Shanghai rebota 0,94%: Trump retrasa informe sobre aranceles del 7,5% hasta tras la cumbre

María González · Geopolítica · 2026-09-20

El presidente estadounidense congeló el informe sobre capacidad manufacturera china cuatro días antes de recibir a Xi Jinping. El tono público cambió, pero la tregua comercial vence en noviembre.

Donald Trump llama ahora a Xi Jinping «great gentleman» y dice que se llevan muy bien. A cuatro días de la visita de estado del líder chino a Washington, el tono público cambió: de adversario comercial a socio con el que «tenemos una relación muy buena». Pero los hechos cuentan otra historia. La administración pospuso hasta después del jueves 24 de septiembre la publicación del informe que recomendaba un arancel del 7,5% sobre bienes chinos por exceso de capacidad manufacturera, según reportó Bloomberg el viernes 18 citando fuentes oficiales.

El mercado leyó pausa, no paz. El Shanghai Composite cerró el sábado 19 en 3.911,9 puntos, subiendo 0,94%, rebotando ante la expectativa de que Washington podría ofrecer concesiones en la mesa. Los <abbr title="Fondos cotizados que replican el comportamiento de un índice o cesta de activos">ETFs</abbr> de acciones chinas en EE.UU. también terminaron la semana en verde: MCHI ganó 0,76% y GXC avanzó 1%.

El 7,5% que completa el límite pactado

Ese 7,5% no es un número al azar. China confirmó el 27 de julio que Washington se comprometió a limitar <abbr title="Aranceles que sustituyen a otros previamente aplicados">aranceles sustitutivos</abbr> sobre bienes chinos al 20%. La tasa actual está en 12,5%. Quedan exactamente 7,5 puntos porcentuales de margen. Aplicar ese incremento mantendría a EE.UU. técnicamente dentro del límite pactado, pero agotaría por completo la tolerancia de la tregua comercial firmada en mayo.

Shanghai rebota 0,94%: Trump retrasa informe sobre aranceles del 7,5% hasta tras la cumbre

La cumbre bilateral del 24 de septiembre definirá si esa pausa se convierte en cancelación o en aplazamiento breve. Jamie Dimon y Jane Fraser estarán en la cena de estado, junto con los CEOs de OpenAI, Nvidia, Apple y Qualcomm. Trump los invitó porque, según declaró un portavoz de la Casa Blanca, «siempre priorizará hacer buenos negocios para el país». La pregunta es qué negocios se cierran y a qué precio.

Retórica suave, calendario duro

Trump construyó su carrera política atacando a China por pérdida de empleos manufactureros. Una década después, el lenguaje es distinto. «Tenemos una relación comercial muy buena y, ya sabes, son un competidor y todo eso, pero tenemos una relación muy buena con el presidente Xi», dijo este mes. Ese cambio de tono no es gratuito: Xi aceptó viajar a la Casa Blanca tras la visita de Trump a Beijing en mayo, cuando ambos acordaron una «Relación Estratégica Constructiva y Estable» y establecieron juntas comerciales bilaterales.

Pero la tregua comercial firmada entonces vence el 10 de noviembre. Quedan ocho semanas. Si no hay extensión, todo vuelve a la mesa: aranceles, restricciones tecnológicas, compras comprometidas de productos agrícolas. China se comprometió en mayo a adquirir al menos 17.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses anuales hasta 2028 y aprobó inicialmente 200 aviones Boeing. Esos acuerdos necesitan renovación o caducan.

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La delegación empresarial china incluye fabricantes de vehículos eléctricos y baterías que el Pentágono señaló por supuestos vínculos militares. Xi lleva a la mesa empresas que Washington ve como amenaza estratégica. Esa decisión envía un mensaje: skin in the game, literalmente.

Qué negocia Bessent este fin de semana

El secretario del Tesoro Scott Bessent se reúne este fin de semana con el viceprimer ministro chino He Lifeng para las negociaciones preparatorias finales. Sobre la mesa: extensión de la tregua, límites a restricciones tecnológicas sobre semiconductores y acceso a cadenas de suministro críticas. Goldman Sachs midió hace dos días las expectativas del mercado: cautela controlada y apuestas divididas entre inversores offshore y onshore.

El congelamiento del 7,5% es palanca, no concesión. Trump ha usado repetidamente advertencias de aranceles para presionar a socios comerciales, según documentó Bloomberg Law. Esta vez el timing es quirúrgico: publicar el informe antes del 24 habría dinamitado la cumbre; cancelarlo habría regalado la baza negociadora. Posponerlo mantiene la presión sin cerrar la puerta.

Esta será la primera visita de Xi a la Casa Blanca desde 2015, once años. Trump expresó decepción porque el nuevo salón de baile de la Casa Blanca no estará terminado a tiempo para la cena de estado. El detalle refleja el peso simbólico del evento: Washington quiere mostrar músculo diplomático, pero necesita resultados comerciales antes de noviembre. El mercado ya descuenta que habrá anuncios; ahora mide si serán suficientes para extender la tregua o si octubre traerá nueva escalada.