Venezuela promete $76.000M en petróleo, lejos del ritmo real
Patricia López · Geopolítica ·
Delcy Rodríguez anunció el sábado 17 de octubre compromisos de 61 acuerdos petroleros. La cifra contrasta con el ritmo de ejecución: NABEP, socio clave del acuerdo bilateral, invirtió $1.000 millones en dos años.
Venezuela espera atraer $76.000 millones en inversión petrolera durante los próximos cinco años bajo un paquete de 61 acuerdos de cooperación firmados y otros 44 en negociación, según anunció el sábado 17 de octubre Delcy Rodríguez, presidenta interina del país, durante la clausura de una conferencia energética en Maracaibo. El plan incluye un acuerdo bilateral con Estados Unidos que prevé desplegar 250 equipos de perforación en 17 campos con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas comprobadas.
La cifra es ambiciosa. Y choca con la realidad de ejecución: North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa privada que lidera el acuerdo bilateral de 25 años con Venezuela, reportó en agosto haber invertido alrededor de $1.000 millones en dos años, según Oil Price. A ese ritmo, alcanzar $76.000 millones en cinco años requeriría multiplicar por más de treinta el desembolso anual promedio de NABEP hasta ahora.

La producción sube, pero desde mínimos históricos
Rodríguez destacó que la producción en el estado de Zulia pasó de 70.000 barriles diarios a 370.000 en meses recientes. El aumento es real, pero el contexto importa: Zulia produjo más de un millón de barriles diarios en 2004, antes del colapso operacional de PDVSA por años de subinversión y sanciones estadounidenses. La producción actual representa apenas un tercio del pico histórico de la región.
El acuerdo bilateral con EE.UU. fija como objetivo alcanzar 1,5 millones de barriles diarios a nivel nacional. Venezuela llegó a un máximo de siete años de entre 1,12 y 1,20 millones de barriles diarios a mediados de 2026, según Discovery Alert, pero sostener ese nivel y luego sumar 300.000 barriles más exige capital constante y capacidad operativa que el país no ha demostrado en la última década.
El control que Washington pone sobre la mesa
El acuerdo bilateral otorga a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de EE.UU. una participación accionaria del 35% y derechos de gobernanza sobre los 17 campos estratégicos, según World Oil. Es un arreglo sin precedentes en la región: Washington no solo facilita inversión privada, sino que toma control directo sobre infraestructura petrolera venezolana. Las importaciones estadounidenses desde Venezuela alcanzaron 782.000 barriles diarios en septiembre, el nivel más alto en nueve años, con Chevron produciendo a menos de $20 por barril en la Faja del Orinoco.
El timing favorece la narrativa venezolana: el <abbr title="Referencia del crudo europeo">Brent</abbr> cotiza en $109,86 este domingo, tras tocar $110 el viernes por tensiones en Ormuz y el fin del alto al fuego en Ucrania. El WTI opera en $99,02. A esos precios, incluso crudo pesado con <abbr title="Precio mínimo necesario para que un proyecto petrolero sea rentable">breakeven</abbr> elevado justifica desembolsos importantes. Pero el riesgo político sigue siendo el obstáculo central: cualquier cambio de gobierno en Caracas o en Washington podría revertir términos contractuales, como ha ocurrido antes.
- 61 acuerdos firmados más 44 en negociación, según Delcy Rodríguez.
- 250 equipos de perforación previstos en el acuerdo bilateral con EE.UU.
- 17 campos estratégicos cubiertos por el plan, con ~65.000 millones de barriles de reservas comprobadas.
- Concesión de 25 años inicial a NABEP, liderada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, con posibilidad de prórroga (Casa Blanca menciona 100 años).
- 35% de participación accionaria más derechos de gobernanza para la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa de EE.UU.
El desafío de convertir promesas en flujo de caja
Chevron, Repsol y Eni operan en Venezuela con licencias OFAC vigentes, pero ninguna ha anunciado compromisos cercanos a la escala que Rodríguez proyecta. NABEP planea invertir hasta $100.000 millones en infraestructura petrolera venezolana, una cifra aún más ambiciosa que los $76.000 millones del paquete total de 61 acuerdos. La empresa ha mostrado capacidad de aumentar producción (de 18.000 a más de 200.000 barriles diarios en dos años), pero el salto a 1,5 millones diarios nacionales requiere escalar equipos, personal y logística en un país donde PDVSA sigue siendo un cuello de botella operacional.
El anuncio llega en un momento político clave: la administración Trump ha firmado un acuerdo de diésel ruso que fractura la alianza occidental contra Moscú, y ahora respalda abiertamente la reapertura energética de Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro en enero. La lógica económica favorece la inversión con Brent por encima de $100, pero la ejecución depende de que NABEP y otros actores aceleren el gasto desde los $500 millones anuales actuales hasta más de $15.000 millones al año. Una brecha de escala que la retórica oficial todavía no ha cerrado con hechos.