Trump nombra a Jay Clayton czar de IA pese a su pasado anticripto
Andrés Valcárcel · Geopolítica · 2026-10-04
Trump designa a Jay Clayton, Director de Inteligencia Nacional y ex presidente de la SEC, como czar de IA. El mismo que lanzó 57 acciones contra firmas de cripto ahora venderá autorregulación mientras la FTC investiga a OpenAI.
Donald Trump designó el sábado a Jay Clayton, actual Director de Inteligencia Nacional, para liderar la política de inteligencia artificial de la administración. Clayton encabezará una task force de 120 días que investigará riesgos y oportunidades de la <abbr title="Inteligencia artificial">IA</abbr> y recomendará qué responsabilidades debe asumir el gobierno federal. Mantendrá su cargo al frente de las 18 agencias de inteligencia mientras conduce el grupo de trabajo, confirmó The Wall Street Journal.
La paradoja es evidente. Clayton construyó su reputación como presidente de la <abbr title="Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos">SEC</abbr> entre 2017 y 2020 persiguiendo activos digitales con mano dura: lanzó 57 acciones de cumplimiento contra firmas de cripto e <abbr title="Initial Coin Offering, oferta inicial de monedas">ICO</abbr>, creó la Cyber Unit y aplicó lo que el sector llamó «regulation-by-enforcement». Ahora debe vender autorregulación a los labs de IA y convencer al mercado de que un acuerdo «moralmente vinculante» sin sanciones ni auditorías obligatorias basta para supervisar la tecnología que Trump llama «la próxima Revolución Industrial».
De Wall Street a seguridad nacional
Clayton fue jurado como noveno Director de Inteligencia Nacional el 3 de agosto de 2026, tras una audiencia contenciosa en el Senado en la que se negó a reconocer directamente que Trump perdió las elecciones de 2020. Antes sirvió como Fiscal de EE.UU. para el Distrito Sur de Nueva York. Su nombramiento como czar de IA consolida la estrategia de Trump de tratar la inteligencia artificial como cuestión de seguridad nacional antes que de regulación tradicional.
Trump lleva meses rechazando regulaciones estrictas sobre IA, argumentando que frenar el desarrollo daría ventaja a los labs chinos y que la aplicación de la ley federal existente puede lidiar con actores malignos. En septiembre proyectó que la IA podría representar hasta el 25% del PIB estadounidense y se plantó contra «cualquier intento de construir un esquema globalista para controlar» la tecnología.

Autorregulación sin sanciones, investigación con dientes
El nombramiento llega cuatro días después de que Trump reuniera a los CEO de OpenAI, Anthropic, Google, Meta, Nvidia y Palantir en la Casa Blanca. El martes 29 de septiembre, Jensen Huang, Dario Amodei, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Alex Karp y Greg Brockman firmaron un compromiso «moralmente vinculante» que Trump llamó «casi como una constitución». El acuerdo promete múltiples capas de controles internos y auditorías externas, pero no incluye plazos, sanciones ni obligación de auditoría por terceros.
La realidad tardó 24 horas en aparecer. El miércoles 30 de septiembre, un día después del almuerzo, la <abbr title="Comisión Federal de Comercio">FTC</abbr> divulgó una amplia investigación de seguridad sobre OpenAI y Anthropic. Mientras la administración se opone a nuevas normas de IA, ha dejado claro que las leyes existentes aún aplican. La brecha entre el discurso de autorregulación y las acciones de enforcement es precisamente el terreno que Clayton conoce mejor.
- Task force de 120 días para investigar riesgos, oportunidades y recomendar responsabilidades federales en IA.
- Doble rol: Clayton mantiene su cargo como Director de Inteligencia Nacional mientras lidera la política de IA.
- Segundo czar: David Sacks fue czar de IA al inicio del segundo mandato de Trump antes de salir de la Casa Blanca; aún asesora al presidente en el tema.
- Enfoque de seguridad nacional: Clayton llama a la IA un asunto de seguridad nacional pero se opone a pausar su desarrollo.
El conflicto de los dos sombreros
Clayton supervisará el desarrollo de una tecnología cuyas implicaciones de seguridad nacional él mismo tendrá que evaluar desde su otro cargo. Lidera 18 agencias de inteligencia que vigilan amenazas extranjeras y ciberseguridad; simultáneamente conducirá la política que define cuánto pueden innovar libremente los labs de IA sin supervisión regulatoria. La pregunta obvia es si quien tiene acceso a inteligencia clasificada sobre riesgos de IA puede, al mismo tiempo, defender públicamente que no se necesitan nuevas reglas.

Trump ha dejado claro que su prioridad es competir con China, no frenar a los innovadores estadounidenses. La semana pasada, en la Asamblea General de la ONU, se opuso explícitamente a esquemas multilaterales de control de IA. Su argumento es consistente: primero ganar la carrera tecnológica, luego lidiar con las consecuencias. Clayton tendrá que traducir esa visión en recomendaciones concretas en cuatro meses, mientras balancea dos roles que rara vez han coexistido en una misma persona.
El historial de Clayton en la SEC demuestra que sabe usar las herramientas existentes con agresividad cuando decide aplicarlas. La incógnita es si esa filosofía de enforcement duro se trasladará a la IA o si, como sugiere su nombramiento en un gobierno hostil a nueva regulación, el enfoque será radicalmente distinto. La respuesta llegará antes de febrero de 2027, cuando expire el plazo de 120 días de la task force.