Ucrania alcanza Siberia y golpea el santuario del gas ruso en el Ártico

Carlos Ramírez · Geopolítica · 2026-09-10

Drones ucranianos viajaron 3.000 km para atacar dos plantas de condensado en Yamalo-Nenets, la región que produce el 90% del gas natural ruso. El gas europeo cotiza por encima de €80/MWh, niveles no vistos desde diciembre de 2022.

Ucrania ejecutó el miércoles 9 de septiembre el ataque más profundo a territorio ruso desde el inicio de la guerra: drones recorrieron más de 3.000 km para golpear dos plantas de procesamiento de condensado de gas en Yamalo-Nenets, en la zona ártica siberiana. Las Fuerzas de Operaciones Especiales ucranianas confirmaron impactos en Novy Urengoy y Purovsky, instalaciones que hasta ayer Moscú consideraba fuera del alcance de Kyiv. El gas europeo cerró ese día en €80.99 por MWh, subiendo alrededor del 6.8%, y este jueves cotiza por encima de €80, el nivel más alto desde enero de 2023.

Dmitry Artyukhov, gobernador de la región, confirmó el ataque en Novy Urengoy y declaró que fue «repelido», aunque los escombros del dron causaron un incendio. No reportó muertes ni heridos, pero admitió que se está determinando la extensión del daño. Por su parte, el fabricante ucraniano de drones Fire Point aseguró «golpes directos confirmados» en ambas plantas.

Ucrania alcanza Siberia y golpea el santuario del gas ruso en el Ártico

Capacidad nominal, no flujos inmediatos

La Planta de Tratamiento de Condensado de Novy Urengoy tiene una capacidad de diseño de 19.5 millones de toneladas anuales; la de Purovsky procesó 13.4 millones de toneladas en 2025. Capacidad combinada: 32.9 millones de toneladas al año. Estas instalaciones procesan condensado de gas (un líquido ligero que se extrae junto al gas natural), no extraen directamente. El ataque no interrumpe flujos de gas a corto plazo, pero señala que ninguna infraestructura rusa queda fuera de alcance ucraniano.

A lo largo del verano, Ucrania ha golpeado casi todas las refinerías rusas dentro del rango de sus drones, eliminando aproximadamente el 43% de la capacidad total de refinería. El patrón es claro: infraestructura energética como objetivo prioritario, no para cortar suministros de inmediato sino para erosionar la capacidad de exportación y los ingresos en divisas del Kremlin.

Gas europeo sube, pero no solo por el Ártico

El <abbr title="Mercado de futuros de gas natural en Europa, referencia TTF holandés">gas europeo</abbr> cotiza este jueves por encima de €80/MWh, pero atribuir la subida únicamente al ataque ucraniano sería simplificar. El contexto incluye múltiples presiones: los ataques en Oriente Medio han llevado a Qatar a suspender envíos e invocar fuerza mayor hasta el otoño, ralentizando inyecciones de inventario europeo y dejando las reservas por debajo del promedio estacional. El invierno se acerca y la demanda por calefacción presiona al alza.

El ataque a Yamalo-Nenets no toca flujos presentes, pero redefine el mapa de vulnerabilidades. Traders en futuros TTF ya están incorporando una prima de riesgo más alta: si Ucrania puede alcanzar instalaciones a 3.000 km, ¿qué más puede alcanzar? Esa pregunta no tiene respuesta tranquilizadora desde Moscú.

El objetivo real puede no ser el gas, sino el rublo

Yamalo-Nenets exporta gas y condensado de bajo costo principalmente a Asia. Disrupciones repetidas en Siberia —aunque no corten suministros de inmediato— limitan los ingresos en divisas del Kremlin y presionan el rublo, que ya acumula debilidad frente al dólar este año. El contexto político importa: Trump mencionó ayer conversaciones con Putin sobre posibles negociaciones. Cada ataque ucraniano profundiza la mesa de negociación desde una posición más fuerte.

La economía de guerra rusa depende de exportaciones energéticas baratas. Si Ucrania puede alcanzar el corazón de esa cadena de suministro —incluso sin destruirla por completo—, la señal para inversores y para Moscú es la misma: la retaguardia segura ya no existe. Yamal era el último santuario. Ya no lo es.

El Brent cotiza este jueves en $101.97 (+0.75%), reflejando tensiones energéticas globales que van desde el cierre de rutas en Oriente Medio hasta la nueva vulnerabilidad rusa. El crudo responde a múltiples frentes; el gas europeo, también. Pero ahora hay un dato nuevo en la ecuación: Siberia dejó de ser zona segura. Y eso cambia el cálculo de riesgo en cada contrato de energía que tenga exposición a Rusia.