Irán señala a Stargate: la IA de $30.000M en la mira de la Guardia Revolucionaria

María González · Geopolítica · 2026-09-26

Big Tech lleva invertidos miles de millones en infraestructura de IA en Oriente Medio. Cinco ataques confirmados de Irán obligan a replantear no solo la seguridad, sino la viabilidad de proyectos que suman $2 billones.

Cinco ataques confirmados a infraestructura de computación en el Golfo desde abril cambiaron las reglas del juego para Big Tech. Los data centers de <abbr title="Inteligencia Artificial">IA</abbr> ya no son solo activos comerciales: son objetivos militares explícitos de Irán, con $2 billones en inversiones estadounidenses planeadas ahora en la línea de fuego.

El 1 de marzo, un ataque iraní de represalia impactó instalaciones de AWS en Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Amazon confirmó que «una de nuestras Zonas de Disponibilidad fue impactada por objetos que golpearon el centro de datos, creando chispas e incendios». Interrupciones en servicios bancarios, pagos y empresariales siguieron al daño físico.

De amenaza abstracta a coordenadas GPS

La Guardia Revolucionaria iraní no se limitó a ataques oportunistas. El 3 de abril publicó un video señalando directamente el proyecto Stargate en Abu Dabi, una asociación de $30.000 millones entre OpenAI, SoftBank y Oracle diseñada para alojar 500.000 GPUs de Nvidia. El mensaje del brigadier general Ebrahim Zolfaghari fue claro: «Todas las empresas de TIC en la región serán consideradas objetivos legítimos para nosotros».

Como ya publicamos en abril, esta fue la primera amenaza explícita contra infraestructura de IA con coordenadas incluidas. Lo que era inédito entonces es ahora la norma operativa: históricamente los data centers fueron objetivos de <abbr title="Ataques informáticos dirigidos a sistemas y redes">ciberataques</abbr>, no de misiles balísticos.

Irán señala a Stargate: la IA de $30.000M en la mira de la Guardia Revolucionaria

La ecuación que ya no cierra

Oriente Medio ofrecía una combinación irresistible: energía barata y abundante, terreno disponible, gobiernos dispuestos a facilitar permisos y, sobre todo, fondos soberanos con miles de millones listos para cofinanciar proyectos. Amazon, Google, Microsoft y OpenAI canalizaron inversiones masivas atraídas por esos incentivos. Emiratos Árabes Unidos continuó trabajo en un campus de IA que pretende añadir cinco gigavatios de computación, aunque con medidas de protección reforzadas para trabajadores.

Pero la aritmética cambió. Aalok Mehta, director del Center for Strategic and International Studies, señaló que los data centers pueden ser ahora considerados «objetivos legítimos para ataque en conflictos armados modernos» y que «esto cambiará significativamente cómo las empresas piensan sobre seguridad de data centers en el futuro».

Matt McCrann, exejecutivo de la firma de defensa contra drones DroneShield, fue directo: «Los data centers son objetivos secundarios justo después de sitios militares obvios». La arquitectura defensiva actual no fue diseñada pensando en clústeres de IA a escala de gigavatio como activo prioritario protegido.

Quién gana con la incertidumbre

Mientras Big Tech reorganiza planes de seguridad y evalúa si mantener o posponer proyectos en el Golfo, Alibaba acelera expansión de data centers en Europa y Oriente Medio con un enfoque distinto: Turquía, Finlandia y Países Bajos en los próximos 12 meses, según anunció Bloomberg el 23 de septiembre. Regiones fuera del radio de acción inmediato de Irán.

La reconfiguración no es solo geográfica. OpenAI y Anthropic, ambas planificando salidas a bolsa este año, tienen «potencialmente muchos miles de millones de financiamiento del Golfo en juego», según el research del Middle East Institute publicado en mayo. Si los fondos soberanos empiezan a condicionar capital a garantías de seguridad que nadie puede ofrecer, el <abbr title="Oferta Pública Inicial de acciones">IPO</abbr> puede complicarse.

El mercado, mientras tanto, cotiza con información fragmentada. En la sesión del viernes 25 de septiembre, Microsoft cerró en $516,17 (+3,66%), Amazon en $249,67 (+0,12%) y Oracle en $137,10 (-1,75%). Como reportamos el 24 de septiembre, el S&P giró de negativo a plano tras conocerse que negociadores de EE.UU. e Irán trabajan en un pacto por fases. Si ese acuerdo se concreta, parte del riesgo se disipa; si fracasa, el coste de asegurar infraestructura en el Golfo puede volver inviable cualquier retorno esperado.

El costo que nadie puede calcular aún

Defender data centers como infraestructura civil crítica mediante sistemas de defensa aérea nacionales sería más costoso que proteger objetivos militares específicos, según el análisis de RBC Capital Markets publicado en julio. Pero también más riesgoso si el sistema nacional no garantiza una tasa de interceptación suficientemente alta. Un solo impacto en un clúster de 500.000 GPUs puede borrar años de inversión en minutos.

Gobiernos del Golfo enfrentan una decisión fiscal y securitaria sin precedente: asumir el costo de defensa integrada para atraer capital tecnológico o dejar que cada empresa monte su propia burbuja antiaérea privada. Ninguna de las dos opciones es barata. Y mientras la respuesta tarda en llegar, los modelos chinos se instalan en producción global sin el lastre geopolítico que arrastra Silicon Valley en la región.

Los $2 billones en inversiones tecnológicas estadounidenses planeadas siguen sobre la mesa, pero ya no con la misma certeza. Cinco ataques confirmados bastaron para convertir una apuesta segura en una ecuación con demasiadas incógnitas. Para un CFO evaluando dónde colocar el próximo gigavatio de compute, Finlandia empieza a verse más atractiva que Abu Dabi, incluso sin el sol y los incentivos fiscales.