Skin in the game con riesgo: Xi podría llevar a BYD y CATL a Washington pese a lista militar
Carlos Ramírez · Geopolítica · 2026-09-19
La delegación empresarial para la cumbre del 24 de septiembre incluye fabricantes de EVs y baterías que el Pentágono señaló por supuestos vínculos militares. Las invitaciones finales salen en días.
Xi Jinping prepara una delegación empresarial para la cumbre de Washington del jueves 24 de septiembre que incluye a BYD, CATL, Xiaomi, Gotion y Wanxiang Group, según confirmaron tres fuentes a Reuters el jueves. La paradoja: varias de esas empresas están en las listas militares del Pentágono y enfrentan aranceles del 100% sobre sus productos en Estados Unidos.
El movimiento es inusual. Xi raramente viaja al extranjero con ejecutivos corporativos desde que Beijing lanzó los crackdowns regulatorios en tecnología, educación e inmobiliaria a partir de 2020. Llevar justamente a fabricantes de vehículos eléctricos y baterías que Washington señala como riesgos de seguridad nacional es una apuesta de señalización económica con alto riesgo regulatorio.
Quiénes van y qué buscan
Las empresas bajo consideración incluyen a BYD (fabricante líder de vehículos eléctricos), Xiaomi (expandido recientemente a EVs), CATL y Gotion (fabricantes de baterías), Hisense (electrónica de consumo), Wanxiang Group (proveedora de autopartes) y Bank of China. El conglomerado agrícola COFCO Group también está en la lista preliminar.
El objetivo declarado: señalar la disposición de China a apoyar inversión y lazos comerciales con EE. UU., mientras ofrece a la Casa Blanca posibles victorias económicas de cara a las elecciones de mitad de término. Como ya publicamos, la cumbre tiene en la agenda oficial inteligencia artificial, guerra comercial y el yuan; en la agenda real, quién domina la infraestructura tecnológica de la próxima década.

El escrutinio regulatorio que pesa sobre la delegación
Aquí está el problema. CATL fue incluida en la Lista de Empresas Militares Chinas del Departamento de Defensa en enero de 2025. El Pentágono añadió a BYD a su lista actualizada en junio de 2026, citando afiliaciones de fusión militar-civil, conexiones estatales y participación en programas industriales gubernamentales.
- Ford obtiene tecnología de baterías de CATL para su planta de Michigan, un acuerdo que ha enfrentado críticas de legisladores estadounidenses.
- Gotion demanda al municipio de Green Charter en Michigan por intentar bloquear su planta de componentes de vehículos eléctricos de $2.36 mil millones.
- Wanxiang acordó en diciembre pagar más de $53 millones para resolver un caso del Departamento de Justicia sobre derechos de antidumping.
Washington impone un arancel del 100% a los vehículos eléctricos chinos. Los fabricantes estadounidenses de autos han instado a Trump a no abrir el mercado a fabricantes chinos, aunque Trump dijo la semana pasada que apoyaría que empresas chinas construyan autos en EE. UU.
El precedente de 2015 y por qué este viaje es distinto
La última delegación empresarial significativa que Xi llevó a Estados Unidos fue en 2015. Incluyó fundadores y ejecutivos de Alibaba Group, Tencent y bancos estatales chinos. Durante esa visita, China firmó un acuerdo de $38 mil millones para 300 aeronaves Boeing.
Pero el contexto de 2026 es radicalmente diferente. En 2015, Washington veía la inversión china como oportunidad; Beijing celebraba el auge de sus gigantes tecnológicos. Hoy, Washington trata la inversión china como riesgo de seguridad nacional; Beijing mantiene bajo vigilancia estricta a sus empresas privadas tras años de crackdowns regulatorios.
La confirmación pendiente y el timing político
Las empresas chinas fueron instruidas a prepararse, sujeto a confirmación en la reunión del fin de semana 20-21 de septiembre entre el Secretario del Tesoro Scott Bessent y el Viceprimer Ministro chino He Lifeng. Bessent planeaba discutir <abbr title="Inteligencia Artificial">IA</abbr>, comercio, tierras raras y cuestiones económicas cuando se reuniera con He Lifeng en Nueva York ese fin de semana, antes de la cumbre Trump-Xi.
El timing no es casual. La cumbre ocurre a semanas de las elecciones de mitad de término. Una delegación empresarial china que promete inversión y empleos en EE. UU. puede ofrecerle a Trump un titular económico antes de que los votantes acudan a las urnas. Pero ese titular choca con la realidad regulatoria: aranceles del 100%, listas del Pentágono y demandas legales en curso.

Qué dice el mercado
BYD cotizó el viernes en $72.97 en el mercado estadounidense, con una caída de 1.72% en la sesión. Ese precio sitúa a la acción prácticamente en su mínimo de 52 semanas ($72.96), un retroceso de 20.2% desde su máximo anual de $74.09. En términos técnicos, eso coloca a BYD en territorio de bear market para su ADR.
El mercado no está comprando la narrativa de apertura. Los inversores ven aranceles del 100%, listas militares del Pentágono y un Congreso estadounidense hostil a la inversión china en sectores estratégicos. Una cumbre presidencial puede cambiar el tono, pero cambiar la política regulatoria requiere más que una foto y un comunicado conjunto.
La señal que envía Xi al llevar justamente a estas empresas es clara: China quiere que Washington reconsidere el muro regulatorio en EVs y baterías. La señal que envía el mercado al valorar a BYD cerca de mínimos anuales también es clara: nadie espera que eso ocurra pronto.
Las invitaciones finales saldrán en los próximos días. El Departamento de Estado aprobará o no las visas. La brecha tecnológica entre China y EE. UU. en sectores clave sigue ampliándose, y una delegación empresarial no va a cerrarla. Pero puede abrir conversaciones sobre acceso al mercado que hoy están bloqueadas. O puede confirmar que ese acceso seguirá cerrado por razones de seguridad nacional, independientemente de cuántos ejecutivos suban al avión con Xi.