Yields del Tesoro suben pese a datos débiles y Brooks advierte riesgo fiscal mayor

Andrés Valcárcel · Mercados Financieros · 2026-09-08

El bono a 10 años cotiza en 4.78% mientras la actividad económica decepciona. Para el economista de Brookings, el mercado descuenta deuda de $40 billones, no el ciclo.

El Treasury a 10 años cotiza este martes en 4,78%, apenas un punto básico por debajo del nivel del viernes pasado, pese a una racha de datos económicos que en condiciones normales habría empujado los rendimientos a la baja. Para Robin Brooks, economista sénior de la Brookings Institution, la persistencia de yields altos revela una presión de mercado más profunda de lo que aparenta: el foco ya no está en el ciclo económico, sino en la perspectiva de déficit y en los $40 billones de deuda acumulada por Estados Unidos.

Históricamente, cuando la actividad económica se debilita, los inversores compran bonos como refugio y los rendimientos caen. Esa mecánica se ha roto. Datos manufactureros, construcción y consumo privado han venido decepcionando desde julio, pero el <abbr title="Rendimiento o tasa de interés que paga un bono">yield</abbr> del bono a 10 años no ha cedido terreno. El viernes, tras el reporte de empleo de agosto que sorprendió al alza con 162.000 nuevos empleos frente a expectativas de 55.000 (el mayor upside desde 1998), el Treasury cerró en 4,79%. Hoy opera prácticamente en el mismo nivel.

Bessent duplica recompras, pero el mercado sigue presionado

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció a mediados de agosto que duplicaría el tamaño de las operaciones de recompra de bonos, llevándolas de $2.000 millones a por lo menos $4.000 millones por operación en el tramo de 10 a 30 años. En declaraciones a CNBC el 20 de agosto, Bessent señaló que los yields actuales no reflejan los fundamentales del mercado y destacó debilidad de <abbr title="Capacidad del mercado para absorber grandes volúmenes de compra o venta sin que el precio se mueva bruscamente">liquidez</abbr> particularmente en bonos a 30 años, que cotizaban entonces en 5,25%.

Brooks interpreta el esfuerzo de recompra como parte de una coordinación de política más amplia. «Contener la subida de yields a largo plazo es el enfoque singular de la política estadounidense en este momento», afirmó en su análisis. El problema: $4.000 millones mensuales son un gesto simbólico frente a un mercado que digiere cientos de miles de millones en nueva emisión cada trimestre, buena parte destinada a financiar el gasto corporativo en infraestructura de IA que, según Goldman Sachs, demandará 66 GW de potencia para 2027.

Yields del Tesoro suben pese a datos débiles y Brooks advierte riesgo fiscal mayor

Warsh reafirma hawkish stance en Jackson Hole

El 28 de agosto, el Chair de la Fed Kevin Warsh ofreció su discurso en el simposio de Jackson Hole con un tono más agresivo que en apariciones anteriores. Reafirmó el objetivo de 2% de inflación PCE y advirtió que la inflación sigue corriendo demasiado alta, responsabilidad que la Fed debe atender. Aunque no ofreció forward guidance explícita sobre alzas de tasas, el mercado interpretó el mensaje como una señal de que los recortes esperados para septiembre u octubre quedan fuera de la mesa mientras la inflación no ceda de forma sostenida.

Brooks ve en el discurso de Warsh el segundo pilar de la estrategia: reforzar la <abbr title="Reputación o confianza en la capacidad de un banco central para controlar la inflación">credibilidad anti-inflacionaria</abbr> de la Fed para evitar que las expectativas de inflación se desanclen y empujen yields aún más arriba. El mercado necesita creer que la Fed mantendrá tipos restrictivos el tiempo necesario; de lo contrario, la prima de riesgo en bonos largos sigue subiendo.

Un dato fuerte en medio de una racha débil

El reporte de empleo de agosto fue la única sorpresa positiva reciente. Los 162.000 nuevos empleos superaron ampliamente el consenso y marcaron el mayor upside desde 1998. Sin embargo, el dato no refleja crecimiento laboral anual sostenido: el promedio de creación mensual ronda los 80.000 empleos, por debajo del promedio de 2023-2024 pero por encima del ritmo de 10.000 mensuales que había marcado 2025 hasta julio. Un mes fuerte no cambia la tendencia; lo que cambia es que ni siquiera datos débiles en otras áreas lograron bajar yields.

Yields del Tesoro suben pese a datos débiles y Brooks advierte riesgo fiscal mayor

Yardeni rechaza la narrativa de crisis

No todos compran el diagnóstico de Brooks. Ed Yardeni, veterano analista de Wall Street, considera que los yields actuales reflejan una normalización hacia niveles pre-crisis financiera de 2008 y pre-COVID, no una señal de stress de deuda inminente. Para Yardeni, el rango de 4,00% a 5,00% en el bono a 10 años es esperable en una economía que crece (aunque desigualmente) y con inflación estructuralmente más alta que la década pasada.

La divergencia de interpretación no cambia los hechos: yields altos pese a datos débiles, recompras del Tesoro ampliadas, un Chair de la Fed que no ofrece alivio cercano y un mercado que, pese a un VIX en 15, muestra tensiones bajo la superficie. La cuestión práctica para quien opera bonos o acciones sensibles a tasas: si Brooks tiene razón, la presión sobre yields no cede con datos económicos normales. Si Yardeni tiene razón, el rango actual es el nuevo normal y conviene acostumbrarse. En cualquier caso, la <abbr title="Tasa de rendimiento ajustada por inflación esperada">tasa real</abbr> de largo plazo sigue comprimiendo múltiplos de valuación en renta variable y encareciendo financiamiento corporativo.

El mercado espera ahora el dato de inflación PCE de agosto, que se publicará en la tercera semana de septiembre. Ese número definirá si Warsh tiene margen para mantener el hawkish stance o si la Fed necesita recalibrar. Mientras tanto, el Tesoro sigue emitiendo, los yields siguen altos y Brooks sigue advirtiendo que esto no es una anomalía temporal.