Ford sube 3,2% tras rechazar ultimátum de Duffy
Patricia López · Geopolítica · 2026-09-10
El Transportation Secretary atacó los vínculos con CATL el martes. Ford lo llamó «wrongheaded» y la Casa Blanca defendió a la automotriz 24 horas después. La administración Trump se contradice en público.
Ford cotiza este jueves a $13,89, subiendo 3,2% en una sesión en la que la administración Trump muestra grietas públicas sobre cómo tratar a la automotriz. El martes 8 de septiembre, el Transportation Secretary Sean Duffy envió una carta al CEO Jim Farley exigiendo que corte vínculos con CATL y otras empresas chinas por riesgo de seguridad nacional. Ford respondió llamando la carta un intento «equivocado» de capturar titulares. Un día después, la Casa Blanca publicó que Ford es una «GRAN compañía estadounidense».
La carta de Duffy: cuatro frentes de dependencia china
Duffy citó en su carta del martes la «continua dependencia de Ford en tecnología licenciada de CATL» en la planta de baterías de Marshall, Michigan. El documento señaló cuatro áreas problemáticas: la tecnología CATL en Michigan, la fábrica conjunta con Geely en España, negociaciones en curso con BYD sobre componentes híbridos, y un supuesto plan de Farley para facilitar empresas conjuntas chinas en Estados Unidos.
El argumento regulatorio es directo: la ley china obliga a CATL a cooperar con agencias de inteligencia de Beijing. CATL aparece en la lista de «empresas militares chinas» del Departamento de Defensa desde 2025. Duffy escribió que cuando una empresa «elige intencionalmente profundizar dependencias operacionales en competidores estratégicos, no actúa como el socio confiable que el público estadounidense y el DOT requieren».

Farley rechaza los cargos en el Wall Street Journal
El CEO respondió el miércoles en WSJ describiendo la carta como «malentendidos básicos, falsedades, usa las palabras que quieras». Sobre el supuesto marco de empresas conjuntas chinas en suelo estadounidense, Farley fue tajante: «N-O, punto. Eso es completamente falso. Ford no propone ningún marco descrito en la carta».
Ford aclaró públicamente que el acuerdo con CATL es un acuerdo limitado de licencia de tecnología y servicios, no una empresa conjunta ni una operación de manufactura de propiedad extranjera. Ford es propietaria de la planta, controla la operación y es el empleador de los 1.700 trabajadores que espera contratar en el sitio. La inversión total en Marshall suma $3 mil millones.
Casa Blanca vs. Transportation: contradicción en menos de 24 horas
El miércoles por la noche, la cuenta de Rapid Response de la Casa Blanca en X publicó que «Ford es una GRAN compañía estadounidense». Eso ocurrió menos de 24 horas después de que Duffy acusara a Ford de generar vulnerabilidades de seguridad nacional. La administración también destacó el mes pasado la repatriación de producción de Lincoln desde China como ejemplo de manufactura estadounidense en crecimiento. Duffy ahora ataca la misma estrategia que Lutnick promocionó en televisión.
Para quien opera Ford o proveedores del sector EV, esta fragmentación regulatoria es volatilidad institucional impredecible. La acción cayó 4,2% el martes tras la carta de Duffy (cerró en $14,00). Hoy recupera parte de esa caída, pero el riesgo sigue abierto: Ford tiene en juego hasta $900 millones en créditos fiscales bajo la <abbr title="Ley de Reducción de la Inflación, aprobada en 2022, que otorga créditos a vehículos eléctricos fabricados en EEUU">Inflation Reduction Act</abbr>, contratos de defensa y percepción pública.

El dilema del 72,8%: China controla las baterías globales
El contexto que complica cualquier ultimátum a Ford es matemático. Siete empresas chinas controlan el 72,8% del mercado global de baterías <abbr title="Vehículos eléctricos">EV</abbr> (datos de enero a julio de 2026). CATL por sí sola representa el 39,9%. Cortar vínculos con tecnología china en baterías puede ser políticamente correcto, pero económicamente irrealista a corto plazo. Estados Unidos no tiene fabricantes de baterías a escala comparable; la planta de Marshall precisamente intenta cerrar esa brecha usando licencia de CATL sin manufactura directa china.
- CATL: 39,9% de cuota global de baterías EV (enero–julio 2026)
- Siete firmas chinas: 72,8% del mercado global combinado
- Marshall, Michigan: 60% de construcción completada, 20 GWh anuales proyectados
- Inversión total de Ford: $3.000 millones en la planta
El gobierno puede obligar a innovación local, pero no puede fabricar economías de escala de la noche a la mañana. La guerra comercial con Canadá ya demuestra que las represalias tienen costos reales: Ottawa activó aranceles del 50% sobre $27,6 mil millones en productos estadounidenses. Añadir a Ford a la lista de empresas sancionadas podría frenar la repatriación de manufactura que la propia administración Trump promociona.
Qué sigue para Ford y el sector automotriz
Ford enfrenta incertidumbre regulatoria sin precedente de resolución clara. Duffy tiene autoridad sobre contratos de transporte y puede influir en revisiones de seguridad nacional, pero no puede unilateralmente bloquear acuerdos de licencia privados sin una orden ejecutiva o legislación del Congreso. La Casa Blanca aún no ha emitido directriz oficial que respalde o contradiga formalmente a Duffy.
Para traders: la volatilidad de Ford seguirá ligada a titulares políticos más que a fundamentales operativos. La planta de Marshall está 60% completa; detenerla ahora implicaría $1.800 millones de inversión hundida y 1.700 empleos en un estado clave (Michigan). Difícil que la administración Trump ejecute ese escenario, pero el ruido regulatorio puede mantener la acción bajo presión mientras dure la contradicción interna.