S&P 500 cae 100% del tiempo tras alzas Fed: probabilidad salta a 66% para septiembre

Lucas Montero · Política Monetaria · 2026-09-06

36 años de datos muestran pérdidas seguras al mes siguiente de cada subida de tasas, pero ganancias del 12,5% al año. Warsh abandona la guía y el mercado oscila entre 49% y 66% a 10 días del FOMC.

La probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en la reunión del 16 de septiembre saltó de 49% a 66,1% tras el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole el lunes 31 de agosto, según el CME FedWatch. El dato más reciente, del 6 de septiembre, la sitúa en 58,4% — una moderación que refleja ajustes conforme llegan nuevos datos económicos. Pero la historia advierte: en los últimos 36 años, el S&P 500 cayó el 100% de las veces un mes después de cada una de las cinco alzas de 25 puntos base implementadas por la Fed.

Corto plazo contra largo plazo

La estadística es brutal para quien opera con horizonte mensual. Cada vez que la Fed subió tipos en incrementos de 25 puntos base desde 1983, el S&P registró pérdidas al mes siguiente sin excepciones. A tres meses, el índice fue menor el 80% de las veces, con una caída promedio de 2,7%, según datos de Carson Investment Research revisados por Yahoo Finance.

Pero al año la película se invierte. El S&P 500 subió el 100% de las veces doce meses después de cada una de esas alzas, con un promedio de +12,5%. Más amplio aún: durante los siete ciclos de múltiples alzas desde 1983, el índice promedió +10% desde la primera subida hasta la última del ciclo. La bifurcación temporal es crítica: un trader intradiario enfrenta viento en contra estadístico inmediato; un inversor de posición, viento a favor estructural.

Warsh marca territorio en Jackson Hole

Kevin Warsh, juramentado el 22 de mayo como sucesor de Jerome Powell, usó su intervención del 31 de agosto para dejar claro que «el foco predominante de la Fed debe estar ahora en los precios». Agregó que «la responsabilidad de 65 meses de inflación elevada y sostenida recae completamente en el banco central», según recogió NPR. Warsh evitó comprometerse con forward guidance explícita y descartó anclar las decisiones del FOMC a una función de reacción predecible.

El giro operativo es real. Aunque reconoció que los datos inflacionarios del verano fueron mejores de lo esperado, aclaró que no reflejan una mejora significativa en las tendencias subyacentes. La inflación anualizada llegó a 4,2% en mayo, impulsada por aranceles y el conflicto con Irán — el doble del objetivo del 2% que la Fed persigue. Las tasas se mantienen en el rango 3,50%-3,75% desde diciembre de 2025, y el mercado descuenta que ese piso puede subir en diez días.

Probabilidades que oscilan 17 puntos en seis días

La volatilidad de las expectativas refleja la ausencia de guía clara. El lunes 31 de agosto, tras Jackson Hole, el mercado asignó 66,1% de probabilidad a la subida del 16 de septiembre. Era un salto de 17 puntos porcentuales respecto al 49% previo. Pero el dato del 6 de septiembre la sitúa en 58,4% — aún mayoría, pero con margen de maniobra.

La oscilación no es ruido: es el mercado intentando leer a un presidente de la Fed que deliberadamente no telegrafía. Warsh rompió con la práctica comunicacional de Powell, que solía preparar al mercado semanas antes de cada movimiento. Ahora los futuros de fondos federales se ajustan en tiempo real con cada dato macro que sale, sin la red de seguridad de una narrativa oficial previa.

El CPI del 11 de septiembre como última pieza

Faltan cinco días para el dato que puede definir la decisión. El CPI de agosto se publica el 11 de septiembre, cinco días antes de la reunión del FOMC. Si muestra reaceleración, la probabilidad de alza puede volver a territorio de 70% o más; si confirma enfriamiento continuado, puede caer por debajo del 50% y convertir septiembre en una pausa técnica.

En las actas del FOMC de julio, tres de los doce miembros votantes apoyaron una alza de 25 puntos base, mientras que la mayoría favoreció mantener tasas sin cambios. Esa división interna amplifica el peso del CPI: Warsh necesita un dato que justifique mover al comité hacia consenso hawkish o, al menos, que no lo contradiga. El presidente ha dejado claro que la responsabilidad es del banco central, no de Trump — quien ha pedido tasas bajas de forma pública y reiterada. Pero Warsh opera con independencia factual: su prioridad declarada son los precios, no la presión política.

Qué hacer con el dato histórico

La estadística de 36 años no es garantía, pero sí patrón verificable. Para un trader que entra largo en índices justo antes o después del anuncio del 16 de septiembre, la historia sugiere que el mes siguiente será negativo. Para un inversor con horizonte de un año, el patrón histórico apunta a ganancias del doble dígito. La diferencia no es de opinión, sino de calendario.

Si el FOMC sube 25 puntos base el 16 de septiembre, el rango pasará a 3,75%-4,00%. El mercado ya lo descuenta con probabilidad mayoritaria, pero la reacción de corto plazo en renta variable puede ser brusca. Los que operan volatilidad deberían vigilar el VIX, que el viernes cerró en 14,53 puntos (+1,47%) — niveles aún bajos pero con tendencia alcista en las últimas sesiones. El bono a 10 años cotiza en 4,78% (+0,46% en el día), reflejando expectativas de tipos más altos por más tiempo.

Warsh eliminó la hoja de ruta. Quedan diez días, un dato de CPI y un comité dividido. El S&P 500 cerró el viernes en máximos relativos del año, pero si la historia se repite, ese nivel puede no sostenerse en octubre. Al año, otro cantar. Los traders en formación deben decidir en qué calendario operan; el dato histórico no miente, pero aplica a ventanas temporales distintas con resultados opuestos.