Tesla y SpaceX caen por freno demócrata a centros de datos
Carlos Ramírez · Mercados Financieros ·
Dan Ives advierte que el 10% de los 800 a 1.000 centros de datos de IA planeados en EE.UU. no se construirán. Texas, con el 27% de la capacidad, es el epicentro del freno regulatorio.
Tesla opera con una caída del 1,94% a 390,77 dólares este miércoles, mientras SpaceX cede un 3,13% a 136,88 dólares. La razón no está en sus cuentas ni en sus operaciones: está en Washington. Los demócratas ganaron el control del Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato del martes, y Wall Street reacciona con una advertencia clara sobre el futuro de la infraestructura de <abbr title="Inteligencia Artificial">IA</abbr> en Estados Unidos.
Dan Ives, socio de Yorkville Ives & Co. y uno de los principales defensores de la IA en Wall Street, publicó una nota esta mañana en la que estima que el 10% de los centros de datos planeados en EE.UU. no se construirán ahora. En total, hay entre 800 y 1.000 centros de datos en fase de planificación o construcción. "No hay forma de suavizar que los demócratas tomando control especialmente del Senado crearán algunos obstáculos importantes para la legislación de IA y tecnología en Washington durante los próximos 2 años", escribió Ives.
El resto del sector relacionado con centros de datos tampoco se salvó. CoreWeave cae un 8,69%, IREN un 9,53%, Vertiv un 13,09% y Hut 8 lidera las pérdidas con un 20,67%. Ya reportamos ayer que los futuros del Nasdaq se desplomaron un 2% apenas se confirmó la victoria demócrata; hoy, con la sesión regular en marcha, las acciones directamente expuestas a la construcción de infraestructura de IA confirman el golpe.

Texas concentra el 27% de la capacidad planeada
El epicentro del problema es Texas. Según Wells Fargo, el 27% de los gigavatios de centros de datos planeados en Estados Unidos estaban destinados a ese estado. Pero el martes, la demócrata Gina Hinojosa ganó la gobernación tras hacer campaña a favor de límites más estrictos en el desarrollo de centros de datos. Ives la describió como una "política conocida por oponerse a centros de datos" y advirtió que "las preocupaciones sobre el futuro de la construcción de centros de datos en Texas son un problema real para los inversores en tecnología".
La victoria de Hinojosa rompe décadas de control republicano en el estado. Para la industria, significa que más de una cuarta parte de la capacidad planeada enfrenta ahora un escenario regulatorio más hostil. Goldman Sachs va más allá: anticipa que gobernadores demócratas en Texas, Georgia y Michigan "impondrán <abbr title="Suspensiones temporales de permisos o construcciones">moratorias</abbr> condicionales pendientes de nueva legislación que restrinja centros de datos", lo que podría eliminar ciertos beneficios fiscales y endurecer reglas ambientales, de agua y electricidad.
| Acción | Precio | Variación % |
|---|---|---|
| Hut 8 | $50,58 | -20,67% |
| Vertiv | $205,07 | -13,09% |
| IREN | $22,13 | -9,53% |
| CoreWeave | $49,07 | -8,69% |
| SpaceX | $136,88 | -3,13% |
| Tesla | $390,77 | -1,94% |
Musk gastó $474 millones sin resultado
Elon Musk fue el mayor donante político individual del ciclo electoral de 2026, con al menos 474 millones de dólares destinados a candidatos y organizaciones republicanas. Ese gasto no impidió que los demócratas tomaran ambas cámaras ni que Texas cambiara de manos. Ahora, dos de sus empresas más visibles —Tesla y SpaceX— pagan la factura en el mercado.
La conexión entre ambas compañías y los centros de datos no es directa en términos operativos, pero sí en el plano del ecosistema tecnológico y de la narrativa de inversión. SpaceX depende de infraestructura de comunicaciones satelitales que requiere centros de procesamiento de datos masivos; Tesla avanza en conducción autónoma y servicios de IA que también demandan capacidad de cómputo. Más allá de los fundamentales, el mercado castiga la exposición política: Musk apostó fuerte por un resultado que no llegó, y el mercado descuenta ahora un entorno regulatorio menos favorable.

La ralentización es estructural, no coyuntural
Ives caracterizó la "onda azul demócrata a través del Senado y la Cámara" como una "transformación sísmica que tendrá un impacto negativo en el ritmo de la construcción de la Revolución de IA en EE.UU. durante los próximos años". No habla de semanas ni de meses; habla de años. Si el 10% de los centros de datos no se construye, son entre 80 y 100 instalaciones que desaparecen del plan. Y si el 45% de la capacidad enfrenta moratorias condicionales, la geografía de inversión tecnológica en Estados Unidos cambia en tiempo real.
Brad Gerstner, CEO de Altimeter Capital, ya había alertado sobre 10 a 15 gigavatios de capacidad de centros de datos que podrían no conectarse a la red. Ahora, con el cambio político, esa advertencia deja de ser una posibilidad para convertirse en un escenario base. JPMorgan había advertido en octubre sobre el riesgo electoral para las acciones de IA, señalando que una victoria demócrata podría frenar el despliegue de centros de datos que sostienen el 45% del S&P 500.
Michael Hartnett, estratega de inversiones de Bank of America, fue más lejos antes de las elecciones: advirtió que una victoria demócrata en el Senado combinada con la gobernación de Texas podría llevar a una "gran caída" en acciones de más del 10% hacia fin de año. Esa combinación se dio. El S&P 500 subió un 1,88% este miércoles a 7.711,60 puntos, pero el sector tecnológico —y en particular las acciones vinculadas a infraestructura de IA— cuenta otra historia.
La caída de hoy no es un pánico irracional. Es un repricing de expectativas: menos capacidad, más fricción regulatoria, plazos más largos. Wall Street celebra la IA como la próxima mega-tendencia, pero si la infraestructura no se construye al ritmo esperado, esa tendencia se ralentiza. Y cuando se ralentiza, las valoraciones que descuentan crecimiento exponencial quedan expuestas.