tocó $6,71 por libra en COMEX en agosto, su máximo histórico intradiario. Pero el precio no es la noticia principal. Lo es el estudio que S&P Global publicó en enero y que el mercado está digiriendo ahora: la demanda global de cobre subirá 50% hasta 42 millones de toneladas para 2040 desde los 28 millones de 2025, mientras que la producción primaria peakeará en 2030 con 27 millones de toneladas. El déficit resultante —10 millones de toneladas para 2040— representa el 24% de la demanda proyectada. Sin nuevas minas de gran escala, la brecha se abrirá durante la próxima década.

Daniel Yergin, vice chairman de S&P Global y copresidente del estudio, describe un dilema estructural: cuatro vectores de demanda que rara vez coinciden en el tiempo (electrificación del transporte, expansión de renovables, infraestructura de IA y defensa) están convergiendo sobre un metal que no tiene sustituto técnico en transmisión eléctrica. La diferencia con ciclos anteriores es que esta vez no se trata de un pico de consumo, sino de una escalera ascendente sostenida.

Máximos recientes y spread físico extremo

El contrato de tres meses en la LME subió aproximadamente 40% en lo que va de 2026. Los forwards cotizaban en torno a US$6,41 por libra a finales de agosto, tras haber marcado un máximo histórico de US$6,73 por libra (US$14.850 por tonelada) el 17 de agosto en Londres. El 26 de agosto, el metal cerró a US$6,61 por libra, retrocediendo 1,42% en la sesión, pero aún operando cerca de niveles récord.

Más significativo que el precio absoluto es el spread de $434 por tonelada entre el contado y el contrato de tres meses, su nivel más alto en cinco años. Ese backwardation marca escasez física inmediata: el mercado paga una prima para tener el metal ahora. Los inventarios en almacenes de la LME cayeron casi a la mitad desde mediados de mayo tras una racha de 42 días consecutivos de descensos. William Osnato, director de investigación de datos de commodities de Barchart, señala que el principal impulsor de los precios elevados es la demanda de centros de datos y redes de distribución eléctrica para apoyar la rápida expansión de la industria de IA.

Cuatro motores que empujan al mismo tiempo

La confluencia es inédita. En ciclos anteriores, el cobre respondía a un solo motor dominante —China construyendo ciudades o el auge de commodities de los 2000—. Esta vez, cuatro vectores tiran simultáneamente:

A diferencia del litio —donde se investigan químicas alternativas para baterías— o de los semiconductores —donde nuevas fábricas pueden cerrar brechas en 3-5 años—, el cobre no tiene sustituto viable en la mayoría de aplicaciones eléctricas. La Agencia Internacional de Energía señaló que las minas existentes y planificadas solo pueden satisfacer aproximadamente el 70% de la demanda proyectada para 2035.

El lado de la oferta: minas viejas, grados bajos, capex difícil

La producción global alcanzará su pico en 2030 con 33 millones de toneladas y luego se estancará o caerá. Los grados de mineral en minas antiguas han caído aproximadamente 40% desde 1991, dejando a los operadores sin otra opción que extraer retornos decrecientes de sitios envejecidos. Abrir una nueva mina de cobre de clase mundial toma entre 10 y 15 años desde el descubrimiento hasta la producción comercial, y los depósitos de alta ley son cada vez más escasos.

Las disrupciones operativas agravan el panorama. Zijin Mining advirtió que las inundaciones en el complejo de cobre Kamoa-Kakula en la República Democrática del Congo podrían reducir su producción en hasta 57.000 toneladas este año. Codelco, el mayor productor mundial, enfrenta desafíos de producción continuos en 2026 a pesar de que los fuertes precios del cobre proporcionan incentivo económico para producción máxima. La oferta no responde con la velocidad que la demanda requiere.

Reciclaje: necesario pero insuficiente

S&P Global espera que la chatarra de cobre reciclada se duplique de 4 millones a 10 millones de toneladas para 2040. Aurubis AG, el mayor reciclador de cobre de Europa, invirtió €600 millones para duplicar la capacidad de producción de cobre secundario en sus instalaciones alemanas. Pero incluso duplicando el reciclaje, el déficit de 10 millones de toneladas persiste. El reciclaje ayuda, pero no cierra la brecha estructural.

El problema es aritmético: la demanda acumulativa de infraestructura nueva (centros de datos, redes de transmisión, flotas de EVs) requiere metal virgen a una escala que el reciclaje no puede cubrir. La chatarra de cobre proviene de equipos retirados; si la base instalada crece al ritmo proyectado, el pool de reciclaje también crece, pero con un desfase de décadas.

Implicaciones para quien opera

El mercado físico ya refleja tensión: el spread de $434 por tonelada entre contado y tres meses es señal de que los compradores industriales están compitiendo por metal disponible hoy. Un aumento en los envíos de cobre a Estados Unidos en anticipación de una posible decisión de imponer aranceles de importación está creando una severa escasez de mercado, drenando inventarios en Asia y Europa. Morgan Stanley proyecta un déficit de 600.000 toneladas para 2026 en su escenario base.

Analistas de Lean Research han señalado un rango de precio potencial de $11.000 a $12.500 por tonelada para 2026 como caso base, mientras que otros proyectan déficits de mercado de 124.000 toneladas en 2026 y 150.000 toneladas en 2027. La variación en pronósticos refleja incertidumbre sobre cuánto metal adicional puede extraerse de minas marginales si el precio sigue alto, pero la dirección es clara: la oferta está apretada y la demanda estructural apenas comienza.

Para traders, la pregunta no es si el cobre seguirá caro, sino cuánto tiempo puede mantenerse el backwardation físico antes de que la curva de futuros refleje completamente el déficit de largo plazo. Para inversores en mineras, el riesgo está en la ejecución: abrir una nueva mina toma una década, y los que operan activos envejecidos enfrentan costos crecientes por grados decrecientes. El rally del cobre en 2026 no es especulativo; es el mercado precalculando un problema de oferta que ya no tiene solución rápida.