Safe haven petrolero: Canadá empuja 4M bpd al Golfo mientras escala la guerra comercial

Carlos Ramírez · Geopolítica · 2026-09-11

Ottawa inaugura nueva terminal en Houston y refuerza flujos récord justo cuando los aranceles bilaterales tocan máximos. El crudo sigue exento: representa el 62% de las importaciones estadounidenses y no hay sustituto a corto plazo.

Canadá exportó poco más de 4 millones de barriles diarios a Estados Unidos en el primer semestre de 2026, un volumen récord que se mantiene intacto pese a la escalada arancelaria más intensa en décadas. En junio, las exportaciones canadienses de crudo fueron 6,4% superiores al año anterior, según el Canada Energy Regulator. Mientras $27.600 millones en bienes estadounidenses pagan hasta 50% de arancel desde esta semana, el petróleo permanece explícitamente exento de la guerra comercial.

La razón es simple: Estados Unidos no puede prescindir de ese crudo. Canadá representó el 62% de las importaciones de crudo de EE.UU. en 2024, seguido por México con apenas 7%, según la American Petroleum Institute. No hay segunda fuente comparable ni infraestructura para reemplazar ese volumen en años.

La excepción energética

El petróleo canadense es el único activo comercial bilateral que atraviesa la brecha arancelaria sin fricciones. Ottawa activó esta semana tasas de hasta 50% sobre 629 productos, desde <abbr title="Dispositivos móviles inteligentes">smartphones</abbr> hasta muebles; Washington respondió con prohibiciones sobre lácteos y alcohol canadienses. Pero el crudo sigue fluyendo sur sin interrupciones, protegido por una integración de infraestructura construida durante más de 70 años.

En 2025, Canadá exportó un récord de 4,3 millones de barriles diarios, con 3,9 millones —poco más del 90%— destinados a EE.UU. Ese flujo no solo se mantiene en 2026: se refuerza. Enbridge inauguró en julio su terminal portuaria en Houston (EHOT), dando al crudo pesado canadiense acceso directo a las refinerías de la costa del Golfo y a muelles de exportación. La compañía planea expandir la capacidad de almacenamiento de 2,5 a 15 millones de barriles, consolidando una apuesta de largo plazo en el mercado más estratégico de EE.UU.

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Infraestructura como escudo geopolítico

El Medio Oeste sigue siendo el mayor receptor, procesando 2,92 millones de barriles diarios canadienses en el primer semestre de 2026, según datos de la U.S. Energy Information Administration. Pero la costa del Golfo —donde se concentra la mayor capacidad mundial de refinación de crudo pesado— ha visto caer su participación: de 526.000 bpd en 2024 a aproximadamente 337.000 bpd en la primera mitad de 2026. La nueva terminal de Enbridge busca revertir esa caída.

Al mismo tiempo, Canadá amplía su salida al Pacífico. La expansión de Trans Mountain triplicó casi la capacidad del oleoducto a 890.000 bpd cuando entró en servicio en el segundo trimestre de 2026; el sistema alcanzó capacidad plena por primera vez en junio. Trans Mountain ahora planea agregar otros 90.000 bpd en el cuarto trimestre y 210.000 bpd al cierre de 2028, abriendo el mercado asiático como válvula de escape ante cualquier disrución con EE.UU.

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El desajuste químico que blinda el comercio

La dependencia estadounidense no es solo de volumen: es química. Las refinerías de la costa del Golfo fueron construidas y expandidas en los años ochenta y noventa para procesar crudo pesado y ácido de Venezuela y México. Ese sistema quedó diseñado para un perfil de barriles que ya no llega: la producción venezolana cayó por sanciones y colapso operativo; la mexicana, por declive de campos maduros.

El auge del <abbr title="Petróleo extraído de formaciones de esquisto mediante fracturación hidráulica">esquisto</abbr> convirtió a EE.UU. en el mayor productor de crudo del mundo, pero la mayoría de esa producción es ligera y dulce, incompatible con la configuración de las refinerías del Golfo. Canadá llena ese hueco con barriles pesados de Alberta, técnicamente idénticos a los que esas plantas fueron diseñadas para procesar. «Las refinerías fueron diseñadas para tipos pesados de Venezuela y México», explicó Joe Calnan, vicepresidente de energía del Canadian Global Affairs Institute, «haciendo que sean un ajuste natural para barriles canadienses».

El Brent cotiza hoy en $106,11, presionado por disrupciones en el Estrecho de Ormuz y sanciones sobre Irán. Pero el crudo canadiense opera con descuento frente al <abbr title="West Texas Intermediate, referencia de crudo ligero estadounidense">WTI</abbr> por su mayor densidad, lo que lo hace aún más atractivo para refinerías configuradas para maximizar márgenes con pesados baratos.

Enbridge prevé que la terminal EHOT maneje volúmenes crecientes a medida que la capacidad de almacenamiento se multiplique por seis en los próximos años. Esa expansión no es especulativa: responde a contratos de largo plazo con refinerías que no tienen alternativa técnica ni económica al crudo canadiense. Mientras los aranceles suban en bienes manufacturados, el petróleo seguirá cruzando la frontera como si la guerra comercial no existiera.